El Alcalde de Managua, Dionisio Marenco, se declaró ayer “manos arriba” ante la venta y consumo de licor en las gasolineras.
“Es muy difícil distinguir qué compra cada ciudadano que llega a las gasolineras. ¿Cómo se hace para distinguir?”, preguntó Marenco al ser consultado sobre la propuesta de la Asamblea Nacional de prohibir el consumo de licor en las gasolineras.
La medida de los legisladores pretende controlar las peleas y las carreras ilegales de vehículos en las zonas aledañas a las gasolineras. Sin embargo, a juicio de Marenco, sólo un trabajo policial efectivo puede frenar el desorden en esas zonas.
El primer secretario del parlamento, Wilfredo Navarro, expresó hace algunos días que las gasolineras se han convertido en “centros de vicio, porque allí se vende más guaro que gasolina y tenés pleitos, bochinches, macheteaderas, allí tenés carreras de carros”.
No obstante, Marenco opinó que “las carreras ilegales se hacen principalmente en la Carretera a Masaya, si se pone un policía cada kilómetro o en un tramo específico, entonces las carreras se acabaron. Si hay más vigilancia policial, todo se controla”.
EL RIESGO
Los datos de la Policía Nacional revelan que en Managua hay unos diez puntos en el Distrito Cinco donde se realizan carreras ilegales.
También se han detectado algunos focos de carreras ilegales en el Distrito Seis y en el municipio de Tipitapa.
Los accidentes de tránsito, agravados por la falta de control en las carreteras y el consumo de licor, son unas de las principales causas de muerte en Nicaragua.
En el 2006 se reportó un aproximado de 17 mil accidentes de tránsito a nivel nacional. Como consecuencia, 472 personas murieron y unas tres mil resultaron lesionadas, indica una investigación del organismo Dos Generaciones, basado en datos policiales.