En septiembre se celebra el 438 aniversario de la traducción de la Biblia al castellano por Casiodoro de Reina, la persona que llevó a cabo tan titánica tarea. “El seis de agosto de 1569 fue posible que Casiodoro de Reina enviase su primer juego de libros a Estrasburgo, escondidos en cuatro botijas de vino para que llegasen a España a través de los Países Bajos. La Biblia apareció en el mercado en el otoño, en la Feria de Frankfurt y por eso lleva la fecha oficial de ‘Anno del Señor MDLXIX’ (1569), en septiembre” (Historia de la Biblia en España, Dr. José Flores. Editorial CLIE, Barcelona, 1978).
Casiodoro de Reina nació en Montemolín, en la provincia de Badajoz, España en 1520. Ingresó al monasterio Jerónimo de San Isidro del Campo de Sevilla como monje, pero posteriormente se hizo partidario del protestantismo por lo que fue perseguido por la Inquisición. Huyó a Ginebra en 1557, acompañado de su amigo, Cipriano de Valera. Entró en contradicciones teológicas con Calvino y se mudó a Fráncfort del Meno, Alemania. Después salió de ahí y se fue a Inglaterra donde fue ordenado pastor de la Iglesia de Inglaterra en el Templo de Santa María de Harás en 1562 y donde también comenzó su traducción de lo que sería la primera Biblia cristiana completa impresa en castellano, a la cual se le llamó después La Biblia del Oso porque en la portada aparecía el dibujo de un oso. En 1602, Cipriano de Valera publicó una edición corregida de la traducción de Casiodoro de Reina la cual se conoció posteriormente como la versión Reina-Valera, probablemente la versión más conocida y más difundida entre los cristianos latinoamericanos de distintas tradiciones hoy día.
La Biblia es un libro único en el mundo por varias razones. Fue escrito en un período aproximado de 1,500 años (1450 a.C-100 d.C.) por más de 40 autores de una gran variedad de procedencia: pastores, comerciantes, reyes, pescadores, filósofos, granjeros, sacerdotes, recaudadores de impuestos, soldados, médicos, ascetas, etc.) y, sin embargo, todos los libros que la componen están conectados temáticamente. El Paraíso perdido descrito en el tercer capítulo de Génesis —el primer libro— es el Paraíso recuperado en el capítulo 22 de Apocalipsis, el último libro. Básicamente, la narración de la Biblia consiste en la irrupción de Dios en el mundo para recuperar su creación (humana y no humana) perdida al principio a causa del mal. Desde la promesa a Abraham de llegar a ser “padre de muchas naciones” hasta el llamado de Moisés para liberar a los israelitas de la esclavitud egipcia y conducirlos por el desierto hasta la tierra prometida; desde la conquista y asentamiento hasta la creación de la monarquía; desde el cautiverio babilónico hasta la llegada del prometido Mesías, la Biblia presenta a Dios trabajando incansablemente para salvar al ser humano de su miseria; para devolverle la dignidad perdida y para tener otra vez comunión estrecha con él, la misma que tenía al principio. Lo que motiva a Dios es el amor por su creación, amor que llegó al extremo de ofrecer a su Hijo como sacrificio por los que nada podían hacer por ayudarse a sí mismos.
Originalmente escrita en tres idiomas (en hebreo y arameo, el Antiguo Testamento y en griego koiné o popular, el Nuevo Testamento), la Biblia ha sido traducida a más de 2,000 idiomas —las obras de Shakespeare ocupan el segundo lugar: han sido traducidas a 50 idiomas— y a pesar de sus innumerables detractores a lo largo de la historia moderna, sigue siendo el libro más vendido del mundo. Aunque ha sido apreciado por algunas de las mentes más brillantes —Agustín de Hipona, Tomás de Aquino, John Henry Newman— este libro habla con la misma claridad y autoridad a intelectuales y analfabetas. Como decía alguien por ahí, la Biblia es como un océano donde pueden nadar a salvo niños pequeños pero también los más expertos nadadores.
Desde estas páginas me uno a la celebración de un aniversario más de la primera traducción completa de la Biblia al castellano y espero que su lectura ilumine a quienes tienen poder para conducir a nuestro país por sendas de honestidad y de justicia.