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Asesinato de la democracia venezolana
Robert Bottome
El autor es director de Ven Economía.

El apuro de Chávez se debe a que pronto llegará a su fin la ficción de crecimiento económico venezolano de estos últimos 15 trimestres, pues los altos precios del petróleo no durarán para siempre.

Caracas (AIPE) - El presidente Hugo Chávez corre contra el reloj para consumar el asesinato de la democracia venezolana y consolidar su dictadura antes de que ocurra una implosión de la economía en 2008. El apuro de Chávez se debe básicamente a que él mismo está consciente de que en menos de un año llegará a su fin la ficción de crecimiento económico venezolano de estos últimos 15 trimestres. Chávez sabe que los altos precios del petróleo no le durarán para siempre y que no podrá mantener por mucho tiempo el ingente gasto público.

Es claro que a pesar de los intentos desesperados del Banco Central y de la empresa estatal Petróleos de Venezuela de maquillar las estadísticas oficiales, las distorsiones económicas están llegando a su límite. Para colmo, la corrupción y la inmensa ineficiencia gerencial de PDVSA están dando sus amargos frutos, traducidos en la declinación continua de su capacidad de producción de petróleo.

Según cifras oficiales de PDVSA, su producción en lo que va de año es de 3,200 millones de barriles diarios. Sin embargo, la Agencia Internacional de Energía (AIE) y la OPEP informan que la producción de Venezuela fue de menos de 2.4 millones de barriles diarios durante el primer semestre de 2007. O sea, una diferencia de 800 mil barriles diarios con las cifras oficiales.

El Gobierno venezolano ha tratado de explicar esta diferencia aduciendo que la OPEP y la AIE no incluyen ni la producción de la Faja Petrolífera del Orinoco ni el gas licuado de petróleo (GLP). Pero, esta es una verdad a medias. Resulta que la AIE y la OPEP sí incluyen los 500,000 barriles diarios de la Faja Petrolífera; lo que no incluyen son los 150,000 barriles diarios de GLP. Pero, inclusive si se sumaran estos últimos, las estimaciones de las agencias internacionales revelan que la producción de Venezuela ha bajado a 2,550.000 barriles diarios. O sea que todavía existe una discrepancia de 650 mil barriles diarios con los informes de las agencias int ernacionales.

No hay duda de que las cifras de AIE y OPEP son más confiables que las del Gobierno venezolano. Primero, porque los testimonios de personas conocedoras de la industria revelan que a PDVSA la carcome una ingente ineficiencia y que tiene una importante pérdida en su capacidad de producción.

Segundo, porque la AIE y la OPEP han desarrollado técnicas confiables para saber si los países miembros de la OPEP están cumpliendo o no con sus cuotas de producción.

Tercero, porque siendo Venezuela miembro fundador de la OPEP, el gobierno de Chávez hubiera obligado a esa organización a desmentirse si verdaderamente se estuvieran produciendo más de 3.2 millones de barriles diario. Y el que calla ¡otorga!

En cambio, el gobierno de Chávez sí tiene “razones”∙ 0 para falsear las cifras. Una de ellas es tratar de retardar una eventual explosión popular que llevaría a pique las ambiciones de perpetuidad del comandante en jefe.

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