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Metimos la cabeza en el rico despliegue de las cuerdas, logrando beneficiarnos espiritualmente de toda la familia: del contrabajo a los violines. Aquel es el mayor de los instrumentos de la identidad de la cuerda y del arco, el más alto y respetable en volumen, también el de afinación más grave. Venerable acompañante de las composiciones musicales. Su participación en el área melódica viene siendo restringida, ocasional. Sin embargo, desde la voluta hasta la pica de metal, ese mundo de sonoridades limitadas, ofrece sorpresas. Esas se producen cuando se escucha el concierto para contrabajo de Giovanni Bottecini concebido en tres movimientos: allegro moderato, andante y “finale” (allegro).
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