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Es un lugar común, decir que uno de los principales motivos de los escritores para realizar su oficio es exorcizar a sus demonios interiores. Se trata de esas frases que de tanto repetirlas, finalmente no dicen nada o significan cualquier cosa. Sin embargo, en el caso del maestro Mario Mendoza, la frase adquiere total sentido. Mendoza es, en efecto, maestro no sólo porque a pesar de su juventud es un reconocido escritor sino porque realmente ha dedicado buena parte de su vida a ser profesor, la más noble de las profesiones, la más generosa. Debe recordarse que en ocasiones, la generosidad no es virtud de los escritores, quienes al igual que los magos suelen guardar sus secretos, fórmulas y conjuros.
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