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¿Novela del Oriental? Esta pregunta podría responderse afirmativa y plenamente. En efecto, Henry A. Petrie (Managua, 1961) concentra su microcosmos narrativo en el Mercado Oriental, el más populoso de Managua y, según algunos, el de mayor extensión a nivel centroamericano. Al mismo tiempo crea una criatura inherente a ese ámbito: Fritongo Morongo, quien “no tuvo padre ni madre ni hermanos ni nada. Desde que apareció en el Oriental se le vio solo, se inició durmiendo en rincones de aceras o tramos donde se le permitía estar” (Pág. 8).
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