La entrega de cédulas de identi-
dad a los nicaragüenses que viven en el exterior se volvió más necesaria esta semana, después que el Gobierno admitiera que la economía del país se ha desacelerado y crecerá menos de cuatro puntos porcentuales, debajo de lo proyectado.
¿Qué relación tiene la cédula con la economía nacional? Dos de las fuentes de ingreso, las remesas familiares y el turismo, dependen en parte del acercamiento de los nicas en el exterior con su país de origen.
Cálculos de la Cancillería indican que 1.5 millones de nicaragüenses viven afuera y, según líderes de estas comunidades, sólo el 10 por ciento de ellos porta la cédula nica.
La contención de la pobreza también ha dependido del dinero que esos nicaragüenses mandan a sus familiares, lo que al año suma mil millones de dólares o más, según estiman instituciones privadas. El Banco de la Producción (Banpro) calcula, en su memoria del 2006, que las remesas familiares de ese año llegaron a 900 millones de dólares, equivalentes al 90 por ciento de las exportaciones de Nicaragua, y beneficiaron a 340 mil hogares.
El problema hoy es que el flujo por remesas mostró un crecimiento menor al esperado, en el primer semestre del 2007, según datos del Banco Central. Entraron al país 343 millones de dólares entre enero y junio, lo que representa un aumento del 5.1 por ciento en relación con el mismo período del 2006.
Sin embargo, en el primer semestre del 2006 el incremento de las remesas fue del 11.7 por ciento, comparado con los primeros seis meses del 2005, de acuerdo con los mismos indicadores oficiales.
¿Estamos ante el peligro de una reducción de los ingresos por remesas? Es probable, porque en Estados Unidos el sector construcción ha caído en crisis por la disminución de los préstamos para viviendas.
El diario The Wall Street Journal relató hace días que los inmigrantes mexicanos, que trabajan en la construcción, ya tienen problemas de ingresos y eso ha repercutido en los montos de remesas que mandan a sus familias.
Persiste la idea de que lo último que reduce el inmigrante, de su presupuesto, es la remesa para su familia, aunque es difícil predecir cómo los problemas de la construcción, en Estados Unidos, pueden llegar a golpear esas partidas.
En cualquier caso, el Gobierno de Nicaragua tiene la oportunidad de incidir para que se mantengan o aumenten, porque los nicas en el exterior, además de enviar remesas, contribuyen con los ingresos por turismo y son potenciales inversionistas en distintos campos.
Por ejemplo, el Banco Central reconoce que las exportaciones a Estados Unidos, animadas por el Tratado de Libre Comercio, han impedido que se caigan los ingresos del país; pero es preciso señalar que nicaragüenses residentes en Norteamérica han contribuido para elevar las importaciones desde Nicaragua y crear aquí nuevas empresas exportadoras.
El turismo también puede crecer en Nicaragua, si más nicas en el exterior visitan este país y con más frecuencia. Hace falta sí que, como nicaragüenses, sientan que les reconocen todos sus derechos y, en ese sentido, la cédula marcará la diferencia.