Un 36.3 por ciento de los americanos rechaza cualquier tipo de populismo, entendido como la concentración del poder en manos del Presidente y el debilitamiento de otras instituciones, reveló ayer el Barómetro de las Américas, elaborado por una universidad estadounidense.
Los resultados de este nuevo estudio comparativo de 21 países americanos, efectuado en 2006, fueron presentados en México por Mitchell Seligson, profesor de la Universidad de Vanderbilt y director de este proyecto que todavía no incorpora a Venezuela ni a Cuba.
Este análisis, financiado con aportaciones de universidades privadas y por la Agencia estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID), indicó que los países con más apoyo ciudadano a la democracia son EE.UU. (91.3 sobre 100 puntos), Canadá (87.3) y Uruguay (82.3).
En el extremo contrario están Panamá (53.2 puntos), Perú (59.9) y Nicaragua (60.4).
La encuesta es la primera que analiza la situación del populismo en Latinoamérica, al entenderlo como una serie de actos con los que los presidentes limitan la voz de la oposición, ignoran a jueces o parlamentos, deciden qué es el interés nacional según su criterio o les permiten actuar en contra de la ley.
El mayor rechazo al populismo está en Estados Unidos (75.7 puntos sobre 100), Canadá (73.8) y Jamaica (72.7), mientras que es más aceptable en Bolivia (43.9), Honduras (46.2) y Ecuador (46.8).
Para el experto estadounidense, a la vista de estos datos aún es difícil saber si América Latina se decantará o no hacia regímenes populistas, algo que dependerá en buena medida de lo que ocurra en países como Bolivia, Ecuador o Venezuela.
El Barómetro destacó también que las instituciones que menos confianza generan son los partidos políticos, respaldados sólo por el 34.7 por ciento de la gente, mientras que la Iglesia es la más valorada con un 68.7 por ciento del respaldo.
Por su parte, el mexicano Eduardo Bohórquez, representante de la Fundación Este País, una de las patrocinadoras del estudio, lamentó que paradójicamente la situación no incomode a los partidos.
“A los políticos les encanta que desconfiemos de ellos porque preserva la opacidad en que se toman las decisiones públicas”, indicó Bohórquez.
Juan Carlos Donoso, miembro de LAPOP, señaló que el frágil apoyo a la democracia tiene que ver con las expectativas de la población sobre este sistema.
“La mayoría ve la democracia como único sistema legítimo, pero esperan crecimiento económico, estabilidad; y cuando las democracias fallan, cuando los sistemas políticos no les entregan seguridad, transparencia, la gente empieza a considerar alternativas”, consideró.