Centroamérica y la Unión Europea acercaron posiciones durante la tercera ronda de negociaciones realizada en San Salvador, El Salvador, la semana pasada, informó la embajadora de la UE para Centroamérica, Francesca Mosca.
“Con esta ronda las negociaciones alcanzaron su velocidad de crucero”, destacó la embajadora.
Según Mosca, en la parte de cooperación hubo coincidencias en los temas de educación, salud y género.
No obstante, en la parte política y comercial las cosas no marchan de la mejor manera, ya que según afirmó la diplomática todavía hay puntos en los que ambas partes no logran coincidencia.
Hubo pocos avances en lo relacionado con derechos humanos, gobernabilidad y justicia, según explicó la funcionaria, quien destacó que entre estos aspectos se insistió en la necesidad de contar con una clara separación de poderes y un sistema judicial independiente.
Por otro lado, la embajadora Mosca aseguró que las negociaciones podrán tener un fuerte impulso en la próxima cumbre de presidentes de la Unión Europea y Latinoamérica, a realizarse en Lima, Perú, en mayo próximo.
Durante esta cumbre, los presidentes definirán el rumbo que llevarán las negociaciones en el futuro.
En la parte comercial, según las declaraciones de la embajadora, los avances fueron pocos y se limitaron a la revisión de las ofertas presentadas durante la ronda anterior.
Según afirmó la diplomática, en la próxima cumbre de Lima, se discutirán temas comerciales como el de los productos sensibles de ambas partes.
No obstante, reiteró la posición de la UE de que estas negociaciones son entre bloques y no entre países, lo que parece relacionado a la posición de Nicaragua de rechazar en el tema político la filiación a la Corte Penal Internacional.
AVANCE LENTO
Alejandro Aráuz, consultor especialista en negociaciones comerciales, afirmó que durante estas negociaciones comerciales los avances fueron poco sustanciales, tanto en la parte política como comercial, aunque reconoce que sí los hubo en las partes de cooperación.
No obstante, en la parte política no hubo ningún avance, ya que la UE quiere imponer tratados “que no tienen nada que ver con el tema de cooperación”, en alusión al tribunal penal internacional.
En la parte comercial sostiene que hay estancamiento, ya que la UE no quiere reconocer los beneficios del Sistema Generalizado de Preferencias.
“Bajo este sistema otorgan el 90 por ciento de preferencias, pero ahora con el tratado quieren otorgar sólo entre el 40 y 60 por ciento”, explicó.
Además, hay pocos avances en materia fitosanitaria y de competitividad, en la que las ofertas no están claras.