Mientras la población en general, las instituciones estatales y de la sociedad civil no posean una “conciencia ambiental”, Nicaragua seguirá destruyendo a paso rápido sus recursos naturales.
Así lo manifestó Kamilo Lara, del organismo SOS Ambiente, para quien hoy Día Mundial de la Tierra no hay nada que celebrar, al menos en el país.
Para el defensor del medio ambiente, es lamentable que en menos de 40 años las hectáreas de bosques en Nicaragua pasaron de ocho millones a 3.8 millones. Mientras que el 76 por ciento de las fuentes de agua están potencialmente contaminadas.
SIN CULTURA
“Hemos sido un país sin cultura de proteger nuestros recursos naturales, sin poner en práctica lo que significa el desarrollo sostenible, hemos practicado una cultura de pan para hoy y hambre para el mañana”, criticó Lara.
La falta de una cultura de protección del medio ambiente que inicie en el hogar y se fortalezca en la escuela, pasando por las anomalías que han cometido quienes han gobernado el país; han influido de forma directa para tener un oscuro horizonte ambiental.
Una sencilla recomendación, como depositar la basura en lugares establecidos o no desperdiciar el agua, ayudan a proteger nuestros recursos naturales, indicó.
LEYES DE PAPEL
Sin embargo, el mal accionar de los gobiernos es quizás el factor principal cuando se habla de destrucción del medio ambiente. Aunque en Nicaragua existen leyes ambientales modernas, éstas casi nunca son aplicadas. Y cuando las autoridades lo hacen —según Lara—, se protegen primero intereses personales, comerciales, en vez de la naturaleza.
“Si hacemos una evaluación de la aplicación de las leyes (las instituciones estatales) saldrían totalmente aplazadas, no hay una aplicación justa, equitativa, para el caso de los delitos ambientales, no es razonable ni justo que esté presa una persona porque le encontraron una carreta de leña y aún no vemos los rostros visibles de quienes destruyeron el Kum Kum por ejemplo”, aseguró Lara.
“Si hay una responsabilidad específica y obligatoria debe ser de estas instituciones porque de alguna manera son los rectores y los que aplican la ley, a veces se involucran municipios, gobernadores, varios actores”, agregó.
Según Lara, si no existe coherencia entre quienes trabajen en pro del medio ambiente, en lo referido a promoción y protección de los recursos naturales a través de la correcta ejecución de proyectos y aplicación de la legislación, Nicaragua continuará su acelerado paso de depredador ambiental.