Los nicaragüenses católicos han comenzado a celebrar con gran fervor mariano la fiesta de la Purísima Concepción de María, la cual es una tradición religiosa, cultural y espiritual muy característica de este país.
Sin embargo, a criterio del sacerdote Boanerges Carballo los actuales momentos de crisis política, económica y social que vive el país, deben ser aprovechados para que estas fiestas marianas dedicadas a la Madre de Jesús, sean un tiempo de meditación y reflexión para que los nicaragüenses por medio de la oración y el fervor mariano puedan encontrar la renovación y la conversión espiritual en todos los ámbitos de la vida
“Hay que recordar aquella frase que nos dice “Por María vendrá la paz” y “Por medio de María vamos a Jesús”. Esas dos sentencias nos llaman a ser amantes y constructores de la paz”, afirma el padre Carballo, quien es canciller de la Curia Arzobispal y párroco de la Iglesia Santo Cristo de Esquipulas.
De acuerdo con Carballo, la devoción de los nicaragüenses por la Purísima debe apuntar a lograr mejores cambios, mediante el testimonio y a través de los valores morales y cristianos; a través del perdón y una renovación del ámbito personal, familiar y social.
Toda Nicaragua en estos días celebra con fe y devoción a la Virgen Purísima, pero la fecha especial cuando las calles son inundadas por los devotos marianos, es el próximo 7 de diciembre, cuando prácticamente todos los nicaragüense lanzan el grito de devoción por la Madre de Jesús: ¿Quién causa tanta alegría? ¡La Concepción de María!
“Los nicaragüenses y en particular los católicos tenemos una gran devoción a María, entonces esa devoción nos debe llevar a dar testimonio de valores cristianos. No quedar sólo en lo festivo y lo alegre de la fiesta de la Purísima sino que nos debe llevar a una renovación personal, familiar y social”, ahondó el sacerdote.
LUCHAR CONTRA EL PECADO
La celebración de la Virgen es ya un elemento cultural en la idiosincrasia del nicaragüense, sin embargo, para el sacerdote Boanerges Carballo la fiesta religiosa debe ir más allá del compromiso que nos lleva a María, pues es necesario que ese compromiso lleve al devoto a luchar contra toda práctica pecaminosa que daña a la persona y las estructuras sociales.
“La Purísima significa sin pecado, entonces, los devotos de la Virgen María debemos ser los primeros en la lucha contra todo tipo de pecado, en todas sus manifestaciones. Por ejemplo: el egoísmo, la prepotencia, el autoritarismo, odio, violencia, irrespeto a la ley. Hay que luchar contra todo eso actuando con valores morales y cristianos”, manifestó Carballo.
El religioso recordó que la Virgen María no fue un instrumento pasivo en la manos de Dios sino una activa colaboradora en la obra de la redención.
“Esto nos recuerda a los cristianos que, además de orar, debemos actuar en la construcción de una sociedad justa, con valores donde todos podamos convivir fraternalmente”, dijo el padre Boanerges Carballo.