La semana próxima el sistema energético nicaragüense estará tan tallado que la salida de una sola planta por problemas técnicos implicaría una escalada de apagones, aunque éstos no alcanzarían, en caso de darse, las horas de duración de años anteriores, de acuerdo con estimaciones realizadas en base a reportes del Centro Nacional de Despacho de Carga (CNDC).
El mismo titular del Ministerio de Energía y Minas, Emilio Rappaccioli, reconoció la noche del pasado miércoles, durante una exposición brindada en la Cámara de Comercio española, que el país entraría en una etapa en la cual demanda y capacidad de generación energética estarán tan cercanas que una eventualidad técnica en alguna generadora ocasionaría racionamientos.
El funcionario dijo confiar en que esta eventualidad no se daría y que el sistema se sostendría hasta que entren en operaciones las denominadas plantas Hyundai, instaladas en el país en el marco de los acuerdos de cooperación entre Venezuela y Nicaragua.
MINISTRO EVASIVO
Se quiso obtener más detalles sobre la situación energética con el funcionario esa noche, pero éste prácticamente evadió a los periodistas, aduciendo que ya había dicho todo en su exposición, muy al estilo de mandatario Daniel Ortega.
La próxima semana la capacidad de generación energética en el país será de 580 megavatios, sumando el aporte de todas las generadoras del país, lo que colocan en el sistema los ingenios azucareros y compras en el mercado energético centroamericano por parte del CNDC.
La demanda puede alcanzar los 506 megavatios en su punto máximo. Sin embargo, el aporte de los ingenios azucareros (San Antonio y Monte Rosa) de 60 megavatios, llegará parcialmente a su fin a mediados de la semana próxima.
Rappaccioli durante su explicación comentó que el ingenio San Antonio mantendrá parcialmente su operación usando madera de eucalipto para generar energía, lo que le permitirá aportar unos 12 megavatios al sistema.
RESERVA MÍNIMA
Sin embargo, se necesita la firma de un nuevo contrato de compra-venta de energía entre San Antonio y Unión Fenosa, el cual no ha sido aprobado por el Instituto Nicaragüense de Energía (INE), hasta que el Gobierno por medio de un decreto presidencial reforme algunas normativas del sector.
Sin el aporte de los ingenios, el sistema sólo dispondría de 520 megavatios para afrontar una demanda de 506 megavatios, quedando una reserva mínima de 14 megavatios.
Si finalmente el Gobierno reforma las normativas y el INE da el “ok” al contrato entre San Antonio y Fenosa, entonces la capacidad de generación se incrementaría a 532 megavatios y por ende la reserva aumentaría a 26 megavatios, lo que seguiría siendo mínimo, quedando siempre el sistema energético al “filo de la navaja”.
Rappaccioli comentó que esperan que el sistema se sostenga así hasta que entren los primeros 40 megavatios producidos por las plantas Hyundai, de total de 60 que será su aporte completo.
Por lo tanto han pospuesto algunos mantenimientos técnicos programados en algunas generadoras estatales para evitar que se dispare el déficit energético.