Con María para mí la vida es Cristo, es el lema de la próxima vigilia de oración, adoración y alabanza junto con María la madre de Jesús, este 7 de mayo que empieza con la festiva procesión con la imagen de la Virgen Madre que recorre las principales calles del pueblo de Cuapa, recordándonos que somos un pueblo que camina por las sendas de la vida hacia la casa del Padre y la Señora nos ha precedido en el encuentro con ese Creador que la eligió para ser la madre del verbo encarnado.
Posteriormente, sigue la alegre vigilia en la que en medio de oraciones, adoración y alabanzas al Señor Jesús, vamos recibiendo todas las bendiciones que nos traen las vigilias. Esta vez tiene un cariz especial que es pasar en oración y alabanza a ejemplo de la primera comunidad cristiana: todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María la madre de Jesús y de sus hermanos. (Hch 1,14) Es la primera creyente la que nos anima a velar en oración para arrancar todos los favores del dador de los dones, es la mujer de fe que persevera hasta al pie de la cruz, es decir que es creyente fiel hasta en los momentos más difíciles de su amado hijo, con dos grandes actitudes para aprender: humildad y obediencia.
San Pablo nos dice: Y no vivo yo sino que es Cristo quien vive en mí. (Ga 2,19) el apóstol elegido por Dios que se encuentra con él cuando iba a matar a los cristianos y el Señor Jesús sale a su encuentro y lo hace su apóstol y éste lo hace su Señor, su mayor tesoro. Tenemos que hacer de Cristo nuestro Señor, nuestro mayor tesoro y hacerlo esa perla preciosa por la cual dejamos todo con tal de servirlo a Él, cada uno según su estado. Digo esto porque creemos que entregarnos al Señor es evadir nuestras responsabilidades y eso sería alineación, ya lo decía Carlos Marx: la religión es el opio del pueblo, mucho de razón tenía cuando miraba a los cristianos que no se comprometían en la transformación social de su época. Tener a Cristo como tesoro nos lleva a asumir con amor y entrega los compromisos familiares, laborales, eclesiales y sociales sino sería espiritualismo desencarnado.
Cuando esta madre vino a darnos el mensaje de : Ámense, cumplan con sus deberes, hagan la paz, no sólo la pidan… es para invitarnos a vivir el evangelio de Jesús y así irradiarlo a los demás en este mundo tan carente de los valores del reino de Dios. Hoy la Iglesia esta más consciente que más que generar una Iglesia competitiva está llamada a ser testimonio de los valores del reino de Dios, así lo dicen los Obispos: en América Latina y el Caribe, innumerables cristianos buscan configurarse con el Señor el encontrarlo en la escucha orante de la Palabra, recibir su perdón en el sacramento de la reconciliación, y su vida en la celebración de la Eucaristía y de los demás sacramentos, en la entrega solidaria a los hermanos más necesitados y en la vida de muchas comunidades que reconocen con gozo al Señor en medio de ellos. (Aparecida 142).
No podemos negar que María nos lleva a Jesús porque el es el camino, la verdad y la vida y con Él y en Él podemos llegar a conocer el amor de Dios como lo experimentó ella y esta madre busca que sus hijos, hermanos de Jesús también seamos tocados por esa presencia amorosa del Señor.
Quedamos todos invitados a seguirlo a Él como lo siguió María: con esa total humildad y obediencia.