Empresarios de la región entregaron altas sumas en garantía por créditos con bancos extranjeros inexistentes
Con una representación en Managua, una supuesta corporación de crédito ubicada en San Francisco, California, Estados Unidos, con financiamientos de inexistentes bancos extranjeros, estafó a una cantidad hasta ahora no especificada de empresarios de al menos cuatro países centroamericanos y de México.
Las famosas ofertas de financiamiento llevó a los empresarios interesados en los ambiciosos préstamos a desembolsar miles de dólares, que en algunos casos fue de 70 mil dólares y en otros pasan los 200 mil dólares, a través de lo que denominan el pago de una garantía internacional de préstamo conocida como ILG.
Con exactitud nadie sabe cuántos empresarios fueron estafados ni a cuánto asciende la estafa, que algunos de los afectados promedian en al menos 30 millones de dólares por la corporación norteamericana identificada como Credit Consult International (CCI), que facilitaba créditos a largo plazo, a baja tasa de interés que financiaba proyectos para impulsar en países de la región, con el financiamiento de inexistentes bancos extranjeros.
Uno de los afectados que reside en El Salvador asegura que los representantes de esta corporación radican en Nicaragua, desde donde realizaron la conexión con los otros países centroamericanos.
“Este asunto comienza allí en Nicaragua con unos señores que se llaman Mario Saavedra y Oscar Mantilla, estos señores se presentaron acá, en El Salvador, como representantes en Centroamérica, que era el señor Mario Saavedra y el otro que fue el señor Oscar Mantilla, que él se presentaba como el presidente de Crédito Consult Fleg, miembro de Credit Consult International (CCI)”, sostuvo Álvaro Sevilla Moreira, un nicaragüense que radica en El Salvador y uno de los afectados.
En declaraciones a LA PRENSA, Sevilla aseguró que pagó un poco más de 70 mil dólares por el ILG, a cambio de un financiamiento de 1.5 millones de dólares. Después de eso supuestamente deberían esperar 45 días para que un banco de Hong Kong les colocara el dinero del préstamo en la institución financiera que eligieran.
Y aunque las oficinas de CCI estaban en Managua, la mayoría de los interesados viajó a San Francisco, California, a negociar el crédito con los principales ejecutivos de CCI, Michael Beck y Peter Hansen. Pero la empresa la presidía Harold Fournier.
Sevilla asegura que tanto Mantilla como Saavedra recibían “el 10 por ciento de comisión de los ILG que nosotros pagábamos, ellos se lucraron de esto”. Pero Saavedra refiere que fue el tres por ciento de comisión lo que recibía, pero que él también es uno de los perjudicados, pues le adeudan tres millones de dólares.
Además Saavedra alegó que él únicamente evaluaba los proyectos presentados para optar al financiamiento.
Según Sevilla, Mantilla renunció a esa firma en marzo del 2007, mientras Saavedra lo hizo hasta finales del mismo año, pese a que desde 2004 contaba en su poder una información que le había proporcionado la Embajada de Estados Unidos.
LA PRENSA trató de conversar con Mantilla, quien trabaja en un reconocido banco de la capital. Según confirmaron voceros de esa entidad, él trabaja en el área de crédito de viviendas. Sin embargo, en esa oficina informaron que no se presentó a trabajar y aunque proporcionaron un número de celular, el mismo no lo respondió durante todo el fin de semana.