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¿Favorece la indisciplina el desarrollo de la clase?
Ernesto González Valdés La indisciplina afecta tanto al alumno como al educador
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Cuando el estudiante abusa de la confianza del docente, inclinándose hacia comportamientos inadecuados tales como: escuchar música, chatear, estar más pendiente de lo que sucede fuera del aula, mal sentado, afectando el mobiliario, mientras se imparte la clase; fuera de clase, cuando no cumple con su deber, que es estudiar, que puede evidenciarse a través del no cumplimiento de la entrega de trabajos, no participar en clase, no asistir a clases, etc.

Todo lo anterior es indisciplina, producto de una falta de comunicación extraordinaria entre ambas partes por un lado y por otra parte un problema serio, grave que es la falta de autoridad del docente para mantener la disciplina. La autoridad del docente tanto en lo que enseña, como en el aula para mantener la disciplina y el orden en un grupo son puntos clave para una buena educación, si la autoridad falla, en cualquiera de las dos partes se pierde el control de grupo y es cuando la educación peligra.

¿Consecuencias posibles? Falta de respeto entre ambas partes y que finalmente “la cuerda puede romperse por la parte más débil”, un estudiante que no aprende, que no aplica lo aprendido, que no se pudo disciplinar, ser consecuente con sus deberes de estudiante, y finalmente quedar aplazado.

Es muy importante darnos cuenta de que en manos de los que somos docentes, tenemos una riqueza muy grande que son los jóvenes, que trabajamos con personas, no con seres inanimados y que de nosotros depende en gran medida el que logren desear ser educados.

Es probable que alguno de ellos llegue a dedicarse también a la enseñanza y educación en un futuro y le sirvan nuestras habilidades y conocimientos transmitidos, siempre y cuando sean correctas, hacia su persona para que llegue a ser un gran educador.

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