Tres hombres son los ganadores del concurso Hablemos el Idioma, impulsado por el Diario LA PRENSA. Para ellos, la lectura fue clave para dominar la ortografía
A diferencia de la edición anterior —que fueron tres jóvenes quienes ganaron el concurso Hablemos del Idioma—, este año la ortografía estuvo liderada por adultos.
Aunque según Inés Izquierdo, coordinadora del Proyecto por la Excelencia del Idioma, en las primeras etapas hubo mucha afluencia de jóvenes; fueron los adultos quienes demostraron el pasado viernes que dominaban el idioma español.
PREMIO PARA LA FAMILIA
Enrique José Pilarte fue el gran ganador del concurso, junto a su familia, que estuvo con él mientras duró el examen. Su hija Génesis, de cinco años, se encontraba más nerviosa que Pilarte en ese momento.
Su dominio de la ortografía nace de su afición por la lectura. Disfruta desde novelas hasta ciencia ficción.
“El profesor que yo tuve nos enseñaba las reglas y nos decía que las aprendiéramos para los exámenes. Pero que leyéramos mucho para saber cómo escribir. Ese es el único secreto”, expresó.
Para él su familia es lo más importante, lo que fue evidente por la cercanía que tiene con su hija. Además, trabaja en la Coordinadora de Comisiones para la Niñez y la Adolescencia, organismo que promueve los derechos de los niños.
Su afición por la lectura la heredó de sus padres y espera que su hija disfrute tanto de los libros como él.
LAS LETRAS SON SU VICIO
Siempre le gustó leer, desde historietas hasta novelas. René Müller, ganador del segundo lugar, afirma que desde primaria le gustaban las clases que tuvieran que ver con Literatura, como Historia o Sociología. Siempre se destacó en las letras, aunque no fue tan diestro en las Matemáticas o la Física.
Estudió letras y desde hace 25 años se ha dedicado a impartir clases de español, primero en colegios y luego en universidades. Pero afirma tener dominio de la ortografía, no por su profesión, sino por su afición a la lectura.
“Yo digo que no es una ventaja ser profesor de español (...) la clave es leer bastante y tener buena memoria, porque si uno mira una palabra escrita, la va a recordar siempre; sin necesidad de saber qué regla se aplicó”, expresó Müller.
El haber ganado este premio servirá de ejemplo para sus alumnos, pues asegura que los va a incitar a que participen en este tipo de concursos.
AFINIDAD POR LAS LETRAS Y EL BALÓN
Alberto Gómez es un español radicado en Nicaragua; él ganó el tercer lugar en el concurso y aunque tuvo la misma calificación que Müller, fue el tiempo un factor decisivo para desempatar.
Al igual que Müller, ha trabajado como profesor de español en España. Pero también ha sido corrector de textos para un ONG, lo que le ha permitido mantenerse al día con el idioma.
En su caso, domina el español por el estudio de las reglas y los dictados. Afirma que se educó a la manera antigua. “Yo soy de la vieja escuela, y cuando doy clases también soy de la vieja escuela; de trabajar regla por regla...”, afirma.
Llegó a Nicaragua en 1996 para cumplir con un servicio social cuando trabajaba con un colegio jesuita. Retornó a España para hacer un posgrado en temas de cooperación y luego regresó a la tierra nica, persiguiendo el amor de la que ahora es su esposa.
Confiesa ser fanático del futbol y aunque sus años ya no dan para mucho, afirma que de vez en cuando juega en la Meca con algún equipo de mayores de 30, por lo menos para estar un poquito en forma.