El primer paso que dieron oficialistas y opositores hacia un acuerdo nacional que zanje la polarización política en Bolivia, bajó la tensión que se vivió en los últimos meses de 2007 y perfila una pacificación del país, afirmaron analistas.
El presidente Evo Morales y nueve prefectos (gobernadores), de los cuales seis son grandes opositores del mandatario, lograron en la madrugada de ayer un primer acuerdo para desactivar la crisis política tras una agotadora reunión de casi 12 horas en La Paz.
Personalidades de la oposición y oficialistas coincidieron en destacar la disposición del mandatario izquierdista y de las autoridades departamentales de acudir a la reunión con posiciones más conciliadoras y dispuestos a lograr un pacto que resuelva las hasta ahora irreductibles diferencias.
“Ojalá realmente se encuentre una ruta para reencontrar al país, para que las regiones dejen de pensar primero en las regiones y piensen primero en el país, y que el Gobierno deje de pensar solamente en su proyecto de poder o en sus bases y piense en el país para que todos los ciudadanos tengan una oportunidad de vivir mejor y en paz”, sentenció la analista Ximena Costas.
La confrontación entre el Presidente y las regiones rebeldes se agudizó en los últimos meses porque estas rechazan la nueva Constitución de corte indigenista y estatista que impulsa.
Además rechazan una ley que les quita parte de sus presupuestos que el Gobierno pretende utilizar para financiar la bonificación para los ancianos.
El Gobierno rechaza los proyectos autonómicos de cuatro departamentos, que considera secesionistas.