El IV Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo terminó ayer en Madrid con un llamamiento a los gobiernos por un “compromiso activo y constante” en la lucha contra este fenómeno y también con las víctimas, con leyes que les garanticen ayuda, protección, asistencia y el reconocimiento social.
Estas y otras peticiones quedaron plasmadas en el “Manifiesto Madrid-Bogotá-Valencia”, leído por varios participantes en el Congreso, al que asistieron víctimas de España y de otros diez países.
Colombia cobró un papel protagonista por la presencia de un grupo de víctimas entre las que se hallaba Clara Rojas, liberada el pasado día 10 por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) tras seis años de secuestro, y por la asistencia al acto de clausura del presidente colombiano Álvaro Uribe.
El Manifiesto de clausura pide a los gobiernos que en 2009, con ocasión de la Conferencia de Revisión del Estatuto de la Corte Penal Internacional, sea incluido el delito de terrorismo dentro de la jurisdicción de este tribunal.
El propósito de esta instancia es conseguir “que los Estados que no juzgan a los terroristas deban ponerlos a disposición” de la Corte Penal Internacional.
Además, según el documento consensuado por las principales asociaciones de víctimas asistentes al Congreso, de este modo se garantizaría “que los crímenes y delitos del terrorismo” no prescriban.
A este respecto, previamente, el presidente Uribe había dicho que “a quienes cometen actos terroristas, en el momento que lo quieran hay que darles salidas políticas”, con “generosidad” por parte del Gobierno para negociar.
Durante una breve comparecencia, poco antes de concluir su visita a España y de viajar hacia el Foro Económico de Davos (Suiza), Uribe reiteró la disposición de su Gobierno a dialogar con las FARC en el marco de una apertura a la paz “que no puede ser un sofisma”, pues el propósito —dijo— será “la derrota del terrorismo sin ninguna vacilación”.
También afirmó que los grupos guerrilleros que actúan en su país no pueden ser considerados fuerzas beligerantes porque “actúan contra la democracia”.
El Presidente colombiano expresó su satisfacción por el hecho de haber comprobado una “evolución” en los Estados y en la opinión pública de Europa frente a la “doble moral” de las FARC, que “durante años engañaron a los europeos, mientras que en Colombia perpetraban actos de terrorismo”.