Luciendo orgullosa su uniforme escolar, por la maltrecha carretera entre Pantasma y Wiwilí, en la comunidad La Marañosa, camina Brenda Eufemia, una niña de ocho años que la próxima semana iniciará sus estudios en el tercer grado de primaria. Junto a ella caminaban sus abuelos: Santos Francisco Moreno Castro y Lucía Casco López.
Según los abuelos, la niña ha sido una buena alumna y ya está matriculada para iniciar el curso escolar en la escuelita de La Marañosa.
“No nos cobraron por nada”, dice Moreno, reconociendo que todavía no le han comprado los útiles escolares a la niña, pero añade: “Estamos trabajando para eso”.
Moreno es cortador de café en una hacienda situada en el cerro Kilambé y asegura: “Los maestros dicen que van a ayudar con útiles escolares, así dijeron, pero vamos a ver si con esfuerzo de nosotros los podemos comprar para que ella pueda estudiar”.
FUERA DEL SISTEMA EDUCATIVO
Al menos Brenda Eufemia podrá ir a la escuela, pero, la situación es diferente para unos 60 alumnos menores de 15 años, que estudiaban bajo el sistema de secundaria a distancia en la Escuela Base de Zompopera, podrían quedar fuera del sistema educativo.
De acuerdo con la Ley General de Educación, la secundaria a distancia, igual que la nocturna, está orientada a estudiantes en situación de pobreza. En la Escuela Base Zompopera las clases bajo ese sistema son impartidas los domingos.
Sin embargo, el director del centro, Jesús Rivera, dice que este año “se nos orientó que matriculáramos sólo a los alumnos mayores de 15 años”.
De acuerdo con el docente, los estudiantes menores de 15 años deben ir a la secundaria regular, que es el sistema impartido en jornadas diurnas.
A los alumnos de la Escuela Base Zompopera les tocaría viajar hasta el instituto de Praderas, que es la cabecera municipal de Santa María de Pantasma. Igual suerte les toca a quienes el año pasado aprobaron el tercer año.
“Esta secundaria a distancia sólo se aprobó (para impartir clases) de primero a tercer año. Ahora nos dijeron que estos alumnos que salieron de tercer año tienen que ir hasta Praderas a estudiar el cuarto año, esto por falta de infraestructura y de personal”, dice Rivera.
Según el docente, durante el período de matrículas “lo que estamos haciendo es levantar una lista de los alumnos menores de 15 años, para luego llevarla al delegado (del Mined en Pantasma) y que él la lleve a Jinotega para ver qué nos pueden resolver”.
La Escuela Base de Zompopera queda a unos 25 kilómetros de Praderas. En un bus de transporte colectivo, el pasaje entre ambos lugares cuesta 25 córdobas. Pero hay comunidades como San Vicente, donde la distancia se incrementa en 15 kilómetros y el costo del pasaje en bus a 30 córdobas.
PLATAL EN TRANSPORTE
Para ir a Praderas y continuar con sus estudios, los estudiantes tendrían que pagar un mínimo de un mil 200 córdobas mensuales sólo en pasajes, cifra superior al salario mínimo oficial para las labores agrícolas, establecido en un mil 25 córdobas con 90 centavos. A eso hay que incrementarle los costos por alimentación, útiles escolares, entre otros.
El profesor Rivera confía en que el Mined pueda ofrecer alguna solución para que los alumnos menores de 15 años reciban clases en la Escuela Base de Zompopera.