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Anastasio Somoza Portocarrero (dcha.) durante la entrevista en el Café Vienés, de Guatemala. (LA PRENSA/U. Molina)
“Que hable Silvio Peña”
Anastasio Somoza Portocarrero:
Somoza Portocarrero asegura que Silvio Peña se ha presentado ante abogados de parientes suyos a ofrecer arreglos de propiedades, diciendo representar a “grandes figuras del sandinismo”
Fabián Medina
domingo@laprensa.com.ni
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Silvio Peña niega y amenaza

Contactamos telefónicamente a Silvio Peña Rivas, quien dice dedicarse al negocio de gestión de propiedades y no tener “interés en andar bailando en entrevistas de periódico ni de televisión, ni de revistas”.

Negó esta vez estar involucrado en el asesinato y asegura que pagó 19 años de cárcel “por puro gusto”.

En la conversación telefónica —que quedó debidamente grabada y duró unos 15 minutos— Peña hace algunas consideraciones sobre el asesinato del doctor Chamorro que no publicamos porque con anterioridad pidió que de ello no se “publique ni una sola palabra”.

“Estoy cansado de esta situación. Cansadísimo estoy yo de eso. ¿Qué es lo que quieren saber de mí? Yo lo que creo es que lo más normal es que a mí me dejen en paz y no me estén enredando en esta cuestión. Yo no tengo interés en estar narrando nada”.

“Si ustedes quieren andarme, nuevamente metiéndome en esos mismos enredos del pasado, hombré, me van a exasperar a mí. Esa es la realidad. Va a llegar un momento en que me van a exasperar, y a lo mejor, lo que no hice nunca en mi vida, a lo mejor se me va meter algo…”

Silvio Peña Rivas figura en el asesinato del doctor Pedro Joaquín Chamorro como el hombre que planificó el crimen. Dio tantas versiones de su participación que más que aclarar enredó la trama. En la indagatoria del 22 de enero de 1978 dice que “tuvo como 12 reuniones con Pedro Ramos para preparar el atentado. Que tenía apoyo de Cornelio Hüeck y Fausto Zelaya, que Juan José Martínez se había echado para atrás y que Carlos Dubón había rechazado el plan. Que el dinero lo aportaron Hüeck, Zelaya y Ramos por partes iguales”. Dos años más tarde dijo en su testimonio que fue el propio Anastasio Somoza Portocarrero quien disparó contra Pedro Joaquín Chamorro. “Somoza Portocarrero hizo dos disparos a medio metro de la ventanilla del automóvil y otros dos introduciendo una de las pistolas dentro del vehículo”. Por sus múltiples contradicciones, la prensa que cubrió el juicio lo llamó “El Mentiroso”.

Treinta años después, Anastasio Somoza Portocarrero, desde su exilio en Guatemala, cree que Silvio Peña es el único que puede despejar la incógnita que no despejó ninguna de las investigaciones que se hicieron en los gobiernos somocista y sandinista.

¿Usted participó en las investigaciones? ¿Las conoció?

Bajo ningún punto. Pero ni cerca. Primero, porque lo tenía estrictamente prohibido por el General. Segundo, porque obviamente ni con un palo de 10 varas quería tocar eso, porque hubiera sido terrible.

En esta investigación, había alguna línea en la que ustedes…

No, no. “Ustedes” es bastante amplio, porque yo no estaba involucrado en la investigación. Preguntame directamente “el General…”.

¿El general Somoza sospechó que alguien de su mismo grupo pudo haberlo hecho?

La primera reacción fue “¡quién diablos pudo haber hecho esto!” Esto es lo que más daño nos va a causar, nos ha causado, nos causaría en la vida. Eso siempre lo decía él.

Enfrentado a la terrible realidad del asesinato del doctor Chamorro la reacción del General es “esto es lo peor que me pueden hacer a mí. ¿Quién me lo estará haciendo?” Él cambia y pone a cargo de la investigación a gente que considera leales a él, porque su reacción es “¿quién armó esto?” Tenés por ejemplo al teniente coronel Rafael Gómez, que fue al que pusieron a cargo y un grupo de oficiales de esa generación, que eran incomprables, como el 99 por ciento de la Guardia Nacional.

Al general Samuel Genie lo dejan al margen de la investigación.

Es que el General puso al margen a todos los cuerpos que pudieron haber estado involucrados, que puedan haber tenido algún contacto anterior con el doctor Chamorro, porque no quería… Imaginate a la Seguridad investigando a Pedro Joaquín Chamorro. No se podía. Era mejor buscar caras frescas. Gente cuyo trabajo era “find these guys” (encontrar estos tipos).

¿Qué sucedió después de aquella reunión de caras largas en la mañana cuando le dieron la noticia?

Cada cual a su cuartel. Todo mundo a preocuparse de la rebelión que pudiera venir. Y de ahí, por ejemplo, yo en lo personal, a tratar de convertir estudiantes en personal activo para estar listo para cualquier cosa que pudiera venir, porque todos esperábamos una avalancha de protestas…

Como efectivamente sucedió.

Como sucedió. Las reacciones operativas fueron que iba a haber una avalancha de protestas y había que estar listos para proteger la propiedad privada, que era la función principal de la Guardia Nacional, Policía, si uno lo pone así.

¿Por qué el régimen de su padre no pudo presentar al autor intelectual de este asesinato?

El récord del juicio y de la investigación de la muerte del doctor Chamorro es cosa pública. Yo entiendo, cuando hacen la investigación, que en menos de 48 horas encontraron a los autores físicos del asesinato.

Porque quedó evidencia providencial. El vehículo en que se transportaban los asesinos falló y quedó tirado.

Lo que haya quedado. Pero lo encontraron. No fue una situación como muchos crímenes que han quedado sin resolver en Nicaragua. Pero sin querer poner al doctor Chamorro al mismo nivel de nadie, el autor confeso de haber armado la trama para asesinar al doctor Chamorro es un señor llamado Silvio Peña. Fue el que rehusó decir nada. Se quedó callado. Que es el hombre que sabe quién le dio la plata.

Peña lo menciona a usted, según el juez Félix Trejos Trejos que llevó el caso.

Momentito… ¿Cuándo fue el caso?

Hubo dos momentos. Uno, durante el régimen de su padre y otro en los primeros años del régimen sandinista.

En la época sandinista, ¿había alguien representándome a mí o alguno otro de los mencionados en ese juicio? ¿Teníamos abogados ahí? Nadie. Eso fue un juicio... qué quiere que le diga, usted caracterice lo que vivió en Nicaragua en ese entonces. Pero sí puedo decir que el señor Peña es quien puede responder esa pregunta directamente. Porque él sabe quién le dio la plata, cómo se la dieron, etc.

Ese mismo juez asegura…

El señor juez en tiempos del sandinismo, que no es uno de los tiempos considerados democráticos de Nicaragua...

Ese juez asegura que Peña pidió que en sus declaraciones e interrogatorios estuviese presente alguien de la familia Somoza, y que usted se había comprometido con Pedro Ramos a proporcionarle un helicóptero para la fuga de los asesinos…

¿Yo? ¿Anastasio Somoza Portocarrero? Pues, primero, a Pedro Ramos nunca lo conocí. Segundo, a Silvio Peña, que yo sepa nunca le han puesto un polígrafo. ¡Yo me ofrezco a que me pongan el polígrafo más fuerte que exista en el mundo! Tercero, el primer interesado que se sepa quién fue el infame que montó el asesinato de Pedro Joaquín Chamorro ¡soy yo! Porque a mí me la cargan. Esa cruz es algo que bajo ningún punto quiero seguir cargando. En un momento de suprema gentileza y de suprema conciencia, uno de los miembros de la familia Chamorro Barrios, en público, y con diplomáticos extranjeros presentes, dijo claramente: “Yo estoy seguro, y quiero decirlo públicamente, que ningún miembro de la familia Somoza, y mucho menos Tacho, jamás pudo haber estado involucrado en la muerte de mi padre”.

¿Quién dijo eso?

Eh… Preguntá. Que lo digan ellos.

¿Usted le ha estado dando seguimiento a este caso?

No, no…

¿Cómo sabe de la suerte de Silvio Peña?

Uno, leo LA PRENSA. Dos, por nuestro lado, como familia, tenemos un dolor muy grande que es la muerte de Marcel Pallais Checa, mi primo, en una muerte bastante nebulosa al comienzo del período de la revolución, que se dice que fue porque encontró a los asesinos de Pedro Joaquín Chamorro —del doctor, perdón— libres, y que cuando los llevó de vuelta le dijeron: “¿Y para qué me los estás trayendo?” Porque de repente yo veo que el señor Peña anda dando vueltas en Nicaragua, que está involucrado o tiene contacto con grandes empresarios, sandinistas, que llega a encontrarse con abogados de parientes míos diciendo que viene de quienes hoy en día son grandes figuras del sandinismo a ofrecer arreglos sobre un asunto de propiedad (Cementera). Para mí Silvio Peña debería estar donde debería estar, que es cumpliendo su condena.

A ver si me queda claro: ¿Usted está culpando a los sandinistas de haber participado en esto?

No me consta. Hay mucha gente que cree que fue lo que más les ayudó, porque logró que un sector de la sociedad que no quería involucrarse con ellos, los vieran como el principal vehículo para deshacerse del gobierno liberal.

En cualquiera de las investigaciones, con las deficiencias que se le puedan achacar, no hay ningún hecho o prueba que lleve a pensar eso.

No, nosotros no. La idea era averiguar quién lo hizo. A los sandinistas, por lo menos que yo sepa, no se les atribuyó, no se les pudo atribuir, no se les buscó… sinceramente no se buscó cómo halarlos hacia la muerte de Pedro Joaquín Chamorro, porque verdaderamente ese no era nuestro interés.

Pero cuando usted habla que Silvio Peña está vinculado ahora a altos personeros del sandinismo, parece un señalamiento indirecto.

No, es muy sencillo. Yo veo que después que llega el sandinismo con la revolución, que fue una revolución de todos y no sólo una revolución sandinista, comienzan a sucederle cosas a los prisioneros que estaban involucrados en la muerte del doctor Chamorro. Todas favorables. Si los sandinistas decían que su héroe era el doctor Chamorro, ¿por qué sueltan a sus asesinos?

Ellos salieron libres en el gobierno de doña Violeta, en el 95…

Correcto. Pero yo te diría que averiguaras exactamente cuándo salieron de la cárcel esa gente.

Hay quienes dicen que los Somoza no pueden estar tras ese asesinato porque no lo hubieran hecho de una manera tan burda…

No, no, no. Yo creo que fue una cosa sangrienta y trágica. ¿Burdo? Ahí tendrías que hablar con gente que es experta en asesinatos. Yo no soy. ¿Cuál es un asesinato…?

Enrique Bermúdez. Limpio.

Bueno, tenés asesinatos sonados. Tenés a Arges Sequeira, Enrique Bermúdez, al “Sapito” (Carlos) Guadamuz… Tenés varias situaciones, ni la Policía de Nicaragua que hoy en día es la mejor Policía de Centroamérica, y se la pongo a las mejores policías de América Latina, ha podido dar una respuesta.

¿Usted estaría dispuesto a someterse a una investigación si se decidiera revivir este caso?

Siempre he estado. Todas las que han hecho nunca me han notificado. Nadie ha venido a preguntarme. Nunca han querido que yo diga lo que sé. Se lo estoy diciendo a LA PRENSA porque creo que LA PRENSA es el depositario de la verdad, de las versiones de la verdad y lo hace con justicia.

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