Dos nuevos dinosaurios carnívoros que poblaron los ricos bosques de África hace unos 110 millones de años fueron descubiertos en Níger, anunciaron investigadores estadounidenses.
Ambos corrían velozmente gracias a unas poderosas patas traseras y la ayuda de una larga cola, y competían por sus presas con una tercera criatura, descubierta previamente y que cazaba tanto dentro como fuera del agua.
Pero estos tres enormes depredadores probablemente se repartían las abundantes presas dependiendo de cómo sus estructuras corporales impactaron en sus capacidades para la caza, explica Paul Sereno de la Universidad de Chicago (Illinois, norte), principal autor del estudio que se publicará en la revista Acta Paleontológica Polonica.
El “Eocarcharia dinops” de fuerte frente y 40 pies de largo (unos 12.20 metros), o “tiburón de ojos fieros”, sería el principal depredador, ya que sus poderosas garras y mandíbula podían arrancar extremidades y pedazos de carne de sus presas.
Su frente estaba aumentada por una sólida banda de huesos, que le daba una mirada amenazante y que pudo haber usado como un ariete durante la época de celo.
El “Kryptops palaios” de morro chato y 25 pies (de unos 7.6 metros), o “vieja cara escondida”, hallado igualmente en 2000, era carroñero, ya que sus cortos antebrazos y su hocico reforzado parecen estar más indicados para excavar en las carcasas que para morder presas vivas.
Por su parte, el “Suchomimus” con una “vela” en su espalda y de 36 pies (casi 11 metros), o “imitador de cocodrilo”, descubierto por Sereno en 1997, se alimentaba principalmente de pescado, gracias a su largo y estrecho hocico y sus dientes en forma de anzuelo.
“Nos muestran que en un estado inicial y probablemente durante 20 ó 30 millones de años, los carnívoros se dividían de una forma que no tenemos en el continente del norte”, dijo Sereno en una entrevista telefónica.
El poderoso Tyrannosaurus dominó el continente del norte pero no llegó a África. En cambio, surgieron estos tres carnívoros diferenciados, y encontraron una forma de coexistir.
El equipo de Sereno descubrió los fósiles en 2000 durante una excavación que permitió recobrar cerca de 20 toneladas de restos en el Sahara.
Según Sereno, Eocarcharia se parecería un poco al Tyrannosaurus. En cuanto a Kryptops, con su cuello encogido y sus pequeños brazos, se asemejaría más a un avestruz. Ambos podrían haber tenido plumas como numerosos otros depredadores de la época.
En todo caso, “Kryptops habría tenido mal aliento”, aseguró riendo el científico.
REPTIL ENANO EN CHINA
Por otro lado, el descubrimiento en China de un pterosaurio del tamaño de un gorrión parece abrir un nuevo capítulo en la evolución de esos reptiles voladores que vivieron millones de años atrás.
Técnicos brasileños y chinos presentaron en Río de Janeiro la reconstitución de un pterosaurio de 25 centímetros de envergadura a partir de fósiles encontrados en 2004 en la provincia china de Liaoning, cerca de Mongolia.
El hallazgo sorprendió a los científicos por lo pequeño del animal que vivió hace 120 millones de años y por haber sido encontrado en una región alejada de las costas.
Los pterosaurios eran lagartos alados de enormes dimensiones que surgieron hace unos 220 millones de años y son los primeros vertebrados adaptados para el vuelo activo; o sea no eran simplemente planeadores. Su extinción data de unos 65 millones atrás al igual que la mayoría de los dinosaurios y por tratarse animales voladores es muy difícil encontrar fósiles, y menos aún tan completos como en este caso.
“No imaginábamos que pudiéramos encontrar algo así”, dijo a la AFP, el paleontólogo brasileño Alexander Kellner, que participó de la investigación realizada junto a científicos chinos.
“Hasta ahora había una única versión de la evolución del pterosaurio, pero con este hallazgo conseguimos información de una especie nueva que vivía en zonas continentales como Liaoning”, añadió.
El pequeño reptil volador no tenía dientes y por la morfología de sus patas tenía garras que le permitían posarse en las copas de los árboles al igual que los pájaros. Su tamaño es varias veces menor al de otros pterosaurios, como el Anhanguera piscator encontrado en Brasil.
El pterosaurio enano recibió el nombre científico de “Nemicolopterus crypticus”, voz griega que significa “escondido habitante volador del bosque”.
Sus restos fueron encontrados casi completos por paleontólogos chinos entre rocas sedimentarias que forman parte de llamada Formación Jiontan, que tiene unos 120 millones de años.