Amalia Frech, presidenta de la Comisión Nicaragüense de Ayuda al Niño con Cáncer (Conanca), aún no sabe si la Asamblea Nacional aprobó una partida de dos millones de córdobas solicitada para completar la atención a los infantes que son tratados en el Hospital La Mascota, en Managua; sin embargo, expresó que, de conseguirlos, harán buen uso del dinero como hasta ahora han hecho de todas las donaciones conseguidas, por más de 14 años.
Las declaraciones de Frech aparecen un día después de que algunos diputados expresaran que se hizo “charanga” con las asignaciones presupuestarias del 2008 a un total de 122 organizaciones civiles y religiosas.
La Asamblea Nacional aprobó 74 millones de córdobas para ayuda.
“Conanca es una organización humanitaria, si fue aprobada nuestra solicitud me sentiría satisfecha, porque podríamos dar mayor cobertura a los niños. La atención de un niño cuesta entre 3,000 a 4,000 dólares al año”, dijo Frech.
Cada año esta organización brinda atención a 1,500 niños de todas las regiones del país. La ayuda va desde el traslado de sus lugares de origen a Managua, alimentación, hospedaje y, lo más importante, quimioterapia y medicinas.
Los gastos totales de Conanca superan el millón de dólares anualmente. Casi la mitad del dinero se invierte en las sesiones de quimioterapia a niños y adolescentes.
Los niños son atendidos en el Departamento de Hemato-Oncología de La Mascota. Ese centro es el único en el país que cuenta con esta especialidad y consta de tres áreas: Oncología, con 15 camas; Hematología, también con 15 camas, y un Albergue, con otras 10.
En este momento, el hospital atiende 1,500 casos de niños con cáncer y un promedio de 5,000 consultas externas anuales. Cada año se diagnostican 200 casos nuevos.
POR PRIMERA VEZ
A pesar de las dificultades económicas que muy seguido enfrentan, es la primera vez —desde la fundación de la organización— que solicitan ayuda al Ministerio de Hacienda y Crédito Público, aseguró la presidenta de Conanca.
“Por qué este año pedimos que nos dieran aunque sea un poquito, porque en el hospital los médicos están usando un protocolo moderno para garantizar una mejor atención de los niños, pero el medicamento a usar tiene un alto costo”, añadió Frech.
Conanca ha sobrevivido, desde su origen, por las donaciones de organizaciones en su mayoría del sector privado y de algunos países “amigos”, los que, según Frech, hasta ahora están satisfechos porque entregan “cuentas claras”.