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Rigoletto
Octavio Escobar
El autor es Contador Público, aficionado a la ópera
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La ópera Rigoletto (que se presenta hoy viernes y mañana sábado en el Teatro Nacional Rubén Darío), está basada en la obra teatral de Víctor Hugo (1802-1885) Le Roi s´amuse que tiene como protagonista al rey Francisco I de Francia, pero a consecuencia de la censura que imperaba en esa época, Verdi tuvo que trasladar la acción de París a Mantua (Italia) y convertir al rey en un lascivo Duque de Mantua. El libreto de la obra es de Francesco Ma. Piave (1810-1876). Su estructura es de 3 actos con 4 cuadros.

Con esta obra Giuseppe Verdi (1813-1901) rompe algunos esquemas. Por ejemplo, el protagonista principal es el barítono, un maligno bufón jorobado de la corte y el tenor pasa a un segundo plano interpretando a un don Juan, en este caso, el duque de Mantua.

La obra empieza (primer acto) en una fiesta en la corte de Mantua. Rigoletto, el bufón del duque, participa de las fechorías amorosas de su jefe. El jorobado se burla del conde Monterone cuando este se lamenta de que su hija ha sido la última víctima de la lujuria del Duque. Monterone, furioso, maldice a Rigoletto y esta maldición recae sobre la hija del bufón, Gilda, que es raptada por el Duque al finalizar el primer acto. La ópera Rigoletto es dominada por dúos en este primer acto.

En el segundo acto, Rigoletto entra desesperado al palacio en búsqueda de su adorada hija soportando las burlas de los cortesanos. Es impresionante el dúo entre padre e hija y el amor que ambos se profesan. Entonces Rigoletto jura vengarse cantando con tremenda fuerza el aria “Vendetta abrá”, habrá venganza. Pero su hija, Gilda, está enamorada del duque quien en el momento del rapto le asegura que es un simple mortal llamado Gualdiér Maldé y a quien le dedica la extraordinaria aria “Caro nome”.

La introducción orquestal del tercer acto presagia el dramático final de la ópera. Rigoletto ha conocido a un sujeto matón a sueldo llamado Sparafucile quien negocia con el jorobado la muerte del Duque valiéndose de una atractiva carnada: su hermana Magdalena. En este acto se canta un aria muy conocida llamada La donna é mobile y se desarrolla el famoso cuarteto dramáticamente necesario y musicalmente bellísimo cantado por el duque y Magdalena dentro de la casa de Sparafucile y Rigoletto y Gilda fuera de la misma.

Casi al final de la obra se desarrolla un diálogo interesante puesto que Magdalena se ha enamorado del duque y sugiere a su hermano matar a Rigoletto en vez del duque pero el matón dice ser una persona muy “honesta” y que nunca ha traicionado a sus clientes.

Deciden al final, matar al primer ciudadano que entre a la casa, lo meterán dentro de un saco y se lo darán a Rigoletto quien deberá pagar la otra mitad según lo acordado.

Pero sucede algo insólito, Gilda decide sacrificarse y salvar la vida de su amado duque. Entra a la casa del matón, recibe el golpe de parte de Sparafucile y le entrega el cuerpo en un saco a Rigoletto a la medianoche. Rigoletto, rebozando de felicidad y pleno de satisfacción por haber vengado la honra de su hija escucha el aria del duque, a lo lejos. Entonces, febrilmente desata la bolsa y con indecible horror reconoce a su propia hija.

Gilda está aún con vida y puede cantar una bella melodía de despedida, Rigoletto termina la obra cantando con fuerza, impotencia y dolor la última palabra del drama: La Maldición.

Interpretación: ansiado papel el de Rigoletto, prueba máxima para cualquier barítono, en lo vocal, lo dramático, lo musical. El papel del duque está a cargo de un tenor lírico que requiere sonoridad y virtuosismo. Igualmente, Gilda, la hija de Rigoletto, requiere de una voz de soprano lírica de coloratura con fuerte expresividad humana. Magdalena es cantada por una mezzo soprano y Sparafucile requiere la voz de un bajo.

En el transcurso de la ópera se desarrollan varias piezas corales muy propias del compositor Verdi.

La obra se estrenó en el Teatro La Fenice de Venezia el 11 de marzo de 1851.

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