Me comentó Juanita Bermúdez, directora de la Galería Códice, que la Fundación Ortiz Gurdián “va a presentar una exposición de las ilustraciones (grabados) con las que Marc Chagall ilustró La Odisea, en 1974, en París. Son 40 ilustraciones a color y hay también dibujos en negro. Están ilustrados los 24 cantos. Esta edición francesa fue dividida en dos tomos: uno, del canto 1 al 12; y el tomo dos, del canto 13 al 24”.
Agrega Juanita Bermúdez la información de que la exposición será del 19 de febrero al 14 de marzo; y que los textos que acompañarán a los grabados de Chagall fueron escritos por la doctora María Dolores Torres, “quien hizo una hermosa interpretación de los cantos y las ilustraciones”. Y me dice, Juanita, que tal vez yo quiera “refrescar algo de La Odisea” en esta columna.
Por supuesto que quiero, pues La Odisea, calificada por los expertos como la obra de madurez de Homero —La Ilíada sería su obra de juventud—, es precisamente el alma de la mitología clásica, griega y romana; y es, de hecho, según el escritor español Javier Reverte, la primera novela de aventuras en la historia de la literatura universal.
Pero antes quiero decir algo sobre Chagall, el genial artista de la pintura, grabado y dibujo, quien él mismo es una leyenda, un mito cultural como las leyendas y personas a los que cantó Homero tanto en La Ilíada como en La Odisea.
Marc Chagall nació en Vitebsk, Bielorrusia, en el año de 1887, en el seno de una familia judía. Desde niño dio muestras de su genialidad artística en el dibujo y la pintura. Cuando triunfó la revolución comunista bolchevique, a fines de 1917, Chagall tenía 30 años y era ya un artista consumado y reconocido, que había viajado a París para estudiar pintura y montado una exposición de sus obras en Berlín.
Como muchos artistas e intelectuales, Marc Chagall simpatizó con la revolución comunista, creyendo en su mensaje de redención de los oprimidos y su promesa de establecer el reino eterno de la igualdad y de la libertad. Chagall fue nombrado responsable de Bellas Artes en el Comisariado (Ministerio) Popular de Instrucción Pública, y luego, el propio Comisario (Ministro) Anatoly Lunacharsky, lo nombró (a Chagall) Comisario de la Escuela de Bellas Artes de Vitebsk.
Por diferencias de enfoques culturales Chagall renunció a su cargo en 1920 y se trasladó a Moscú, donde se le encargó la decoración del Teatro de Arte Judío. Y dos años después, o sea en 1922, Chagal se marchó a Berlín. Un año más tarde se fue a París y en 1924 se instaló con su familia en Normandía.
Chagal murió en 1985, o sea que vivió 98 años pero hasta en la ancianidad mantuvo su capacidad y talento creativo. Basta señalar al respecto que las ilustraciones de La Odisea las hizo en 1974, o sea cuando tenía 87 años de edad. Además de La Odisea, Chagall ilustró la Biblia; Las Mil y Una Noches; Las Fábulas de (Jean de) la Fontaine; y Las Almas Muertas, de Nicolás Gogol, entre muchas obras más.
Chagall se nacionalizó francés en 1937, pero regresó a Rusia en 1973 aunque no quiso visitar su natal Vitebs. Y murió en 1985, en la localidad de Saint Paul de Vence, en la Costa Azul francesa, refugio de muchos grandes pintores, escritores, cineastas y estrellas de cine, de Francia y de todo el mundo.