“Fue accidente”, es la conclusión a la que llegaron las autoridades de Policía después que levantaron las investigaciones que prosiguieron a la muerte del Juez Segundo de Distrito del Crimen, Edwin René Espinoza Corea.
El doctor Espinoza no tenía aparentes motivos para quitarse la vida, señalaron amigos y familiares. “No lo podemos descartar, pero todo indica que fue un disparo accidental cuando limpiaba su pistola”, dijo el forense Róger Pereira Umaña, al salir de la escena de la tragedia, en la casa de habitación del judicial en el barrio El Calvario, de Chinandega.
Los juzgados de Chinandega cesaron sus labores. Los días 14 y 15 de febrero todas las instancias permanecerán cerradas por el duelo que les envuelve, reza un pronunciamiento de la asociación de jueces de Chinandega.
“Es un ciudadano ejemplar. Un buen administrador de justicia. Alguien probo, honesto y con calidad humana”, refirió el representante del Ministerio Público de Chinandega, Manuel Rugama.
Fuentes allegadas a la familia dieron cuenta que el doctor Espinoza se levantó muy temprano a limpiar su arma. “Con tan mala suerte que la pistola se disparó y el impacto fue directo al corazón”, se informó.
El doctor Espinoza permaneció por más de 18 años en su cargo de judicial. Fue el encargado de fallar el caso de Baudelio Andino, conocido como “El Chacal”, acusado de ser el autor material de la violación de Adrianita Dávila Chavarría.
Las pruebas dejaron libre a Andino y se condenó a Carlos Cuadra, en medio de interpretaciones encontradas de la sociedad.
El judicial siempre anduvo a pie. No tuvo un vehículo. No usó adornos de oro y plata en su diario vestir. Era afable, acucioso, persistente y franco, señalaron los que lo conocieron.
El judicial gozaba de los recuerdos de su juventud, en sus tiempos de verano en Jiquilillo, donde solía pasar desde sus días de juventud.