El Gobierno dio a conocer sus proyecciones de crecimiento y de inflación para este año, en un foro-debate con miembros de la empresa privada nacional, ubicando el crecimiento económico por encima del cuatro por ciento y con un nivel de inflación del 8 por ciento.
No obstante, diversos sectores de la economía ven difícil que ambas metas se cumplan mientras el Gobierno no adopte medidas para enfrentar los diferentes elementos que inciden en este indicador.
El economista Néstor Avendaño señaló que es muy difícil que en el actual escenario la economía tenga un nivel de inflación como el que proyecta el Gobierno.
“Yo estimo que como mínimo terminaremos en un 13 por ciento”, indicó.
Esto si se toma como referencia el precio CIF (de importación) del barril de petróleo que se estima en un promedio de 90 dólares. Este sería el precio del barril de petróleo que pagaría Nicaragua.
Sin embargo, si el precio del barril de petróleo sube por encima de los 100 dólares la inflación tenderá a aumentar todavía más.
La inflación es uno de los fenómenos más importantes en la economía de cualquier país, ya que su incidencia se refleja en todos los niveles.
Encarece el costo de la canasta básica, reduciendo el poder adquisitivo de las familias.
La brusca subida del precio del petróleo mantendrá una constante presión en la economía nacional, según indican economistas y empresarios.
CRECIMIENTO DIFÍCIL
El presidente de la Cámara de Comercio Americana Nicaragüense (Amcham) César Zamora, aseguró que es muy difícil que se logre un crecimiento del 4 por ciento con una inflación superior al 10 por ciento.
“Más allá de eso será difícil que podamos crecer el 4 por ciento para el país”, indicó el dirigente empresarial.
Zamora, también gerente de una planta generadora de electricidad, sostiene que “la factura petrolera que en el 2007 fue de 780 millones de dólares, este año 2008 con la tendencia que llevan los precios internacionales, la factura podría llegar a los mil millones”.
En este escenario, el economista Néstor Avendaño agrega que la tendencia de crecimiento es más bien a la baja, por lo que considera que es posible pensar en crecer entre 3.5 y 4 por ciento.
Sin embargo el presidente del BCN, Antenor Rosales, defendió estas proyecciones asegurando que las mismas están de acuerdo con las proyecciones negociadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), cuya misión técnica iniciará la revisión del programa económico con el Gobierno en los próximos días y con quienes discutirán los supuestos económicos para este año.
Según Rosales, el desempleo abierto es de apenas el 5.2 por ciento. Además sostiene que el Gobierno destinó el 14.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) para el programa de lucha contra la pobreza, entre lo que se destaca los 395 millones de córdobas para el programa Hambre Cero.
No obstante persiste la preocupación de los diferentes actores económicos del país con respecto al futuro de la economía.
Juan Álvaro Munguía, presidente de Upanic, aseguró que la inflación está golpeando a los diferentes sectores con el incremento en los costos de la energía y los alimentos.
Estos últimos no sólo han afectado el poder adquisitivo de las familias, sino también los costos de producción de las unidades de producción del campo, ya que el alimento es parte de los beneficios que otorgan los productores a los trabajadores del campo.
A esto se le suma el incremento en el costo de los insumos agrícolas, indicó.
LA MáS ALTA
Según la revista especializad a en economía y finanzas, Dracma, que dirige el ex presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), Erwin Krüger, la inflación nicaragüense en el 2007 fue la más alta de Centroamérica y la segunda más alta de Latinoamérica, sólo superada por la de Venezuela.
La revista sostiene que la inflación se disparó a partir del último semestre, “la inflación nicaragüense se separa de la tendencia de crecimiento de los precios al consumidor observados hasta el momento y de la tendencia con el resto de Centroamérica”, afirma.
Agrega que las causas podrían ser el incremento en el precio del petróleo, y de bienes agrícolas transables de consumo doméstico, en el mercado internacional, y por supuesto los apagones.
Sin embargo, destaca que “toda la incidencia de estas presiones ya venía siendo trasladada desde enero, vía precios, al consumidor.
Esto se agravó, continúa la revista, con los efectos provocados por el huracán Félix y las lluvias posteriores, que redujeron la producción de alimentos básicos. Sin embargo, destaca la lenta capacidad de respuesta del Gobierno para abastecer al mercado interno visiblemente desabastecido debido a “que existe mucha rigidez administrativa para la importación de ‘commodities’, obligando al mercado a resolver la situación vía ajuste de precios”.
Adicionalmente y ya apuntado por otros economistas, sostiene la revista, que bajo estas circunstancia era de esperar una actitud cautelosa de parte de las autoridades monetarias para enfrentar la presión inflacionaria.
No obstante, asegura que se hizo lo contrario al reducir el encaje legal del 19.25 al 16.25 por ciento “en momentos en los que la banca (nicaragüense) estaba sobreencajada”.
El encaje legal son los depósitos que los bancos nacionales tienen en el Banco Central y que no ganan intereses.
Pero también agrega que “durante los últimos meses del 2007, la política de control de del numerario no fue afortunada, ya que su crecimiento interanual fue excesivo”, puntualiza.
Por otro lado, para este año 2008 el escenario podría ser similar, cuando todavía se está conviviendo con una economía estadounidense desacelerada, pero que no será capaz de bajar los precios del petróleo, debido a la fuerte demanda de este producto por parte de los países asiáticos como China, indicó el economista Néstor Avendaño.
No obstante Zamora, de Amcham, asegura que una de las prioridades para salir de este atolladero está en hacer una apuesta para mejorar la productividad del país y mejorar la competitividad de todos los sectores, lo cual es algo en lo que Nicaragua está rezagada con respecto al resto de países.