Más de ocho mil personas en el departamento de Estelí están en peligro de sufrir los efectos de la falta de agua potable producto del verano, informaron fuentes oficiales de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal).
Lo anterior se desprende de un informe del gerente de Enacal, ingeniero Raúl Medina, que expuso la situación del departamento a funcionarios de las demás instituciones del Estado.
Según el informe del ingeniero Medina, 5 comunidades del municipio San Nicolás, 4 comunidades de La Trinidad, 8 de Pueblo Nuevo, 8 comunidades de Estelí, 6 comunidades de San Juan de Limay y 4 más en Condega sufrirán los efectos del desabastecimiento de agua potable.
Dichos efectos por el desabastecimiento del vital líquido podrían comenzar a sentirse a partir de los primeros días de marzo.
Hasta este momento las autoridades solamente cuentan con dos cisternas del Cuerpo de Bomberos y otra que habilitará Enacal para trasladar agua a las comunidades que podrían verse afectadas, sin embargo aún no tienen el combustible.
DELEGADO DE GOBERNACIÓN Y LOS CPC EN ACCIÓN
El delegado de Gobernación en Estelí, Frank Boedeker, informó a LA PRENSA que están coordinando los trabajos de todas las instituciones del Estado en conjunto con los Consejos del Poder Ciudadano (CPC) para enfrentar este problema que se avecina.
“Se busca una solución no sólo para dar una respuesta inmediata, sino otras acciones para el futuro como la perforación de pozos y la reforestación de fuentes de agua con el fin de darle respuesta a esta gente y no andar corriendo hasta la hora llegada”, explicó Boedeker.
Agregó que todavía están haciendo inventarios de los recursos con los que cuentan, ya que hay zonas donde no entran las pipas de los Bomberos y se necesitan camionetas, las que tendrán que conseguir a través de las gestiones que realizan.
PELIGRO DE AGUACONTAMINADA
Por su parte, el doctor Víctor Treminio, director departamental del Sistema Local de Atención Integral de Salud (Silais) en Estelí, dijo que esa institución está preparando un plan para evitar brotes de enfermedades que podrían generarse por el desabastecimiento de agua potable.
“Estamos revisando que todos nuestros equipos de producción de cloro estén funcionando para poder distribuirlo a la población, porque el agua que se logre mover a estos lugares debe ser manejada con el mejor cuidado para evitar el riesgo de brotes y epidemias”, reiteró Treminio.