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El infierno de años ha terminado. Los ex rehenes disfrutan el sabor de la libertad. (LA PRENSA/AP/F. VERGARA)
Las FARC están acorraladas
Este año la guerrilla ha perdido a sus máximos jefes y ahora, le arrebatan a sus rehenes más valiosos
BOGOTÁ/Reportaje de AP
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Uribe pide a la guerrilla liberar a todos los rehenes

El Presidente colombiano Álvaro Uribe llamó el miércoles por la noche a las FARC a liberar a los secuestrados que quedan en su poder y a entrar a hacer la paz.

“Nuestra política de seguridad democrática (o de combate a grupos armados ilegales) no es un fin en sí mismo, sino un camino a la paz, a la paz total... La única factura que queremos pasar es la invitación a las FARC para que hagan la paz”, dijo Uribe en una alocución desde la Casa de Gobierno.

Uribe habló acompañado de todo su Gabinete, mandos militares y 12 ex rehenes, que estaban en poder de las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y fueron liberados el miércoles por la tarde en una operación del Ejército en la jornada.

Otros tres ex rehenes, tres contratistas estadounidenses, también fueron liberados y se marcharon ayer mismo rumbo a Estados Unidos.

Hace no mucho tiempo, cuando dos altos comandantes de la mayor guerrilla de América Latina murieron, “Raúl Reyes” en un bombardeo e “Iván Ríos” a manos de su guardaespaldas, Diego Canizares decidió que era tiempo de renunciar.

El veterano guerrillero de 39 años hizo contactos indirectos con el Ejército. Luego empacó su pistola Taurus 9 milímetros y un radio portátil, metió 10 minas antipersonales en un saco de lienzo y partió como si fuera un día normal.

Pero en realidad fue al encuentro de una patrulla del Ejército que le aguardaba, convirtiéndose así en uno de los más de 1,450 rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que han desertado en lo que va de año, de acuerdo con datos del gobierno.

Las fuerzas militares colombianas, con entrenamiento de Estados Unidos, están golpeando a la guerrilla como nunca antes, diezmando varios de los más de 50 frentes o unidades rebeldes el año pasado.

El golpe más reciente y contundente se registró el miércoles, cuando el Ejército colombiano rescató a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, tres contratistas estadounidenses y 11 uniformados que eran cautivos de las FARC desde hace por lo menos seis años.

César Velásquez, portavoz del presidente Álvaro Uribe, dijo a CNN en Español que el rescate fue “una operación de inteligencia brillante, sin un solo disparo”.

CAMPAMENTOS EN PRECARIEDAD

Betancourt luego dio detalles de la precariedad que sufre la guerrilla, que aparece irse ahogando por el cerco de las fuerzas militares.

“Desde hace un año los víveres llegan de manera muy difícil (a los campamentos rebeldes, hay una) escasa variación en la comida, cero frutas, cero verduras, eso es señal que la logística puede estar en dificultades”, describió Betancourt en una rueda de prensa.

Añadió que “creo que pueden estar pasando dificultades, por lo que nosotros pudimos confirmar”.

Datos obtenidos por The Associated Press, de las fuerzas militares y en distintas entrevistas, incluyendo algunas con desertores, muestran que la guerrilla está seriamente debilitada, al punto que muchos colombianos creen que se aproxima el comienzo del fin.

El grupo insurgente, fundado hace 44 años, tradicionalmente reclutó para sus filas a pobres campesinos resentidos con la negligencia de los gobiernos, pero el rechazo a los rebeldes ha ido creciendo debido a que se dedicó al secuestro y al tráfico de drogas.

John McCain, el virtual candidato republicano para las elecciones presidenciales de Estados Unidos en noviembre, ha dicho que una de las razones para visitar Colombia el 1 y 2 de julio era destacar los éxitos de las fuerzas militares de esa nación andina.

“Si las cosas siguen así, la guerrilla habrá desaparecido en dos años”, dijo Canizares, quien estuvo 16 años en las FARC antes de desertar en marzo, en momentos en que él y otros 50 rebeldes bajo su mando eran acosados por el Ejército. En esos días apenas si conseguía dormir, a veces pasaban tres o cuatro días sin una comida decente.

“Más de uno entonces nos hemos dado cuenta que aquí (dentro de la guerrilla) no está la vida de nosotros”, agregó Canizares, quien era el segundo al mando de las milicias del Frente 38 de las FARC, unidad que opera en las llanuras occidentales del país.

¿REPLIEGUE TÁCTICO?

Pero los que por años han conocido a las FARC se rehusan a proclamar que esa guerrilla se acabó.

Los rebeldes se han replegado a las profundas selvas y montañas del país, dejando detrás más minas plantadas con la esperanza de sobrevivir al gobierno del presidente Álvaro Uribe, quien ha hecho de la derrota de las FARC el centro de su gestión. El segundo mandato de Uribe culmina en el 2010 y constitucionalmente tiene prohibido optar a un tercero.

“Se equivocan en eso los que ya están anunciando que las FARC están derrotadas, que se van a acabar”, dijo Carlos Lozano, editor del semanario Voz, del Partido Comunista de Colombia. “La guerrilla de las FARC de todas maneras es una guerrilla grande y extendida por el territorio nacional con capacidad todavía de desestabilización”, agregó.

Sin embargo, los militares parecen tener ahora la sartén por el mango. Por primera vez en el conflicto interno, más guerrilleros desertaron en 2007 de los que murieron en combate, afirmó el general Freddy Padilla, comandante de las fuerzas militares. Por los datos oficiales, 2,480 rebeldes desertaron, comparados con los 1,893 muertos en combate.

Las FARC han visto sus filas reducidas a unos 9,000 combatientes, según el gobierno, o sea la mitad de los efectivos que tenía hace una década, cuando con frecuencia asaltaba y arrasaba puestos militares. Padilla dijo que 30 de los rebeldes que se entregaron en 2007 tenían más de 20 años cada uno dentro de las FARC.

“Las FARC subsisten en este momento porque aún tienen dinero del narcotráfico... (y) los secuestrados”, dijo Padilla en una entrevista.

“Si los secuestrados no existieran, las FARC no tendrían ningún tipo de interlocución nacional ni internacional. A nadie les interesarían las FARC”, agregó.

“Las FARC están resquebrajadas... la presión militar va a continuar con la efectividad que el mundo y los colombianos hemos visto”, expresó el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, en la rueda de prensa cuando Betancourt y los otros rehenes fueron liberados ayer.

“Queremos la paz por las buenas o por las malas”, agregó.

Muchos de los combatientes que aceptan ofertas de amnistía y se entregan en distintas poblaciones del interior de Colombia tienen un incentivo adicional para rendirse: un fondo gubernamental de 100 millones de dólares del que se pagan recompensas para aquellos que traicionen a sus comandantes y entregan datos sobre ellos, habiéndose pagado hasta la fecha cinco millones de dólares.

Canizares, de hablar rápido, no podía recibir recompensas porque no entregó a nadie. Dice que ahora destina el modesto estipendio que recibe del gobierno, unos 300 dólares al mes, para estudiar mecánica automotriz.

Hasta que Estados Unidos colaboró en reformar las fuerzas militares colombianas, con más de 500 millones de dólares anuales en ayuda, los soldados apenas si se adentraban en la región selvática en la que se mueven las FARC. Una unidad militar solía sufrir bajas y se retiraba.

“Ahora entran en un área y se quedan un año, dos años”, dijo Canizares, destacando que si disparan “unos tiros al Ejército en este momento, a los 25 minutos tienen cuatro o cinco aviones bombardeando y ametrallando el área” rebelde.

Hasta hace unos tres años, aseguraron desertores guerrilleros, la Fuerza Aérea casi no hacía blanco en sus campamentos.

Ahora tienen puntería mortal. Además de contar con helicópteros estadounidenses Blackhawk, Colombia adquirió recientemente 25 nuevos aviones de combate Super Tucanos, de fabricación brasileña, equipados con “bombas inteligentes” norteamericanas.

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