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Managua
02:37 pm
06.07.08
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Noticias >> Entrevista
(Fotos de LA PRENSA/ Orlando Valenzuela)
“No se puede gobernar sólo con slogans” Monseñor Bernardo Hombach Obispo de Granada
El Obispo de Granada critica con firmeza la falta de sensibilidad del Gobierno ante los problemas de la gente. Asegura que siempre hay que luchar por la verdad y la justicia, y buscar el bien común de los más desprotegidos. En esta entrevista habla de política, Dios y los escándalos de la Iglesia católica
Lesly Medina Aguirre
domingo@laprensa.com.ni
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Monseñor Bernardo Hombach descubrió su vocación por el sacerdocio en tiempos de guerra. Cuando él contaba con apenas 11 años, su Alemania natal se debatía en la II Guerra Mundial. Las imágenes de dolor y angustia de la gente marcaron a este hombre que ha dedicado más de cuarenta años al sacerdocio.

Hace 23 años, cuando monseñor vino a Nicaragua, volvió a vivir el drama de la guerra y se opuso a quienes cometían injusticias. Hoy sigue manteniendo su posición firme, sobre todo las que vienen de la clase política. “Todos saben que uno busca, como ser humano, con sus limitaciones, defender la verdad, la justicia... si no se está de acuerdo con sus ideas (las políticas) hay que decirlo”.

Monseñor, quien es Obispo de Granada desde hace cuatro años, llama al Gobierno a sensibilizarse sobre los problemas que atañen a los más pobres y aboga por el empleo y la vivienda, que según cuenta, son los que más inquietan a los fieles.

Además, se une a las palabras de monseñor Leopoldo Brenes, Arzobispo de Managua, y llama a la mesura en el manejo del discurso político.

En esta entrevista monseñor Hombach sienta su posición sobre temas como la participación del Cardenal en la comisión de Verificación y Reconciliación Nacional, los problemas de pederastía que enfrenta la Iglesia católica y el crecimiento de las religiones protestantes en nuestro país.

Monseñor con este Gobierno, ¿cuáles son las quejas más frecuentes de la gente? ¿Qué es lo que más le preocupa?

La gente viene con problemas no sólo espirituales sino materiales. Hace unas semanas vino una joven un poco preocupada, triste porque estaba trabajando en una institución del Estado y quien dirige esta institución le pidió una recomendación del partido sandinista. Ella le dijo que no era miembro de ningún partido, pero su jefe le respondió que la tenía que conseguir. A fines de junio la despidieron.

Éste es uno de los temas que más preocupa a la gente: perder el empleo, la desocupación. Creo que el Gobierno tiene que reconocer la realidad. Otro problema es la vivienda. Como Diócesis tuvimos la oportunidad de construir 164 casas con el apoyo de Caritas. Pasé por allí hace una semana y vi que el nuevo Gobierno puso un gran cartel: “Aquí construyó el Gobierno”. El Gobierno dice que por medio del BID y el Invur consiguieron el dinero, pero desde el principio hasta el fin eso lo construyó Caritas. Inclusive el terreno de las casas las dio la Iglesia. Veo poca preocupación por parte del Gobierno. No hay sensibilidad a los problemas de la gente.

Este Gobierno ha dicho que es cercano a la gente. De hecho su slogan es “Pueblo presidente”.

Veo que este Gobierno está restringiendo el contacto con gran parte de la población, con todos aquéllos que no aceptan incondicionalmente sus ideas. No se puede gobernar un pueblo solamente con slogans. El slogan es bueno, expresa una cosa o algo, pero si detrás de eso no hay una realidad, entonces es ridículo.

Hay muchas cosas que se querían hacer que son buenas. Por ejemplo, los CPC. La idea es no es mala. Tener en el pueblo representantes que digan lo que sienten. Si los CPC fueran gente que el propio pueblo los ponga, que no sean miembros de un partido, sería como un avance en la democracia.

El Cardenal preside la Comisión de Reconciliación Nacional. ¿Cómo ve usted que un sacerdote dirija un órgano del partido gobernante?

Si es un órgano de un partido político siempre es un poco problemático. El Cardenal en los años setenta, ochenta y noventa demostró un valor grande para Nicaragua. Tengo un gran aprecio a Su Eminencia. Creo que él tendrá sus motivos. Tal vez piensa que todavía puede salvar algo, hacer algo para la paz.

La dificultad con esta comisión es que si es de reconciliación hay que preguntarse quiénes se van a reconciliar. La guerra terminó hace 18 años y la problemática del país no es la misma. Tanto la Contra y las tropas sandinistas cometieron grandes injusticias contra la población. Los dos bandos tienen que reconciliarse con el pueblo porque el pueblo es el gran ofendido.

¿En ese sentido cree que el Cardenal está desempeñando un gran papel?

Me parece que el va a tener pocas posibilidades. He escuchado poco del papel de esta comisión.

No veo la necesidad para una comisión de este estilo.

La popularidad del Cardenal ha disminuido. Encuestas de años anteriores lo ubicaban como un personaje popular y creíble. ¿El hecho de pertenecer a esta comisión ha influido en el sentir de la gente?

No sé. Lo que es referente a popularidad no es criterio para un sacerdote. La popularidad es una meta, un medio para un político, pero no para un hombre de la Iglesia.

¿Entonces el sentir de la gente que se expresa a través de las encuestas no debe de ser tomado en consideración por los sacerdotes?

Hay que considerarla, pero lo más importante es tomar en cuenta la voluntad de Dios. Hay que escuchar a la gente, estar con ellos, pero las decisiones fundamentales tenemos que dejarnos guiar por otros criterios, el de la Iglesia. Eso es lo que da la fuerza. Fue la fuerza del Cardenal en los años setenta, ochenta y principios del noventa.

¿Será que no sigue siendo su fuerza?

Eh, bueno. Él ya tiene su edad. Él ya no es Arzobispo, es retirado. Es Cardenal para toda la vida, pero ya no es Arzobispo de Managua.

¿Cree que el hecho que presida la comisión ha minado su credibilidad ante la gente?

No sé. Tengo que decir la verdad. Con respecto a esta comisión me encuentra fuera de base. A esta comisión desde el principio no le di importancia.

El Cardenal estuvo muchos años al frente del Arzobispado de Managua. ¿Cree que cuando viene el cambio y monseñor Brenes se hace cargo se le dificultó batallar contra la influencia del Cardenal de más de 20 años?

Creo que para monseñor Brenes fue un poco difícil. No veo que el Cardenal le haya dificultado las cosas. Para mí hay en uno u otro, inclusive tal vez de los sacerdotes menos iluminados, pensaban mostrar su adhesión y fidelidad al Cardenal, tal vez entrando a distancia con el nuevo Arzobispo. Esto tal vez no fue error del Cardenal, no creo que él haya aconsejado esto, sino más bien, una actitud también humana, pero poco iluminada de algunos sacerdotes. En ese sentido, monseñor Leopoldo tal vez sintió que algunos no han todavía entendido que el nuevo arzobispo es él.

¿Cree que eso ha cambiado? El domingo vimos juntos a Brenes y a monseñor Carballo, uno de los incondicionales del Cardenal. ¿Cree que eso simboliza un cambio?

No sé si un cambio, no lo veo así. Tal vez ustedes como reporteros muchas veces le ponen un molde a esta situación. Dentro de la Iglesia uno lo ve de otra manera. No es que los que son del Cardenal están contra Brenes, ni que los que siguen a Brenes están contra el Cardenal.

Monseñor Carballo era y es muy unido con el Cardenal y esta declaración en común no quiere decir algo en específico, tal vez fue una casualidad. En la Iglesia no somos uniformados, cada uno tiene sus propias vivencias, su propia visión, pero eso no significa que uno está en contra del otro.

Monseñor es muy comedido con respecto a comentarios políticos. El hecho que hace dos semanas haya hablado directamente al Gobierno pidiéndole mesura en sus comentarios, sobre todo por el tema de la cooperación internacional, ¿significa que la Iglesia no puede tolerar más y quedarse callada ante lo que ve?

Como Iglesia somos apartidarios. Lo veo como un consejo que monseñor Brenes le dio al Gobierno. Le veo como una expresión del pueblo también. Muchos nicaragüenses piensan lo mismo. Entonces él lo presentó al Gobierno. Es una gran preocupación. Ojalá que el Gobierno lo haya entendido así y lo tome en cuenta.

¿Cree que la actitud que ha tomado el Gobierno con respecto a la cooperación pueda afectar la ayuda a nuestro país?

Me imagino que si alguien se pasa en sus expresiones, inclusive ofende, esto influye. Nicaragua no puede actuar como el mendigo con palo. Los donantes tienen que dar no condicionados por su ideología. Tienen derecho a expresar su opinión sobre lo que no les parece. En ese sentido, el Gobierno no tiene que hacerse el ofendido porque vivimos en una comunidad. Ninguna nación puede vivir por sí sola.

Usted siempre ha sido muy firme en sus posiciones y en su crítica en contra de lo que no le parece, sobre todo en temas políticos. ¿Cree que eso le ha granjeado enemistades por parte del Gobierno?

El otro día estuve en la Asamblea y me saludaron diputados de diferentes partidos y políticos. Todos saben que uno busca como ser humano, con sus limitaciones, defender la verdad, la justicia. Por otro lado, uno trata de no ofender a nadie, aunque si no se está de acuerdo con sus ideas hay que decirlo. Veo tanto del lado del Gobierno, como de la oposición que se trabaja con muchos insultos, a veces innecesarios, con mucha emoción. No hay que dejarse llevar como si se tratara de un partido España-Alemania.

En Nicaragua ocurrió un escándalo que golpeó a la Iglesia católica. Uno de ellos fue el del padre Dessi, en Chinandega. ¿Cuál fue su posición?

Con eso soy muy claro. Es un caso un poco claro, pero como principio si él cometió errores con niños entonces es una gravedad. Allí tanto la Iglesia como el Estado tienen que actuar según la ley. Allí la Iglesia no puede esconder ni tener una actitud evasiva, sino que actuar.

Hay unos que los defienden hasta la muerte y otros lo acusan y no tenemos una bola de vidrio para decir que si es o no culpable. Uno tiene que escuchar con objetividad a los demás, pero en estos hechos la Iglesia tiene que actuar con firmeza.

Lo que sí veo, sobre todo en Estados Unidos, si un artista se involucra con jóvenes, dice públicamente que el sexo más lindo es con niños. Estuve en Italia cuando lo dijo, y nadie lo sacaba, si el sacerdote cometió un error todos los medios lo publican.

Sí monseñor, pero el hecho que sea un sacerdote quien abusa de niños tiene mayor gravedad por la responsabilidad moral y la confianza que se deposita en ellos.

Le doy toda la razón. Cuando un sacerdote comete ese error la Iglesia tiene que actuar con toda claridad. A lo que voy es que un gran artista, que tiene millones de fans jóvenes, tiene la misma responsabilidad, (y) está midiéndose con dos pesas diferentes.

En estos días se ha comentado mucho en los medios internacionales lo lujoso de la vestimenta del Papa. ¿Cuál es su visión del tema? ¿Cómo cree que lo perciben los miembros de la Iglesia católica?

Conozco un poco al Papa. Es el hombre más austero. Dicen que lleva zapatitos rojos. Me pregunto cuánto cuestan. En Europa se compra un par de zapatos buenos en 100 euros. Éstos habrán costado 120 euros porque se hacen un poco especial, pero que esto es un extremo lujo, eso es obra de los medios de comunicación.

Yo sé que él cuando era Cardenal nunca compraba carros nuevos, siempre compraba carros de segunda mano. El secretario privado que tenía vive cerca de mi pueblo. Él fue quien compró los carros. Ratzinger es un hombre muy austero. Inventarle esto es una cosa ridícula.

¿Cómo está la relación de la Iglesia católica alemana con la nicaragüense?

Es una buena relación. En mi iglesia las obras pastorales como las sociales en 70 u 80 por ciento están financiadas por la Iglesia católica alemana. La Iglesia nunca puso condicionamientos.

Las religiones protestantes están creciendo. ¿Cree que hay temor en la Iglesia católica de perder fieles?

Esa tendencia existe. Hay varios que se pasan de la Iglesia católica a otras religiones. Creo que no solamente por la constitución sino como cristianos tenemos que respetar la libertad de cada uno. Cuando hablo con gente de otras religiones, tengo con varios pastores muy buenas relaciones y muchas veces caemos en el error que creen que hablar mal de la Iglesia católica, muchas veces inventar cosas medievales, que no tienen nada de verdad, con eso agradan a Dios.

La Iglesia católica, igual que otras religiones, tienen puntos negros, no se necesita inventar. Mi idea es más bien la de Cristo, que sean uno, que busquen la unión y cuando mutuamente nos insultamos no fomentamos esa unidad.

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