El Presidente de la República, Daniel Ortega, desafió ayer al Gobierno de Colombia reiterando su intención de mediar por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en un diálogo por “la paz en Colombia”, a pesar de que el país sudamericano ya se opuso el jueves pasado, luego de que Ortega respondiera el miércoles a una carta enviada por el Secretariado de esa guerrilla.
Ortega afirmó que no necesita permiso para intervenir por la paz en aquel país, para la cual considera que el peor enemigo de esa es su homólogo colombiano, Álvaro Uribe.
Anoche en la celebración del 29 aniversario de la revolución sandinista, de la cual se ha apropiado el partido de Gobierno, Ortega retomó contra Colombia el reclamo por el respeto a los límites marítimos del país.
“Para luchar por la paz no tenemos que pedirle permiso a nadie, menos cuando todo se pone en riesgo en la medida que no llega la paz a Colombia”, afirmó el mandatario.
Ortega insistió en que el Gobierno “oligarca” de Colombia, según él apadrinado por Estados Unidos, tiene una “larga historia tenebrosa” contra Nicaragua y Centroamérica, y volvió a condenar el ataque hecho en marzo por Ejército de Colombia contra un campamento de los “hermanos” de las FARC en Ecuador.
El mandatario nuevamente calificó de “ridículas” y “absurdas” las pretensiones colombianas sobre la soberanía nacional en el mar Caribe. Y, aunque no dijo nada nuevo al respecto, regresó el tema al tapete justo ahora que Colombia presenta su contramemoria en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, que el 13 de diciembre pasado resolvió su facultad para conocer el conflicto limítrofe y desconoció el Meridiano 82 como frontera marítima entre ambos países.
Además del mandatario venezolano Hugo Chávez, asistieron el hondureño Manuel Zelaya; el Presidente electo de Paraguay, Fernando Lugo; el Vicepresidente de Cuba, Esteban Lazo, y el Vicepresidente de Guatemala, Rafael Espada, a quienes Ortega y Murillo saludaron como los miembros de la asamblea revolucionaria latinoamericana. Misma que Chávez afirmó “unida para siempre” y contra la que no podrá “nada ni nadie”.
Chávez aprovechó su intervención para promover sus bautizadas “empresas grannacionales” que afirmó son “empresas de propiedad social, no de propiedad privada, no de monopolio”, sino al “servicio del pueblo para contrastar contra las empresas transnacionales del imperialismo”, dijo.
Ortega y Chávez fueron los principales oradores del acto celebrado anoche en la Plaza Juan Pablo II, a orillas del Lago de Managua.
Ambos advirtieron que el próximo Gobierno de Estados Unidos (que se elegirá en noviembre) debe respetar el “nuevo socialismo” que estiman inicia en América Latina, y como parte de su discurso “antiyanqui” también saludaron a los cinco presos cubanos por terrorismo en ese país y que ellos calificaron como “víctimas del imperialismo”.
DERROCHE Y CONFUSIÓN ESTADO-PARTIDO
En la celebración de ayer no faltó el uso de los recursos del Estado y el derroche excesivo que se apreciaba en las nuevas inmensas vallas que rodeaban las plazas Juan Pablo II y de la Revolución, así como en los edificios aledaños a éstas.
También persistió el uso de toldos de los ministerios de Estado, como en la pasada celebración partidaria del Repliegue a Masaya, el 5 de junio.
La tarima en la que se ubicaron los invitados especiales y sus delegaciones, medía unos 200 metros y estaba adornada de flores blancas, amarillas y rosado, bajo las cuales se leía en enormes letras: “Nicaragua Libre. Este poder es del pueblo... este poder es sandinista”.
Las sillas vestidas y usadas en la tarima fueron sacadas cerca del mediodía desde la antigua Casa Presidencial, aledaña a las plazas.
Además, se instalaron un total de seis pantallas gigantes en las que se observaba la trasmisión en vivo para la cual el Canal oficial que pertenece a la familia presidencial dispuso de una amplia cobertura, que incluía un equipo en la azotea del Teatro Nacional. Igual esmero hubo para la distribución de altoparlantes, reflectores y plantas eléctricas.
También se observó una avioneta que sobrevoló unas tres veces las plazas jalando la leyenda “¡Viva el Frente Sandinista”. Otra también sobrevoló lanzando papelillos entre la multitud. Y más de los coloridos papelitos se lanzaron sobre la tarima principal.
Los fuegos artificiales numerosos y vistosos también se robaron la atención de los presentes y su detonación fue mayor antes y después de los discursos de Chávez y Ortega, que cerró el acto.
La confusión Estado-partido también fue visible en cientos de personas que portaban camisas amarillas con el logo DGI-FSLN y la leyenda “En unidad y armonía, ganaremos las alcaldías”, a propósito del próximo proceso electoral municipal. Los de camiseta amarilla se concentraron frente a la tarima principal y fueron parte de los grupos más animados armando pirámides humanas y recitando consignas preparadas para la celebración.
Pero algunos no estuvieron tan contentos. Una de las trabajadoras de la DGI, que pidió el anonimato, dijo que asistió porque le dijeron que si no lo hacía la despedían. Tan fuera de lugar estaría, que desconocía las letras de las canciones sandinistas.
La multitud que colmó la plaza llegó poco a poco desde el mediodía. Centenares de buses fueron alquilados para trasladar a la gente desde los departamentos del país, de los que se conoció recibieron 20 galones de combustible y mil córdobas por el día de trabajo. La Policía sostuvo que la seguridad estuvo a cargo de unos dos mil efectivos.