El gobierno sandinista de los años ochenta, desató represión campesina sin parangón en nuestra historia nacional. Bombardearon a los miskitos, reubicándolos después lejos de sus tierras, humildes campesinos indefensos. Reubicaron poblaciones urbanas de todas nuestras ciudades, al punto de que los que nacimos en cualquiera de ellas, no conocemos a la gran mayoría de los habitantes que ahora pululan por la ciudad. La población nativa o fue matada, o se fue al exilio, u obligada a cambiar de ciudad por presiones ejercidas en ellos por los tristemente célebres CDS (ahora CPC).
Con documentos extensos pero falsos, ocultando el desastre gerencial gubernamental, planean ahora regresar a los sistemas fracasados de esta triste época recién pasada, cuando el Gobierno era el gran acaparador de lo producido, cuando el desabastecimiento ocurrido en el período 1980-1990, fue debido a ese mismo sistema que quieren implantar, sin tener un plan de captación nacional de alimentos y productos perecederos, sin contar con adecuado almacenamiento para productos como pollo, huevo, carne, que evite contaminación cruzada. Esa nefasta práctica producía en los ochenta que miles de huevos se pudrieran diariamente, la carne la regresaban compradores internacionales por estar contaminada produciendo grandes pérdidas para el país, noticia ocultada al pueblo con el pretexto de no darle elementos al enemigo.
Regímenes populistas intentan enfrentar problemas derivados de la desigualdad de ingresos mediante políticas macroeconómicas expansivas. Utilizando financiamiento deficitario, controles generalizados desdeñando los equilibrios económicos básicos, resultando siempre en crisis macroeconómicas graves perjudicando aún más, los segmentos más pobres de la sociedad.
Programas de ayuda alimentaria llevan 17 años desde que doña Violeta repartía bonos alimentarios en las zonas pobres, pero nada ha cambiado. En la misma zona donde sandinistas cometieron genocidio, donde ejecutaron el Plan Tierra Arrasada, ahora el plan de siembra es muy astuto para querer maquillar la imagen del mal gobierno que fueron y son y para esconder sus crímenes. A nadie se saca de la miseria con limosnas. Sólo inversiones bien dirigidas son capaces de crear empleos y riqueza
Un equipo de trabajo de la UCA ha investigado de 1990 a 2005, 515 proyectos para combatir la pobreza con cienes de millones de dólares en gastos hechos en estudios, consultorías, programas asistencialistas, etc... y según los datos a mano, habemos aún más pobres. Los grandes manejadores de estos fondos, es bien conocido, son ONG manejadas por sandinistas de vieja data.
Nos quieren dar un poco más de lo mismo, asociados con los que creemos son los nuestros, pero no lo son. Los demócratas siguen pactando, ayudando a montar un gobierno que los entronizará para siempre, sólo importándoles poder continuar en sus puestos garantizados por sus “jefes máximos”, serviles batracios que han impedido el crecimiento económico sostenido de la nación, personas engreídas que se sienten indispensables, vanidad que les hace sentirse genios políticos cuando no son más que inmorales, tramposos, falsos e hipócritas, mafiosos que le han robado a la gesta política todo vestigio de nobleza.
Cicerón, en su De Finibus, escribe: “Debes recordar que cada uno de nosotros es nacido para su país, su familia, y sólo un poco para ti mismo”. En Nicaragua esto es a la inversa, nuestros políticos no quieren dejar el poder, acostumbrados a la buena vida que han creado alrededor de puestos gubernamentales. Buena paga, poder, riqueza, impunidad, viajes, etc. Pidamos a Dios les cambie la forma de ver las cosas del Estado y nos devuelvan nuestra libertad de escoger a los que deben regir los destinos del país en común acuerdo con los ciudadanos de buena voluntad.
Ten misericordia, Señor. Que los políticos sufran repentina pereza y permítenos progresar mientras duermen o descansan… corremos el gran peligro de que nuestros próceres políticos embriagados con el aguardiente del “consenso ante todo” nos regalen engendros legislativos… Ilumínalos con la visión de un país competitivo, en el que se premie el trabajo y la productividad.
Amárrales las manos para que dejen de recurrir al nocivo sistema de dar dinero público a cazadores presupuestarios que viven explotando y empeorando problemas… Enséñales que subsidio es desperdicio criminal de recursos, recuérdales el desastre vivido en el pasado, por premiar la incompetencia entregando dinero bueno de los contribuyentes, al barril sin fondo del dinero malo, obtenido mediante engaños y embustes, pelándose las llagas hasta sangrar para exhibirlas exigiendo limosna, usando a pobres y miserables como carnada de mitin, como munición en las marchas de protesta, como polvorín de disturbio.
Líbranos Señor de los prudentes y contemporizadores que creen, ingenuamente, que cediendo una y otra vez a los chantajes de los extorsionadores éstos habrán de volverse razonables y honestos. ¡Hazles ver la realidad, Señor! Amén.