Clima fresco, abundante vegetación, fauna exótica y playas cercanas son algunos de los elementos que vuelven el Jardín Tortuga Verde una parada tentadora en la ruta hacia Carazo
El canto de las aves migratorias irrumpe la tranquilidad matutina. El aire puro de la meseta de Carazo contrasta con la exuberante flora que cuidadosamente se cultiva en estos patios. Nuestro viaje ahora es a la posada Jardín Tortuga Verde, conocido en su página web como Eco Lodge The Tortuga Verde Garden.
Para llegar hasta aquí se puede tomar la Carretera Panamericana, saliendo de Managua hacia Carazo por la vía de El Crucero. La parada es en el kilómetro 40 y medio, a solo un kilómetro antes de entrar a la ciudad de Diriamba, en el departamento de Carazo. En carretera de todo tiempo el visitante puede demorar 40 minutos en llegar desde Managua.
El sitio tiene como referencia una antigua casona que fue el corazón de la finca cafetalera Santa Regina en los años de gloria que tuvo el grano de oro.
El lugar privilegiado por el clima y la cercanía con las playas soleadas de Carazo también converge con la interesante ruta de los Pueblos Blancos y en el mes de enero, julio y abril el visitante puede vivir las coloridas y tradicionales fiestas patronales de Diriamba, Jinotepe y San Marcos, municipios ubicados a poca distancia del Jardín.
Tal como explica el propietario del lugar, Roberto Rappaccioli, “acceder de forma rápida y segura a las ciudades vecinas es parte del atractivo de la posada, por cuanto el visitante tiene la opción de desplazarse a estos sitios en transporte interurbano y de otra índole y luego optar por un lugar que le ofrece descansar en un ambiente seguro y de calidad”.
En el interior de la finca se puede disfrutar de las alamedas de heliconias, helechos gigantes, variedad de orquídeas, palmeras, árboles frutales y centenarios guanacastes, cedros, nísperos, mameyes y tempisques. Además, se observan diferentes especies de animales de monte, mariposas y aves que se dan encuentro en las cercanías de las quebradas naturales que unen la zona con el municipio El Crucero, dando pase a bandadas de pájaros migratorios y otras especies nacionales como los chocoyos, tucanes y guardabarrancos.
El sitio ofrece también ambientes tranquilos para leer o simplemente contemplar el paisaje. En época de invierno, el canto de las ranas arbóreas (ranas ojos rojos) y su verde piel embellecen el corredor de la casona, mientras Ramona, un primate de la familia de los monos cara blanca, engrandece el sitio con su gracioso espectáculo.
“La posada nació como un jardin donde se cultivaba heliconias (flores exóticas conocidas como aves del paraíso) para vender en forma de arreglos o en bolsa para cultivo”, recuerda Rappaccioli.
Hasta hoy se mantiene ese cultivo y se realizan bonitos arreglos florales. La vetusta casona que forma parte de la posada fue construida allá por 1950 y mantiene su estructura regional con techo de tejas de barro y un amplio corredor bordeado de plantas.
La finca se distribuye en 30 manzanas de terreno y aún mantiene el cultivo del café en baja escala. En época de corte, los visitantes pueden optar por observar y conocer esta practica, además de saborear la bebida de este grano cultivado a 630 metros sobre el nivel del mar.
La posada, que ofrece cinco habitaciones confortables construidas en madera preciosa, fue concebida de dos plantas en las entrañas del inmenso jardín. Estas áreas ofrecen alojamiento y desayuno para grupos y parejas a precios que van desde 10 dólares por persona cuando se trata de grupos de diez visitantes, hasta 25 y 45 dólares por día para una, dos o tres personas.
Para conocer detalles del servicio puede entrar a la página web www.ecolodgecarazo.com o llamar al teléfono (505) 534-2948.
Desde la planta alta se puede contemplar la vegetación, mientras en la planta baja hay un espacio para reuniones o disfrutar del ocio en rústicas hamacas y sillones.
El jardín esta entrelazado con pequeños senderos para hacer más atractiva la caminata. “Ahora estoy haciendo senderos dentro de lo que es el área del plantío de café y planeo construir cabañas equidistantes en esa zona para ofrecer al turista un espacio más relajante y personal,” señaló el propietario.
La historia de este sitio tiene raíces en la famosa discoteca La Tortuga Morada, que funcionó en los años setenta del siglo pasado. De ahí el nombre Jardín Tortuga Verde, un sitio que se alza como uno de los más exquisitos en el ramo turístico local.