El presidente de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Armengol Cuadra, prometió a la madre de la periodista María José Bravo que, mientras él se mantenga en el cargo, el asesino de su hija no saldrá en libertad.
El magistrado Cuadra, cuyo período finaliza en el año 2010, aclaró que en el expediente del caso no existe ningún proyecto de sentencia que vaya a beneficiar al ex alcalde liberal de El Ayote, Eugenio Hernández.
La madre de Bravo, Antonia Sánchez, quien reside en Santo Tomás, Chontales, viajó desde la madrugada de ayer a Managua para suplicar a los magistrados de la CSJ que por favor no liberen al asesino de su hija.
Primero se reunió con el magistrado Sergio Cuarezma de la Sala Penal, quien le garantizó que él, aunque no está inmiscuido para fallar el caso, si fuese la ocasión su firma no irá en pro de la impunidad del crimen de Bravo.
La visita a la CSJ de la madre de María José, quien se acompañó de su nieto Néstor José y de su hija Esperanza Bravo, se debió a la denuncia pública que hizo LA PRENSA, al revelar que magistrados de la Sala Penal discutirían la elaboración de una sentencia que favorecería a Hernández.
El plan consistía en cambiarle en la casación, el tipo de delito, de asesinato que se castiga con una pena de 15 a 30 años, a homicidio cuya condena va de seis a 14 años.
El magistrado Cuadra explicó a doña Antonia, que decidió retener el expediente del caso porque se enteró que algunos magistrados liberales pretendían, una vez calificado el crimen como homicidio, buscar declararlo como culposo (accidental), cuya pena es de uno a tres años de prisión, con lo cual Hernández estaría en libertad, pues está cerca de cumplir los cuatro años de condena.
La magistrada Alba Luz Ramos refirió que aunque ella no es miembro de la Sala Penal ni conoce los pormenores del expediente judicial, considera que una sentencia en ese sentido sería el “acabose” para el Poder Judicial.
LA TIENEN ATEMORIZADA
Antonia Sánchez explicó que llegaba a la Corte para pedir ayuda. “Yo he venido a pedir una ayuda, que a ese hombre (Eugenio Hernández) no lo saquen, porque él me mató a mi hija”, dijo Sánchez con la voz entrecortada por el llanto.
Explicó que cuando su hija cumplió tres años de fallecida, fue la primera vez que una persona la llamó para decirle que a Hernández ya lo habían liberado, y se puso muy mal creyendo que era cierto.
“Él está en la lista de que lo van a sacar, para mí ese es un gran dolor, una burla que lo saquen a ese hombre”, dijo doña Antonia.
Doña Antonia también estuvo apoyada por el secretario ejecutivo de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), Marcos Carmona, quien expresó que llegaba en calidad de acompañante de la señora Antonia.
Doña Antonia expresó a los magistrados Cuarezma y Cuadra, que se iba más tranquila a Santo Tomás, confiando en la palabra de ellos de que no iban a permitir la liberación del asesino de su hija, y aseguró que siempre estaría alerta a cualquier intento de salida de la cárcel de Hernández.
Ambos magistrados le reiteraron a doña Antonia que podía llegar a la Corte Suprema las veces que ella quisiera y le iban a brindar apoyo. Cuadra señaló que se iba a asegurar de que, cuando él saliera del cargo, la persona que lo sustituyera también estuviese en contra de liberar a Hernández.