Tomado de la Revista Semana
Aunque aprobada desde 1999, la nueva Constitución de Venezuela plantea regresarle a Venezuela las fronteras que tenía antes de 1810 y ya hay un plan que, según varios expertos, está en camino
Hace algunos meses, cuando varios generales en retiro y expertos en defensa alertaron al país sobre la amenaza que implicaba para Colombia el “Juego de Guerra Guacaipuro”, con el cual estaban siendo entrenados los militares venezolanos, muchos pensaron que se trataba de un guión barato de Hollywood.
Pero los hechos demuestran que este juego, diseñado por el Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional de Venezuela, es una clara y pensada estrategia expansionista del vecino país.
El juego, que fue difundido por el programa La Noche de RCN, se basa en el artículo 10 de la Constitución Bolivariana de 1999, impulsada por Hugo Chávez, para devolver a Venezuela a las fronteras coloniales. Es decir, obliga al Presidente a recuperar parte de La Guajira, César, Los Santanderes, Llanos Orientales, Guyana y Brasil.
Precisamente, el Plan Guacaipuro, nombrado así en homenaje del cacique Guacaipuro (Jefe de Jefes) que luchó contra la Conquista española, plantea una confrontación en varias etapas: desestabilización del país, reconocimiento de Estatuto de Beligerancia a un grupo insurgente, ataques e invasión. Para eso el juego establece que fuerzas conjuntas de Venezuela, Nicaragua, Cuba y Ecuador avanzarán contra Colombia en un ataque preventivo, “teniendo como resultados operacionales capturar y mantener la península Diómira (La Guajira) y ejecutar una defensa estratégica en el resto de la zona fronteriza”. Además, se prevé dar reconocimiento al grupo beligerante FARA (FARC) que formaría un Gobierno paralelo y solidario con Caracas.
Es decir, que de fuerza insurgente se convertiría en ejército de invasión.
Para el general en retiro Néstor Ramírez Mejía, el juego ya comenzó. En un artículo que escribió el 11 de febrero, Ramírez dijo: “Todas las circunstancias están conduciendo a la conflagración directa, quizás porque Chávez está convencido de que la tradición colombiana a la solución pacífica de las controversias, la falta de recursos bélicos y su problema interno le obstaculizan el espacio de maniobra frente a una guerra”.
Así esto suene a un juego, los últimos acontecimientos obligan a mirar la relación de fuerzas entre los países.