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Noticias >> Enfoque
Foto cedida por el Palacio de Miraflores que muestra al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, durante la emisión de su programa dominical “Aló Presidente”, en donde reiteró su condena al “cobarde asesinato” del portavoz internacional de la guerrilla colombiana de las FARC. (La Prensa/EFE)
Chávez en pie de guerra
La muerte de “Raúl Reyes”, dirigente de la FARC, en un operativo del Ejército colombiano en suelo ecuatoriano, ha abierto una crisis de imprevisibles consecuencias entre Colombia, Ecuador y Venezuela. Mientras Colombia acusa al gobierno ecuatoriano de tener “vínculos” con las FARC, Hugo Chávez movilizó tropas a la frontera y dijo que “esto puede ser el comienzo de una guerra en Suramérica”
Manuel Carretero/EFE
domingo@laprensa.com-ni
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El 1 de marzo la Fuerza Aérea de Colombia bombardeó un campamento de las FARC ubicado unos 1,800 metros en el territorio de Ecuador, desde donde se había atacado al Ejército colombiano, según informó el Gobierno de Álvaro Uribe. A continuación, las tropas colombianas entraron en territorio del país vecino para comprobar los efectos de la ofensiva. Allí encontraron los cadáveres de 17 guerrilleros, entre ellos el de Luis Edgar Devia, conocido por el sobrenombre de “Raúl Reyes”, considerado el segundo al mando de la guerrilla de las FARC, además de su portavoz internacional.

Al día siguiente de este operativo, conocido como “Fénix”, entró en escena el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien calificó de “cobarde asesinato” la muerte de “Reyes” y ordenó el “cierre” de su embajada en Colombia, así como la movilización de “10 batallones”, incluidos tanques, a la línea divisoria con ese país.

Las autoridades colombianas “reconocen incluso en su primera declaración haber invadido territorio ecuatoriano, lo cual es una cosa sumamente grave (...) ¡esto puede ser el comienzo de una guerra en Suramérica!”, declaró enérgico Chávez, en su programa Aló Presidente.

El mandatario venezolano, quien guardó un minuto de silencio por la muerte del dirigente rebelde, acusó a Uribe de ser “paramilitar, narcotraficante y lacayo del imperio”, además de “criminal”, “subimperialista” y “mentiroso”.

“¡Estamos en alerta y apoyaremos al Ecuador en cualquier circunstancia!”, advirtió el jefe de Estado venezolano, cuyo país comparte 2,219 kilómetros de frontera terrestre con Colombia.

La embajada de Venezuela en Bogotá permanece acéfala desde que el 27 de noviembre pasado fue llamado a consultas por Caracas su titular, Pável Rondón, en respuesta a la decisión de Uribe de cesar las gestiones que cumplían Chávez y la senadora colombiana opositora Piedad Córdoba, en favor de un acuerdo humanitario con las FARC.

Desde entonces, las relaciones entre ambas naciones se han deteriorado, al punto de que Chávez anunció este 2 de marzo que no asistirá a la próxima reunión de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) prevista en Colombia a finales de marzo.

El Gobierno ecuatoriano de Rafael Correa, que en un primer momento pareció comprender el operativo colombiano, endureció su postura con el paso de los días, y finalmente llamó a consultas a su embajador en Bogotá, Francisco Suéscum, y expulsó al colombiano en Quito, Carlos Holguín.

Las tropas ecuatorianas, que fueron puestas en estado de “alerta”, reforzaron el dispositivo de seguridad en la zona limítrofe, con la misión de no permitir ningún “ultraje” a la patria, mientras una comitiva del Gobierno viajó al paraje de Santa Rosa, a 1.800 metros de la frontera con Colombia, donde se llevó a cabo el operativo “Fénix”, para investigar “in situ”. Correa negó además que hubiese habido combates en la zona y afirmó que lo sucedido fue una “masacre”.

Para el Gobierno colombiano, no se violó la soberanía ecuatoriana, al asegurar que “actuó de acuerdo con el principio de legítima defensa”.

“Los terroristas, entre ellos ‘Raúl Reyes’, han tenido la costumbre de asesinar en Colombia e invadir el territorio de los países vecinos para refugiarse”, indicó la Cancillería.

Además, en la computadora encontrada en el operativo, el Gobierno colombiano afirma haber encontrado documentos “tremendamente reveladores” que demuestran la existencia de “vínculos” entre el Gobierno de Correa y las FARC.

El director de la Policía de Colombia, general Oscar Naranjo, explicó que la información de la computadora permite “de manera contundente e indiscutible, presentar por lo menos dos documentos tremendamente reveladores y, en nuestra opinión, muy graves, en cuanto que afectan la seguridad nacional colombiana”.

El jefe policial precisó que en un documento, fechado el 18 de enero, Reyes se dirige al mando de las FARC y detalla que el ministro de Seguridad de Ecuador, Gustavo Larrea, en nombre del Presidente de Ecuador, “tiene el interés de oficializar las relaciones con la dirección de las FARC”. Igualmente, en el mencionado documento Reyes señala que Larrea manifestó a los rebeldes “que la política ecuatoriana es negarse a participar del conflicto interno colombiano, con apoyo al gobierno de Uribe”.

También, según Naranjo, se solicita al máximo jefe de las FARC, Manuel Marulanda, alias “Tirofijo”, un aporte que impulse la gestión de Correa en el canje humanitario, que podría ser entregarle a ese gobierno al cabo Pablo Emilio Moncayo, en poder de los rebeldes desde hace más de 10 años.

También señala el documento, dirigido por “Reyes” al secretariado del grupo rebelde, que el Gobierno ecuatoriano se compromete a relevar los mandos policiales y militares hostiles a las FARC. En otro documento, también escrito por Reyes, se deja entrever que el ministro ecuatoriano Larrea tuvo contactos directos con ese jefe de la guerrilla, ya fuera en Colombia o en Ecuador.

Antes de conocerse estas revelaciones, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia pidió excusas al de Ecuador por la incursión de “helicópteros colombianos” y militares en ese país para verificar lo sucedido en la operación en que murió “Raúl Reyes”.

“El Gobierno colombiano nunca ha tenido la pretensión o la disposición de irrespetar o vulnerar la soberanía o la integridad de la hermana República del Ecuador, de su pueblo o de sus autoridades, por las que ha profesado, históricamente, afecto y admiración”, dijo el canciller colombiano Fernando Araujo, encargado de leer la declaración.

Precisó que militares colombianos rescataron el cuerpo de “Raúl Reyes”, al igual que elementos personales, tres computadoras, documentos y correspondencia del “terrorista”.

Los militares colombianos trasladaron los cadáveres de Reyes y otros rebeldes a territorio colombiano para “evitar que la guerrilla los suplantara, en cumplimiento de una práctica que acostumbra realizar, para acusar a nuestras fuerzas de ejecuciones extrajudiciales”.

Entre las primeras reacciones a los hechos, se dio la del ex presidente cubano Fidel Castro, quien afirmó que “se escuchan con fuerza” en Suramérica “las trompetas de la guerra, como consecuencia de los planes genocidas del imperio yanqui”, aludiendo a la crisis colombo-ecuatoriana en un nuevo artículo de sus “reflexiones” publicado el 3 de marzo.

“¡Nada es nuevo! ¡Estaba previsto!”, agrega el dirigente revolucionario en la nota editorial que destacan los medios de comunicación oficiales de la isla.

Castro recordaba que este 3 de marzo comenzaba en La Habana un “Encuentro sobre Globalización y Problemas del Desarrollo” y que el principal orador iba a ser su “querido amigo” Rafael Correa, pero que “no podrá asistir” por la crisis causada por la incursión de tropas colombianas en su país.

También la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, expresó su desacuerdo con la incursión del Ejército colombiano en territorio ecuatoriano: “No podemos estar de acuerdo en que no se respeten las fronteras y lamentamos que Ecuador se haya sentido agredido”.

Bachelet declaró en entrevista con la emisora local ADN que “las fronteras entre los países se basan en acuerdos internacionales” y advirtió de “la extrema delicadeza” que comporta el hecho de “que se puedan traspasar por cualquier objetivo, legítimo o ilegítimo”.

Asimismo, el ministro francés de Exteriores, Bernard Kouchner, dijo que “no es una buena noticia” que Raúl Reyes, “el hombre con el que hablábamos y teníamos contactos, haya sido matado”.

El jefe de la diplomacia francesa añadió en la emisora France Inter que hay que “redoblar los esfuerzos” por la liberación de los rehenes de la guerrilla, en primer lugar la colombo-francesa Ingrid Betancourt.

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