publicidad
Managua
03:16 am
09.03.08
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Noticias >> Entrevista
(La Prensa/Orlando Valenzuela)
Enrique Quiñónez, diputado PLC: El “enfant terrible” de los liberales
Nadie más virulento que Enrique Quiñónez en la carpa liberal. Él se siente a gusto en su papel de duro. Dice que lo hace de corazón. Sin embargo, acepta que ha cometido errores, y algunas veces ha tenido que pedir disculpas. Últimamente se le ha visto más conciliador. Así ve su propio papel de “chico malo” Enrique Quiñónez
Fabián Medina
domingo@laprensa.com.ni
publicidad

En la entrada de la Radio 15 de Septiembre, donde el diputado Enrique Quiñónez tiene un programa diario de comentarios políticos, se ha colocado una placa que increíblemente reproduce en letras de alto relieve todo un artículo del Diario Las Américas del 24 de junio de 2000. Mucho debe haber gustado ese artículo, escrito por Ernesto Rivas Solís, para que alguien se tomara el costo de hacer una placa metálica con sus más de mil letras en alto relieve. Se titula “El triunfador” y pareciera ser la filosofía que inspira a Quiñónez. “Triunfar es un arte. Para triunfar hay que ser pertinaz, a veces insensitivo, dar golpes…” dice en una de sus partes. Quiñónez aclara que no lo mandó a poner él, sino su socio en esa radio, Fernando Avellán.

Pero Quiñónez sí reconoce que es hombre de dar golpes. Su lema es: “La mejor defensa es el contraataque”. Y atacando ha forjado en nuestra política criolla una fama de bravucón, hombre capaz de insultar en vivo frente a las cámaras a sus adversarios, hombres y mujeres. Carga con el estigma de ser el “chico malo” del bando liberal.

Quiñónez, de 48 años, licenciado en Derecho y con una maestría en Derecho Constitucional y Políticas Públicas, fue cadete de la Academia Militar en tiempos de Anastasio Somoza, luego tuvo una discreta participación militar en los primeros años de la contrarrevolución, para después pasar a formar parte de la retaguardia política de los contras en Miami, EE.UU. Con el triunfo de doña Violeta Barrios de Chamorro, Quiñónez vino a Nicaragua y se integró a la política, primero en el Partido Resistencia Nicaragüense (PRN) y luego con el PLC.

Últimamente, sin embargo, se le ha visto más sosegado. Ha bajado el tono de sus comentarios y hasta ha pedido disculpas y se ha abrazado con algunos de los que ayer ofendía. Incluso, y como prueba de que en política hasta los ríos se devuelven, ahora hace fórmula para la Alcaldía de Managua con Eduardo Montealegre, una persona que en la campaña electoral pasada azotó con el mote de “Ratoncito Cuchumbalero”. ¿Es ahora “chico bueno” entre los liberales? No lo crean. “No soy tan chico bueno que digamos”, advierte con una sonrisa.

::: Usted ha cargado con fama de bravucón, busca-problemas, y ahora se le ve más calmado y conciliador. ¿Hay una metamorfosis en Enrique Quiñónez?

La imagen que percibe mucha gente es completamente diferente a lo que soy en realidad. Quizás los momentos que vivimos los liberales fueron los más difíciles que ha pasado el PLC en su historia y a mí me tocó jugar un papel importantísimo como jefe de la bancada mayoritaria en la Asamblea Nacional durante tres años. Defendernos de los ataques que recibíamos de Raymundo y todo el mundo, de los medios de comunicación, hablados, escritos y de televisión, mañana, tarde y noche, los 365 días del año, en contra de Arnoldo Alemán y en contra del PLC. Eran días duros, de críticas y lo que hicimos fue cubrirnos de un escudo, protegernos, y la mejor defensa en una emboscada es el contraataque.

::: Usted habla de “nosotros” en plural, pero nadie fue tan duro en sus ataques como Enrique Quiñónez.

Era la cara más visible. Yo mantuve la unidad de la bancada, del partido, mantuvimos la moral de nuestra gente. Eso ayudó a que no se desgranara lo que para muchos era inminente.

::: ¿Ese papel de “chico malo” era una actuación suya o le nacía de su personalidad?

Me nacía del corazón. Los demócratas no podemos seguir permitiendo que nadie sea objeto de chantaje y de extorsión de parte del Frente Sandinista. Cada vez que yo miro que hay un demócrata que lo están queriendo chantajear, me miro reflejado y siempre he pedido solidaridad. Y en ese momento la necesitaba Arnoldo Alemán.

::: Pero no estamos hablando sólo de posiciones políticas o ideológicas fuertes, sino de calificativos con los que se le señala y que usted ya habrá oído: vulgar, bravucón, ofensivo…

Casualmente… era la defensa. Yo quisiera que vieras todos los ataques del Frente Sandinista en contra mía y de mi familia. Los medios de comunicación… Aquí se ha hecho un mito conmigo… Cuando dicen vulgar yo quisiera ver cuál ha sido la vulgaridad...

::: Por ejemplo, los ataques a la diputada Bonilla con insinuaciones sexuales…

Pero eso fue en la campaña, como fuimos nosotros atacados. Fuego Cruzado (programa de TV) nace después de una campaña de desprestigio que ya nos venía a tocar la parte moral a los miembros del PLC. Cuando aparecen unos muñequitos queriendo de alguna manera venir a manosear la dignidad de nuestros candidatos y lo que representaban nuestros candidatos. Y cuando nos mandan a decir que van a venir cosas peores, entonces lógicamente, nosotros no sólo tenemos que defendernos sino también atacar, demostrarle al adversario que no estamos dispuestos a quedarnos de brazos cruzados.

::: ¿Y no es muy bajo una insinuación de carácter sexual en un programa de televisión?

No señor. Hubo una mala interpretación. Quizás yo no aclaré. Yo hice insinuaciones cuando dije: “Ya no te acordás cuando me llamabas y me pedías y ahí no era el malo”. Mucha gente lo malinterpretó. Mucha gente entendió otra cosa cuando le dije “me llamabas...”

::: No. Lo que se entendió es que usted insinuó una relación sexual con Arnoldo Alemán.

No, no. No quisiera tocar esto porque ya pasó… Yo creo que todos nos debemos respeto. Yo tengo esposa, hijos. Algunos piensan que meterse en política sólo es atacar y cuando recibís también de la contraparte un ataque entonces se molestan… Si no les gusta el calor que no se metan a la cocina. En política estamos expuestos a las verdades, a las medias verdades, a las mentiras, a las calumnias y a los ataques. Allá aquél que se queda callado, porque el que calla otorga. Yo sí te puedo decir que he cometido errores. Si yo pudiera revertir eso quizás actuaría diferente. Pero bueno, ya pasó, yo pedí disculpas…

::: ¿Aquella campaña del “Ratoncito Cuchumbalero” también fue un error?

Fue una estrategia de campaña. Igual de muy mal agrado a la que sacaron ellos (ALN), de un patito saliendo de un closet y de un cerdo. Lógicamente que si vos comenzás vas a recibir. Y ese programa que yo no lo quería hacer, pero al final se decidió como estrategia de campaña para defendernos, para hacer proselitismo, y también para atacar y golpear al adversario, se hizo.

::: ¿Ha cambiado Enrique Quiñónez?

Creo que todos después de las elecciones de una u otra manera cambiamos. La cúpula del Frente Sandinista cometió muchos errores, le hizo mucho daño a Nicaragua y no han cambiado, y la muestra es que seguimos viendo cómo desfilan con prepotencia, con mensajes dictatoriales, y cuando veo que yo fui parte, que fui implacable al atacar a la ALN, lo mismo de ALN hacia nosotros y dividimos el voto, y creo que esa campanada nos tocó a todos. Yo jamás me imaginé que la minoría se iba a imponer sobre la mayoría. Yo me juré limar asperezas con quien tendría que limar. En los supermercados yo me encontraba mucha gente que me decía: “¿Cómo es posible que dividieran el voto?” Y yo les decía: “Disculpen, nos equivocamos, todos nos llenamos de arrogancia, de prepotencia, es hora de dejar atrás la leche derramada, los liberales nos caímos, nos desempolvamos y seguimos de frente contra el Frente”, y comenzamos a hacer ese llamado.

::: ¿Personalmente se siente mejor usted en su nuevo papel, digamos, de “chico bueno”?

No soy tan chico bueno. Tengo diferencias con gente que todavía cree que el Frente Sandinista es una realidad, y que por ser una realidad hay que seguirle dando concesiones dentro de mi propio partido. Choco con algunos al verme ahora defender a un demócrata como es Eduardo Montealegre, como lo hice en su momento con Arnoldo Alemán. Quizás somos muy sinceros, muy francos, nos entregamos muchísimo a lo que creemos. Yo creo en la lealtad, creo en la amistad...

::: ¿Y esa lealtad y amistad se mantienen con el doctor Alemán?

Bueno… Con el doctor Alemán hemos venido teniendo distanciamientos fuertes desde cuando yo fui candidato a la presidencia de la Asamblea Nacional, cuando construimos y nos mantuvimos 46 votos y sólo nos faltaba un voto para ganarla y, a espaldas mías, en momentos tensos de negociación, se había mandado a negociar con el Frente Sandinista sin haberme comunicado a mí. Luego vino lo de la precampaña, donde yo fui y hablé con el mismo Arnoldo Alemán y le pedí que me dijera si él tenía un favorito. Me juró que no iba a meterse y que era “bateo libre”. Luego, los convencionales de mi partido saben las presiones, de la noche a la mañana nos fabricaron 200 convencionales más. Aún así quedé en segundo lugar. Pero siguieron las situaciones de desconfianza en la campaña cuando el doctor José Rizo me pidió que fuera su jefe de campaña. Yo lo tranquilicé y le dije: “Quiero que tengás la plena seguridad que así como le he sido fiel al doctor Arnoldo Alemán te voy a ser fiel a vos como el candidato que sos y como tu jefe de campaña”. Logramos que se mantuviera firme el voto antisandinista, no el voto arnoldista. El primer arnoldista se llama Enrique Quiñónez. Yo fui el primero en decir: “Soy Resistencia, liberal, somocista y ahora, a mucha honra, arnoldista”.

::: ¿Sigue siendo arnoldista?

Los tiempos cambian. Creo ante todo que soy nicaragüense, liberal de corazón, estoy dispuesto a seguir dando la lucha por mi partido, pero también soy de aquéllos que creo que cariño merece cariño, respeto merece, de igual manera, respeto. Me ha… No me ha dolido porque estoy preparado para ingratitudes iguales o peores, pero por ejemplo hace unos días hubo una reunión con Arnoldo Alemán, Jaime Arellano y Álvaro Somoza, donde Arnoldo Alemán amenazó que en un mes cae preso Eduardo (Montealegre) y en dos meses cae Quiñónez. Yo en un momento encontré al Arnoldo Alemán humilde, preocupado, indefenso, y en ese momento jugué el papel que me sentía cómodo hacerlo y lo hacía de corazón, ahora Arnoldo Alemán ya se puede defender solo, ya no está metido en El Chipote, puede viajar, dar conferencias de prensa todos los lunes, tira chifletas, tira chinitas...

::: ¿En estos momentos, Enrique Quiñónez cree que Arnoldo Alemán es inocente o culpable de los cargos que se le imputan?

Creo que a Arnoldo Alemán se le violó el debido proceso. No tuvo un juicio con la justicia vendada, sino que tuvo un juicio político.

::: Aclaremos, que se haya politizado el juicio no significa que sea inocente… ¿O sí?

Es que cuando las cosas comienzan mal, terminan mal. Para mí, lo dije en su momento y lo mantengo, Arnoldo es inocente debido a la politización y el chantaje del Frente Sandinista. ¿Dónde están las pruebas? Máxime cuando veo a alguien que portaba esas pruebas, que llevaba esas pruebas a la Contraloría, y ahora está al lado de Arnoldo Alemán. Significa que todas esas pruebas eran falsas.

::: ¿Qué siente usted al estar ahora de fórmula con quien antes llamaba “Ratoncito Cuchumbalero”?

Casualmente, una gran demostración de madurez política, no sólo de Eduardo (Montealegre), sino también nuestra. No estábamos en aceras de enfrente, sino en esquinas opuestas de la misma acera, y que llegó el momento de no ver atrás. Me siento muy bien. Mis hijos me han dicho: “Papá, vos has andado arrastrando un lastre que no te luce y que además no es tuyo. Has sudado calenturas ajenas”.

::: Los que estamos desde las butacas viendo el escenario político, ¿cómo le creemos a Enrique Quiñónez que esta vez sí es sincero?

Por mis acciones… he sido consecuente con mi discurso. He reconocido los errores, he pedido disculpas, he buscado la unidad y hasta he tenido problemas en mi partido por celos, por no querer que esa unidad se concretice. Creelo que yo no estoy jugando a la democracia, no estoy jugando a beneficios personales, ni siquiera de imagen. Me siento muy bien. A veces, estando en lugares con mi esposa, sentía la sonrisa de los PLC pero sentía el rechazo de otra gente. Ahora mucha gente que no conozco se me acerca a saludarme, a decirme gracias por la posición que está llevando, no dé un paso atrás, siga, haga yunta con Montealegre.

::: ¿Ese rechazo que sentía llegó en algún momento a la agresión?

Era verbal. Uno que otro… Los sandinistas principalmente. Sí… Cada vez que me miran es como que un vampiro vea un crucifijo. Los sandinistas sí… Entro en un lugar y con sólo las miradas te puedo decir: “Esos son sandinistas”. Mirada de odio.

::: Y es probable que algún día lo veamos abrazándose como hoy se abraza con Eduardo Montealegre, con Daniel Ortega, por ejemplo.

Como amigos no. Él ha tenido dos o tres ocasiones, la última fue la promoción de oficiales de la Academia del Ejército, donde él llegó y quiso abrazarme, lógicamente con las cámaras, me dio la mano y me dijo: “Siempre duro”. “Así es siempre de frente contra el Frente”. Me puso la mano en el hombro y yo se la quité porque estaban los medios y yo sabía que a pesar que era un acto protocolario él puede después manipular. En unas pláticas bilaterales de las leyes, cuando yo era jefe de bancada, hubo una reunión que no se hizo en la Asamblea sino que se hizo desayuno en la casa de un miembro del Frente Sandinista. Y yo no llegué. Hubo un reclamo de un miembro de mi partido que dijo que este sandinista se había sentido ofendido. Le digo que se sienta bien, porque si he llegado a su casa le hubiera criticado haberse robado esa propiedad. Dejé claro que yo ni voy a casas piñateadas, ni invito a mi casa para que no se enamoren y en algún momento se la quieran piñatear.

GUERRA, MITOS, MENTIRAS Y VERDADES

La imagen de hombre duro de Enrique Quiñónez está asentada en un pasado de guerra. Sin embargo, muchos cuestionan que exista ese pasado de guerra. Se sabe que fue miembro de la Guardia Nacional en sus años mozos. Se sabe, porque él lo ha dicho, que tuvo alguna participación en la Contrarrevolución durante los años ochenta. ¿Dónde combatió? ¿A qué agrupación militar perteneció? ¿Quiénes fueron sus compañeros de armas? ¿Por qué nunca se le menciona como parte de las operaciones Contra? “Yo tengo fotos... Te puedo demostrar”, dice Quiñónez consciente de que se cuestiona a altas voces su pasado de guerra.

Enrique Quiñónez Tuckler, viene de una familia liberal somocista. Su padre fue administrador de los bienes de Lilliam Sevilla Somoza.

En 1977, de 17 años, ingresa a la Academia Militar de la Guardia Nacional y permanece en ella hasta el 19 de julio del 79. Dice que nunca combatió como guardia contra las fuerzas sandinistas.

Sobre la suerte de Quiñónez después del 19 de julio hay diversas versiones. Antiguos guerrilleros aseguran que Quiñónez, junto a otros cadetes entre los que se encontraba también su hermano Carlos, pasaron a ser instructores militares de las nacientes tropas especiales del Ministerio del Interior, y que Quiñónez fue durante un tiempo escolta del comandante sandinista William Ramírez.

La versión de Quiñónez es un poco distinta. “El 18 de julio yo estaba montado en un avión con mi hermano Carlos, era el desmadre. Pero me bajé para ir a decirle al resto de compañeros de la Academia que había que irnos. Ya no pude salir y me metí, con otros siete cadetes más, en el refugio No. 10 de la Cruz Roja, en Monseñor Lezcano. Ahí nos encuentra un señor llamado José María Ibarra, y nos dice que si no teníamos delitos que nos entregáramos y nuestras vidas iban a ser perdonadas. Nos llevaron a la escuela Modesto Duarte, y sí es cierto que me ponían a darle marchas (a los soldados) y cosas así… Pero nunca fui instructor de las tropas Pablo Úbeda, como dicen. Ni siquiera existían… Yo me voy a Costa Rica el 1 de mayo de 1980…” Dice que tampoco fue escolta de Ramírez, aunque sí reconoce que él estaba a cargo de la escuela donde los retenían.

Para 1982, se viene de Estados Unidos a Honduras a integrarse a las tropas que comandaba Fernando “El Negro” Chamorro y que se denominaban Unión Democrática Nicaragüense-Fuerzas Armadas Revolucionarias (UDN-FAR).

“Nunca pertenecimos a FDN, lo que después llegó a conocerse como la Resistencia Nicaragüense. Yo pertenecía a la UDN-FAR. Este fue un experimento. Se trasladó gente del sur al norte, y se nos dio como teatro de operaciones la zona de San Marcos de Colón, por las minas de Cascamoyás, ahí estábamos operando nosotros y las fuerzas del FDN, las fuerzas Sagitario”. Menciona entre sus compañeros de lucha a Julio César Blandón, el comandante “Kalimán” que “desgraciadamente hizo alianza con el Frente Sandinista”.

Sus andanzas en la Contra terminaron, según su relato, con la Operación Maratón que montó la contrarrevolución en septiembre de 1983 y que perseguía tomar una cabeza de playa en el norte del país. Les fue muy mal.

“Estuve hasta una operación, la famosa Operación Maratón, que se dio una emboscada en la Carretera Panamericana y que buscaba cómo tomarse El Espino. No se le dio el respaldo que se le iba a dar a las fuerzas que tenían que contener la embestida del Frente Sandinista y al final lo que hubo fue una desintegración de las fuerzas y yo me quedé en territorio hondureño sosteniendo posiciones casi cinco días. Recuerdo que de parte del FDN llegó Walter Calderón, el comandante ‘Toño’, a decirnos que habían tres opciones: una, entrar a Nicaragua, que ya era un suicidio en ese sector; dos, que nos integráramos al FDN; y tres que depusiéramos las armas, y el ejército hondureño iba a tomar la disposición que ellos creyeran más conveniente”.

Así terminó el experimento de la UDN-FAR en la frontera norte. Unos se regresaron a la frontera sur, otros se integraron a la FDN y Quiñónez se regresó a Estados Unidos como asesor militar de “El Negro” Chamorro y comenzaría su vida política a través del vínculo con la naciente UNO, que en ese entonces dirigían Adolfo Calero, Alfonso Robelo y Arturo Cruz, entre otros.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
© LA PRENSA 2006 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Festival de Poesía de Granada 2007
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda