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Son aproximadamente 245 unidades las que transportan a más de 20 mil usuarios de Granada, Masaya y Carazo, hacia la capital. ( La prensa/a.Blyth )
Dictadura de “ intermortales”
Ciudades “dormitorios” dependen de su mal servicio
Dora Luz Romero Mejía
nacionales@laprensa.com.ni
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La demanda: unas 20 mil personas que “duermen” en Granada, Masaya y Carazo, pero trabajan o estudian en Managua. La oferta: 245 microbuses que hacen en promedio cuatro viajes diarios. Por la peligrosidad con que se manejan les llaman “los intermortales”. El conflicto: mal servicio versus incrementos de pasajes.

“Hay más chavalos en las universidades, más gente busca trabajo en la capital y nosotros lo que tratamos de hacer es de trasladarnos. Yo por lo menos sé que algunas veces no es de la mejor manera, pero no tenemos más unidades”, reconoce uno de los conductores de la ruta Jinotepe-Managua. Sofía López, una comerciante que viaja diario al Mercado Roberto Huembes, no les da lugar a justificaciones. “Transportarnos es para ellos como su tienda, pues que sepan atenderla. Hasta ahora no lo han hecho bien y al final nosotros somos los que pagamos”, dice.

Acuerdos incumplidos

En octubre del año pasado el transporte interurbano tuvo su primera alza. Fue entre un 10 y 20 por ciento dependiendo de la zona. Este mes de marzo hubo otro incremento que le llamaron “segunda edición del alza” y que equivalía al mismo porcentaje del primer aumento, siempre, según la zona.

Para el primer reajuste de tarifa, en octubre pasado, el Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) puso las cartas sobre la mesa.

A los transportistas se les prohibió el uso de la “banquita”, los microbuses tampoco debían portar canasteras y mucho menos hacer paradas, ya que pertenecen a la categoría de “expresos”.

En algunas ciudades había inspectores del MTI para garantizar el cumplimiento de los acuerdos. Aunque ellos mismos rompían sus reglas. “Muchas veces miré cómo los inspectores sólo hacían la mueca. Miraban que iban pasajeros en la banca y no les decían nada. También una vez miré cómo un cobrador le pasó 50 pesos a un inspector por debajera”, asegura Tamara Pérez, una sanmarqueña que trabaja como agente de viaje en la capital.

Esfuerzo... al comienzo

Sin embargo, también hay quienes reconocen el esfuerzo que los transportistas hicieron en un inicio. “Cuando le subieron al pasaje empezaron hacerlo. No todos. Algunos andaban sin ayudante, iban medio directos y no montaban gente en la banquita”, cuenta Lourdes Sandoval, estudiante. Pero fue cuestión de un par de semanas para que todo volviera a la normalidad: exceso de pasajeros, paradas por todas partes con la diferencia que el usuario pagaba más por el servicio.

Este mes de marzo fue diferente. Gran parte de los usuarios se cansaron de protestar y han decidido pagar lo que se les cobra. “Uno siempre es el que sale perdiendo, en realidad no son expresos, son ruteros y van subiendo gente, pero ¿qué se hace?”, se pregunta Thelma Cortez, comerciante de Masaya. Asimismo, el jinotepino Justo Arias dijo: “Estoy cansado de andar peleando para que no monten gente o que dejen de hacer parada. Todo sigue igual, la diferencia es que pagamos más”.

MTI: “denunciarlos”

A pesar de las quejas de los cientos y de las continuas discusiones entre usuarios y transportistas, Franklin Sequeira, director de Transporte Terrestre del MTI, asegura que la ley es explícita: “No hay uso de la banquita. No deben andar con canastas.

Tampoco deben hacer paradas, solamente en su origen y destino”. Asimismo pidió a los usuarios que denuncien las irregularidades, ya sea a la oficina central de quejas, ubicada en el MTI o si no en las delegaciones de los departamentos. Sequeira prometió actuar al respecto. Aunque también recalcó que “nosotros estamos distribuyendo personal en las carreteras y más adelante lo pensamos hacer con la Policía para multar a esos transportistas que incumplen la ley. Pero no sólo es un problema de nosotros, porque tenemos poco personal, necesitamos que el usuario colabore y que no permita que le pongan a alguien prácticamente encima”.

Quieren subsidio

Asimismo, confirmó que “los transportistas interurbanos han realizado varias solicitudes en donde le piden al Gobierno Central y a nosotros (MTI) que les demos el mismo tratamiento que a los transportistas de Managua. Quieren que se les subsidie”. Aunque Sequeira considera que es una alternativa viable para bajar los costos de operación, asegura que por el momento no es un punto de agenda. Mientras tanto, los usuarios seguirán viajando a sus trabajos o sitios de estudio y la historia será la misma: hacinamiento, exceso de velocidad, los microbuses no son expresos.

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