Todo volvió a la normalidad para los Celtics de Boston al jugar de nuevo en su campo del Banknorth Garden y, con los aleros Paul Pierce y Kevin Garnett como líderes, vencieron por 96-89 a los Cavaliers de Cleveland en el quinto partido de las semifinales de la Conferencia Este.
De nuevo, el factor campo se impuso y los Celtics se adelantaron 3-2 en la serie al mejor de siete, que regresa a Cleveland, donde el próximo viernes se disputa el sexto partido.
Los Celtics tuvieron el apoyo decisivo del llamado “Big Three”, pero no el original sino el que formaron Garnett, Pierce y el base Rajon Rondo, quien sustituyó con su efectividad al veterano escolta Ray Allen, que sigue perdido en la mediocridad desde que comenzó la fase final.
Pierce se tomó como algo personal el duelo individual con LeBron James, la figura de los Cavaliers, que jugó su mejor partido en lo que va de la serie, pero no en la segunda parte, cuando no pudo superar la marca del jugador de los Celtics.
Mucho menos pudo tampoco James evitar que Garnett surgiese con su mejor juego y la estrella de los Celtics consiguió 26 puntos con 16 rebotes, cuatro asistencias, dos recuperaciones de balón y tres tapones.
Pierce, también, por fin, encontró su inspiración y efectividad encestadora para ser el máximo anotador de los Celtics al conseguir 29 puntos con siete rebotes y Rondo también logró un doble-doble al anotar 20 tantos y repartir 13 asistencias.
Allen tuvo que conformarse con sólo 11 puntos después de fallar 7 de 11 tiros de campo, capturar tres rebotes y repartir dos asistencias.
La producción de James no fue suficiente para evitar la derrota aunque los Cavaliers con dos minutos para concluir el partido se pusieron seis puntos abajo en el marcador (88-77) y con 46 segundos el base Delonte West anotó la canasta que dejó un parcial de 91-87, pero eso fue todo lo que consiguieron.