Los hermanos Larry y Andy Wachowski, creadores de la trilogía Matrix, tomaron la clásica serie animada de los años setenta y la llevaron a nuevas y especialmente ultramegacoloridas dimensiones. La experiencia de ver esta cinta en una pantalla de cine es lo más cerca que usted podrá estar, sin ánimo de hacer apología de este mortal vicio, de las sensaciones que se deben experimentar en un “viaje” con LSD.
Esta cinta conlleva siempre una apuesta doble que resulta ser bastante lucrativa si se logra salir airoso. El objetivo primario son adultos que actualmente oscilan entre los 30 y 40 años y crecieron teniendo a Meteoro como una de sus series animadas favoritas. Éstos, a su vez, llevan a sus hijos al cine, para que conozcan a su héroe de niñez.
Los productores entonces deben preocuparse por gustar también a este grupo, que tiene mayor capacidad mental para tolerar más imágenes por minuto que sus progenitores.
Meteoro logra resolver satisfactoriamente esta compleja ecuación. La cinta recoge el espíritu simplón e ingenuo de la serie tradicional. Escenas de crisis familiar e intriga corporativa dan el toque adulto, dejando el resto a los efectos digitales para deleite de las nuevas generaciones.
Las secuencias de carreras en la película ponen en vergüenza cualquier capítulo de la serie tradicional. Espectaculares competencias automovilísticas en complicadas pistas de carreras dan pie a complejas acrobacias. Ese es el mundo del Meteoro de carne y hueso. A pesar de ser escenas tan cargadas, se disfrutan mejor que los enredados enfrentamientos sin sentido de otras películas como los Transformers.
Las batallas entre los autos y las peleas (especialmente la que ocurre en las montañas) son elaboradas con exquisita manufactura visual. Escenas sin trascendencia en la película son trabajadas hasta el último detalle. Presté cuidado cuando Chispita imagina que junto a su chimpancé le dan una lección a unos villanos karatecas. Todo un ejemplo sobre cómo fusionar humor con efectos especiales.
El esmero con que los hermanos Wachowski trabajaron con los efectos visuales de la cinta es tal que se tolera la innecesaria duración de la cinta (dos horas con veinte minutos) y una desigual actuación del reparto.
Jhon Goodman se luce como un padre atento con la fuerza necesaria para darle un par de patadas a los malos. Susan Sarandon se acomoda en su simple papel de amorosa ama casa. Matthew Fox es convincente como el misterioso Corredor X. Los problemas vienen con el mismo Meteoro (Emile Hirsch), quien, mas allá de un parecido físico con la caricatura (copete incluido), no logra proyectar su carisma. Al menos hace un mejor trabajo que la tiesa y de mirada perdida Trixie (Cristina Ricci). Ella representa la peor novia que un héroe de serie animada pueda tener.