Los cuerpos de los niños de origen nicaragüense Joselín y José Antonio Aparicio Aguirre, fueron retirados ayer por sus padres de la morgue judicial, en San Joaquín de Flores, en Heredia, Costa Rica, y se espera que hoy sean repatriados a Nicaragua.
En la morgue judicial realizaron exámenes forenses a los cuerpos de los niños para determinar las causas de sus muertes.
Los pequeños hermanos serían velados con cultos religiosos anoche en la iglesia cristiana La Filadelfia, de La Carpio, y no en la humilde vivienda de la familia, un precario rancho construido con trozos de zinc y madera, ubicado cerca de donde fallecieron los menores.
Se espera que hoy en horas de la madrugada los niños sean repatriados a San Marcos, Carazo, de donde es originaria su madre Ruth Aguirre, y en donde les darán cristiana sepultura.
PARA QUE SE DESPIDAN
El padre de los pequeños, José Antonio Aparicio, dijo ayer que su hijos serán llevados a Nicaragua para que sus abuelos maternos se puedan despedir de ellos.
“Me habría gustado llevarlos hasta El Salvador —de donde él es originario— para que mi familia los viera, pero no alcanza el dinero”, dijo el padre.
Añadió que para cubrir parte de las honras fúnebres —gasto de ropa, ataúd y transporte— lograron un préstamo con su patrón, ya que ambos trabajaban en una empresa de seguridad privada y vigilaban un local de Euromobilia (venta de muebles).
AGRADECE AYUDA
“Pero gracias a Dios, a mis compatriotas y a los hermanos costarricenses que se han abocado a esta causa y nos han ayudado”, dijo por su parte Aguirre.
Los dos niños desaparecieron el domingo al mediodía, pero fue hasta en la tarde que Aguirre se enteró de su ausencia.
Hay vecinos que ayer empezaron a comentar que ante la negativa de su hermano mayor, Jimmy, por darles permiso de ir a comprar a una pulpería, los niños saltaron por la ventana del rancho.
AÚN NO HAY INFORMES OFICIALES
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) ayer tarde no explicaba claramente el informe de los exámenes forenses, pues los padres presumen que hubo mano criminal en el fallecimiento de sus hijos. Aparicio y Aguirre poco a poco se han resignado y han dicho que “dejamos todo en manos de Dios”.
En tanto, el director del OIJ, Jorge Rojas, manifestó ayer que “hasta el momento” se presume que los niños fallecieron ahogados, pues los cuerpos no presentaban lesiones o heridas.