Las regiones rebeldes de Beni y Pando cerraron ayer sus campañas proselitistas para sendos referendos este domingo en que buscarán legitimar sus estatutos autonómicos, a la sombra de la rica Santa Cruz que ya aprobó los suyos y que lidera la oposición al presidente boliviano Evo Morales.
Las consultas populares, calificadas de antemano por el Gobierno de ilegales, marcan un nuevo capítulo en las discrepancias políticas entre el Gobierno y cuatro regiones que intentan dotarse unilateralmente de autonomía.
En el último tramo del proceso electoral de Beni y Pando, dos departamentos de limitada trascendencia económica y política, los líderes por la autonomía realizarán este jueves sus respectivos cierres de campaña, en medio de llamados del Gobierno a la abstención.
LUCHA EN LAS CALLES
En algunos poblados de Beni —este de Bolivia— las manifestaciones de división cobraron fuerza estos días entre organizaciones civiles que respaldan los estatutos autonómicos y sectores agrarios que los rechazan.
Según medios locales, Morales se vio obligado a cancelar el miércoles dos viajes a las ciudades benianas de Trinidad y Guayaramerín, donde debía entregar obras, pero la Presidencia dijo que la agenda del mandatario no tenía previsto desplazamientos a esos lugares.
En Guayaramerín, frontera con Brasil, se produjeron incidentes entre ambos bandos con saldo de indígenas golpeadas por jóvenes pertenecientes a organizaciones civiles de derecha, según el viceministro de Interior, Rubén Gamarra.
Bertha Suárez, líder del comité cívico de Beni, denunció al diario El Deber que el principal líder indígena de Bolivia, Saúl Ávalos, “ofrecía 200 bolivianos (unos 27 dólares) por cada cédula de identidad, para que la gente no vote”.
Las campañas Beni y Pando cuentan con el respaldo de Santa Cruz.