El norteamericano Eric Volz, señalado por el asesinato de su ex novia sanjuaneña Doris Ivania Jiménez Alvarado, escribe en su página web que el presidente Daniel Ortega trata de politizar su caso, tras enterarse que la Corte Suprema de Justicia (CSJ) realizaría ayer la audiencia de casación del caso.
“Existe especulación de que el presidente Daniel Ortega podría usar el caso para provocar a los Estados Unidos, desde que ellos (norteamericanos) se han pronunciado sobre la situación de democracia en Nicaragua”, dice Volz en su página www.friendsofericvolz.com
Volz hizo referencia a los últimos acontecimientos originados por las recientes elecciones municipales.
El magistrado Rafael Solís indicó que el presidente Ortega “ni cuenta se da” que se iba a hacer la audiencia de casación.
En dicha audiencia celebrada ayer, la madre de Doris Ivania, Mercedes Alvarado, pidió a los magistrados de la Sala Penal que declaren culpable a Volz, quien fue absuelto por magistrados de apelaciones de Granada, cuando ya había sido condenado a 30 años de presidio por una juez de Rivas.
Alvarado recordó que Volz tenía señas de haber sido arañado en un hombro, las que le habrían sido ocasionadas cuando su hija intentaba defenderse antes de ser asesinada. Volz indicó que las señas se las hizo cargando el ataúd de Doris Ivania, pero Alvarado señaló que “el ataúd no tenía uñas ni las uñas de la víctima se salieron del ataúd”.
“Si dejaron libre a Eric Volz no fue por falta de prueba, sino por otras transacciones que hubo de por medio”, expresó Alvarado, quien agregó que a ella le ofrecieron un millón de dólares por retirar la denuncia en contra de Volz y al otro acusado condenado, Julio Martín Chamorro, le habrían ofrecido 30 mil dólares para atribuirse el crimen él solo.
Chamorro en todo momento alegó inocencia; que nunca quiso hacer daño a Doris Ivania porque eran amigos desde la infancia y desconoce quiénes fueron los asesinos de la joven. “Tengo la conciencia tranquila”, dijo Chamorro.
¿Dormís tranquilo?, se le preguntó, a lo que Chamorro contestó que sí y que si conociera quién mató a Doris no tendría miedo en decirlo.
A la audiencia de casación se presentó el cónsul general de Estados Unidos en Nicaragua, Mark Meznar, quien dijo no tener comentarios y sólo cumplía su función consular.