El púgil chontaleño Santos “El Toro” Benavides patinó el pasado sábado sus pretensiones de vencer al puertorriqueño Román “Rocky” Martínez, en disputa del cinturón NABO superpluma que avala la Organización Mundial de Boxeo (AMB).
Benavides deslució en la pelea. Fue noqueado en seis asaltos, víctima de un fuerte ataque a los bajos lanzado por el boricua.
“El Toro” nunca tuvo la fortaleza de otras ocasiones, luciendo fuera de distancia, pero todo ese mal desempeño tiene una buena justificación: 20 días antes de la pelea, Benavides sufrió una herida en su mano derecha, que le impidió trabajar con soltura en la recta final de su preparación.
“Hay muchas cosas de las que la gente no se da cuenta. Exactamente el 10 de agosto sufrí un corte en mi mano derecha. Por ese corte, me pusieron cinco puntadas (quirúrgicas) en uno de los dedos y eso me impidió entrenar bien, coger unas condiciones al 100 por ciento. Sólo estaba corriendo, no estaba guanteando y eso me afectó mucho a la hora de la pelea”, explicó Benavides, quien el domingo regresó al país.
“Me corté porque estaba tratando de reparar un par de zapatos con un cuchillo. En ese momento, hice mucha fuerza y me corte la mano derecha. No pude entrenar bien y a la hora de la pelea me afectó bastante, no porque me doliera, sino porque no pude hacer una buena preparación”, añadió.
Además de este problema en la mano derecha, Benavides explicó que después del pesaje del viernes, el sábado llegó con un poco común exceso de peso: subió 18 libras.
“Eso de andar demasiado lleno el estómago me afectó mucho en mi rendimiento. Eso me puso demasiado lento, no tenía velocidad, y todo fue porque comí y tomé demasiado líquido para rehidratarme. Eso fue un gran error mío, nunca en mi carrera me había pasado eso porque cuando mucho me subía 10 libras, pero ahora fueron 18”, dijo.
Benavides reveló fuera de micrófono que a pesar del corte en su mano, necesitaba pelear. Desde hace varios años, su madre enfrenta problemas de salud y necesitaba el dinero para asistirla.
Por esa razón, nunca dudó en posponer la pelea con Martínez, a quien tumbó en el segundo asalto a pesar de esa serie de problemas que enfrentó para una de las peleas más importantes de su carrera.