El embustero más grande del mundo

Lunes, Diciembre 6, 2010 17:09
Publicado en Politica
Hugo Chávez, presidente de Venezuela. LA PRENSA/AP/Arnulfo Franco

Hugo Chávez, presidente de Venezuela. LA PRENSA/AP/Arnulfo Franco

No es necesario ser un trotamundos, para saber que no existe pueblo alguno en este planeta, que no tenga su echador de cuentos, su mentiroso, es decir, su gran embustero. Aquí en Venezuela tenemos varios, pero el más notable es un personaje que llegó al poder por la vía democrática – ahora devenido en dictador, dueño absoluto de país – y una vez ganadas las elecciones, comenzó su echadera de cuentos para engatuzar a la gente enarbolando la bandera de la anti-corrupción y alardeando: “en mi gobierno no habrá corrupción” y advirtiendo incluso a sus ministros: “no quiero verlos ricos”.Hoy día Venezuela ocupa el primer lugar entre los países más corruptos de América Latina, ocupando el puesto Nº 164 de 178, según Informe anual 2010 de Transparencia Internacional.

En la primera entrevista de prensa, ya como jefe de Estado, y ante la pregunta de un periodista sobre los rumores de querer establecer un gobierno tipo cubano, respondió: “Hay gente confundida; pero los hechos van demostrando que esos son, y fueron grandes mentiras… Venezuela no seguirá el camino de Cuba”.

Pero los hechos vienen señalando que, el país se enrumba hacia el modelo económico de la geriantocracia (sí, de geriatría) cubana de los prehistóricos hermanos Castro. Existen en Venezuela más de 60,000 nativos de la isla, ocupando puestos claves en el gobierno.

Al ser consultado, sobre el recelo de muchos empresarios ante las medidas económicas que estaba tomando su gobierno, expresó lo siguiente: “Yo hago un llamado a todos los inversionistas privados, de cualquier parte del mundo, aquí van a conseguir un gobierno serio, gente honesta que va a restablecer la seguridad jurídica. Bienvenidos todos los que quieran invertir en Venezuela”.

Ahora lo llaman el expropiador, porque sale a la calle, custodiado por sus espalderos del G2 cubano, dando ordenes a diestra y siniestra: “¡Exprópiese!”, “¡Exprópiese!”. Ya hemos perdido la cuenta de todas las haciendas, comercios e industrias que han resultado victimas de este odio empresarial. Solamente en lo que va de 2010 se han contabilizado más de 200 industrias. Esto nos lleva a considerar que, nadie en su sano juicio se atrevería a invertir en el país.

Ante el grave problema de la niñez abandonada, donde por diversos motivos, nuestros niños y jóvenes adoptan las calles y plazas como sus hogares, el hombre fuerte exclamó: “¡Me prohíbo a mi mismo que haya niños de la calle, seré el primer culpable si hay más niños de la calle en Venezuela…!”  Desde aquel día – cómo diría el cantante Raphael – han transcurrido doce años, y aquellos niños de la calle a los cuales el entonces pichón de dictador llamó, en un alarde populista, “niños de la patria”, continúan deambulando de un lado a otro. Buscan el sustento diario como malabaristas en las esquinas de las principales avenidas caraqueñas, recogiendo desperdicios en los botes de basura o buscando cosas en los basureros para después revenderlos.

Lo más triste de todo eso, es que muchos de aquellos niños, hoy son adultos y han tenido prole, los cuales desgraciadamente, siguen siendo hijos de la calle. Por cierto, el sujeto juró que si no resolvía este problema, dejaría de llamarse como se llama. Otro mentira más, el hombre más embustero del mundo, sigue con el mismo nombre.

Al inspeccionar las aeronaves que tenía la industria petrolera estatal (PDVSA), quedó asombrado: ¡Tantos aviones! le dijo a sus acompañantes. “Son muchos. Hay que vender algunos”, repetía a cada momento. No tardó mucho tiempo en mandar a construir , para su uso personal, un avión enorme, el AIRBUS A- 319C5, que le costó al país mas de sesenta millones de dólares americanos, (US$ 60.000.000) y al que el pueblo le puso el nombre de “chupa dólares”.

Durante los gobiernos democráticos (1958 – 1998) el país contaba con dieciséis (16) ministerios. Pero llegó el nuevo mandamás y consideró que eran demasiados. “Son muchos” y agregó “debemos reducirlos, fusionarlos”. Y en efecto, para ese momento fusionó el Ministerio de Relaciones Interiores con el de Justicia. Pero hoy el número de entidades públicas se ha incrementado en 27 y por cualquier pendejada que se le ocurra, crea un nuevo ministerio.

Cuando desapareció de la escena regional el funesto personaje Vladimiro Lenin Montesino, ex director de los Servicios de Inteligencia Nacional del Perú (SIN) y asesor del otro dictador, Alberto Fujimori, la mayoría de los habitantes, tanto de aquí, como de de otros lugares, presumían que se encontraba en Venezuela, pero el gobierno lo negaba, al punto que uno de los ministros del régimen, aseguró que Montesinos no se encontraba en el país porque estaba muerto. El caso fue que, en junio de 2001, descubrieron al hombre en Caracas y fue extraditado al Perú, a petición del presidente  peruana Alejandro Toledo. En los actuales momentos, paga una pena de25 años al lado de su querido jefe Fujimori.

El teniente coronel menospreciaba las viviendas construidas para el pueblo por los gobiernos democráticos: Un promedio de 100,000 viviendas por año. “Esos son ranchos… son unas casuchas”, decía con desdén. “Yo voy a construir viviendas dignas”, repetía. Han pasado décadas y sus burócratas ineptos sólo han podido lograr edificar, en el mejor de los casos, unas 25 mil casitas por año. En noviembre del 2010, se fue a Bielorrusia, Rusia, Irán y Libia, a cambiar casas prefabricadas por petróleo, como si en el país no hubiese constructores y materiales para hacerlas.

Durante los sucesos del 11 de abril de 2002, abandonó la presidencia, al ser incapaz de controlar una protesta popular. Una vez reconquistado el poder, se presentó ante los ojos de los venezolanos a través de los canales de televisión como un corderito, como un osito de peluche, jurando y gimoteando que no desenvainaría más la espada de Bolívar y que no volvería a utilizar su uniforme militar. “Lo guardaré en un baúl”, dijo casi llorando. No sólo mintió con lo de la espada, sino, que ha abusado del uniforme militar, el cual no se lo quita ni para ir al baño.

Cierta vez, un periodista le preguntó sí cerraría o nacionalizaría algún medio de comunicación privado que le fuera adverso, y el aspirante a dictador, respondió:  “¡No! me basta con el medio del Estado. El Estado tiene al canal ocho”. Bueno, en su gobierno se han puesto en funcionamiento más de diez televisoras oficialistas. Se dio el tupé de cerrar, el 27 de mayo de 2007, al canal de televisión más antiguo de Venezuela: Radio Caracas Televisión (RCTV). Después vino en escalada el cierre de 34 emisoras de radio. Todo esto en venganza por no seguir las líneas que imponía e impone la dictadura.

Durante la campaña electoral para elegir gobernadores y alcaldes llevada a cabo en el año 2008, amenazaba a la oposición con declararle la guerra, si ésta ganaba en algunos estados claves. En el caso del estado Carabobo, llegó a decir, que si esto llegara a ocurrir, sacaría los tanques de guerra a la calle. Todo mundo vio por televisión sus amenazas. La cadena CNN la retrasmitió en el programa de Patricia Janiot, periodista que después fue insultada por el mandamás, a quien tildó de mentirosa y vendida al imperialismo.

Las mentiras de este hombre, son de antología. En reiteradas ocasiones ha dicho que, su gobierno no tiene vínculo alguno con las FARC, ELN y ETA.  “Venezuela no es santuario de las FARC”, dice sin el menor sonrojo, cuando el común de los mortales está al tanto que la narco guerrilla colombiana cuando es perseguida por el ejército de su país, busca refugio al otro lado de la frontera. Pero la cosa va más allá. En enero del año 2008, ante una sesión de la Asamblea Nacional, donde se encontraban invitadas altas personalidades de América y Europa, el Señor de las Peinillas, pidió a los representantes de esos continentes que retirarán a las FARC y al ELN de “la lista de grupos terroristas”, ya que “estos grupos, son fuerzas insurgentes que tienen un proyecto político y bolivariano que es respetado en Venezuela”. Uno veía por televisión la cara de los dignos representantes extranjeros y no sabíamos en que momento iban a estallar en carcajadas, pero, diplomáticos al fin, no lo hicieron.

El 15 de enero de 2010, ante la misma Asamblea Nacional, en un mensaje al país, se declaró “marxista”, pero se enredó todo –o como dicen los mexicanos, “se hizo bola”- mezclando los dogmas marxista, socialistas y cristianos, y soltó esta perla: “El marxismo es la más avanzada propuesta que Cristo vino a anunciar… El reino de Dios en la tierra, el reino de la paz, del amor; porque Cristo era socialista”. ¡Tremendo embustero! Ni que hubiese andado con Jesucristo agarrado de la mano, por aquellas tierras de Dios. Este hombre es tan prosaico, que pone palabras inventadas por él, en boca de Simón Bolívar y Jesucristo.

Como tiene una obsesión que no le deja vivir tranquilo, la cual consiste en meternos – según cree él- primero a los venezolanos y después al resto de América, un comunismo disfrazado de socialismo. El Arzobispo de Caracas, Monseñor Urosa Sabino, le salió al paso diciéndole que “comunismo y socialismo, eran la misma cosa”. Los insultos y descalificaciones no se hicieron esperar. Nuestro prelado fue citado a declarar ante la Asamblea Nacional dominada por el oficialismo.  “¡Un escándalo! Cómo se le ocurre a este cura decir tales cosas”,  eran las palabras de los adulantes del régimen. Pero les salió el tiro por la culata, cuando un grupo de periodistas venezolanos, afectos al régimen chavista y tarifados por el Estado, asistieron a La Habana para entrevistar al decano de los dictadores. Después de las consabidas adulancias y alabanzas, se atrevieron a preguntarle: “¿qué era el socialismo?”, pensando que el viejo dinosaurio enmendaría la plana a su hijo putativo, quien se la pasa diciendo que el socialismo no es comunismo. Pero éste les respondió sin ningún tapujo: “¡Chica… socialismo es comunismo!”. Había que ver el rostro de aquellos entrevistadores. Toda una tragedia griega.

En septiembre de 2010, el canal 4 de España y CNN plus, realizaron un reportaje televisivo denominado “Los Guardianes de Chávez” el cual fue retransmitido por CNN en español.  El programa intentaba identificar el papel que juegan las milicias urbanas, y su vinculación con grupos irregulares, llámense ETA, ELN o FARC, tanto en las barriadas caraqueñas, como en el interior de la República. El reportaje mostró algo que los venezolanos conocemos: Grupos paramilitares armados hasta los dientes, con equipos bélicos de gran potencia. Ni siquiera la policía dispone de dicho armamento. Todos dispuestos a defender “la revolución”. “Por el Presidente, damos la vida”, se les oía decir. “Patria, Socialismo o Muerte”, gritaban como verdaderos energúmenos. A veces uno piensa que, cuando esa gente oiga el primer disparo en una revuelta, serán los primeros en salir corriendo a esconderse donde puedan.

Cuando el hombre se enteró del reportaje, entró en cólera, perdió los estribos y, trató de desmentir lo narrado en el programa diciendo que todo era una mentira, una manipulación mediática para desestabilizar al régimen.

Ese mismo mes de septiembre, se realizaron las elecciones para la escogencia de los diputados que van a representar los estados en la Asamblea Nacional. Fue la primera vez que se vio, como una cantidad de votantes mayoritarios, obtuvieron menos escaños, y el gobierno, con menos votos que los obtenidos por la oposición, sacaron más diputados: 98 a 67.  La mentira aquí es que, el gobernante asegura salir fortalecido, cuando en realidad si hubiese sido un plebiscito, como pretendió el gobierno durante la campaña, ya el dictador se encontraría en su amada Cuba.

Su mentira más reciente fue este año cuando visitó Rusia. A todo mundo le dijo que Venezuela exportaría café a los rusos, cuando aquí en este pobre y expropiado país ya no producimos café, ni para el consumo nuestro y el producto tenemos que importarlo de Colombia.

El colmo fue cuando aseguró que Putin le dijo que el café venezolano era el más sabroso que había probado.
Si este hombre, en vez de carne y hueso, estuviese hecho de madera y se llamara Pinocho, ya el tamaño de su nariz estaría llegando a Plutón.

José Omar Tirado

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1 comentario para “El embustero más grande del mundo”

  1. Abatar Keops escribió:

    Lunes, Diciembre 6, 2010 a las 21:19

    Y ya vieron como le gusta lo rojo a este Pinocho? Dicen que espias que lo han visto con lentes le larga vista, lo han visto usando calsoncillos rojos tambien. Parece que el tipo tambien se resbala para atras.

    Ya en muchos circulos le dicen Caperucita Roja. Y vieron como se peleaba con Uribe a cada rato? Se dice que lo que le pasaba, era que estaba padeciendo de un “Amor Imposible”, y hacia hasta lo inimaginable para llamarle la atencion a Uribe, pero como el ex Presidente Uribe es bien Varon, si, Varon con Mayuscula, nunca ni siquiera se imagino que Caperucita Roja de lo que sufria era de Mal de Amor.