No hay duda que el tema político del momento es la solicitud de amnistía en favor de Alemán y Montealegre, amnistía con la que estoy completamente de acuerdo, ya que soy un convencido que en Nicaragua no existe la mínima posibilidad de que ambos políticos puedan tener un juicio justo, con un poder judicial controlado por el presidente Ortega. Son numerosos los ejemplos que podría enumerar en donde jueces y magistrados orteguistas han emitido fallos teniendo como único parámetro lo ordenado por su partido. ¿Qué posibilidades tiene de salir avante el proyecto de amnistía que nos ocupa? Eso dependerá de la correlación de fuerzas en la asamblea nacional, si la oposición es minoría, esta no pasará. Por lo que muy a nuestro pesar tendremos que adjudicar un poder de estado más bajo el control de Ortega. Pero no seamos pesimistas y asumamos que la amnistía va, entonces la pregunta es: ¿En qué nos beneficia a nosotros? Nos acerca a la unidad total de la oposición, o por el contrario alimentará aun más las ambiciones de Alemán.
Esto nos lleva a plantearnos otra pregunta: ¿Cómo se lucha contra un gobierno corrupto e inmoral? Evidentemente la repuesta no está enfrentándolo en sus tribunales de justicia, en su Consejo supremo electoral, o esperando que su contraloría le exija cuentas claras en el manejo de las finanzas públicas. La repuesta está en las calles, las mismas calles que nos libraron de la dictadura somocista, las mismas que obligaron a ortega en los ochenta a aceptar su derrota.
Pero volviendo a la amnistía, no nos confundamos, si bien es cierto que estamos hablando de una misma amnistía para ambos políticos, el propósito de las mismas es diferente para cada uno de ellos. A mi modo de ver y espero que usted esté de acuerdo conmigo, la amnistía que hoy aceptamos para Alemán, es para evitar que siga pidiéndole a su partido, diputados y magistrados, concesiones a favor del FSLN por temor a una eventual prisión. En el caso de Montealegre quien ha demostrado ser un opositor de cuerpo entero, la amnistía es para evitar mayores violaciones por parte del poder judicial en contra de un potencial candidato de la oposición a la presidencia. Actualmente la oposición está enfrentada a dos retos, el primero es la unidad y el segundo, encontrar al mejor candidato posible para derrotar al orteguismo. Ese candidato tiene que ser factor de unidad, tiene que infundir confianza, tiene que enseñarnos una hoja de vida personal y política transparente, tiene incluso que inspirarnos tanto, como para que seamos capaces de llegar hasta el sacrificio en nuestro compromiso por volver a vivir en la república que soñó Pedro Joaquín Chamorro.
Si unas elecciones primarias entre demócratas son capaces de identificar sin jerónimo de dudas a ese líder, entonces bienvenida sean las primarias; pero si por el contrario las primarias van a servir para estimular los apetitos políticos de un grupo de oportunistas, entonces que Dios nos coja confesados, porque el resultado sería que tendríamos Ortega para rato. Una forma de identificar los vientos políticos que se avecinan, es haciéndole una radiografía a los que resulten elegidos en los cargos a los diferentes poderes del estado. Por mi parte ustedes perdonen, pero sigo creyendo que Daniel Ortega no se irá sin antes bañar de sangre nuevamente nuestro suelo patrio. Ojala y nunca olvidemos a los responsables.