Nicas desfilan por la Independencia de Centroamérica

Martes, Septiembre 18, 2007 3:37
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Según los cálculos efectuados, fueron unas 200.000 personas las que se aventuraron a las calles del centro de Los ?ngeles este pasado domingo para conmemorar el 186 aniversario de la Independencia de Centro América de la Corona española.

El evento organizado por COFECA desde hace 23 años, contó con la presencia de los paises que conforman el istmo centroamericano los que a su vez estaban integrados en varios grupos musicales, folclóricos y culturales. El alcalde Antonio Villaraigosa y otros personajes recorrieron varias millas en un trayecto que cerró por algunas horas algunas calles de la ciudad.

De acuerdo a comentarios emitidos por Byron García, coordinador del contingente nicaragüense, éste estaría integrado por unos trece grupos sumando un total de 150 personas, pero en realidad la cantidad fue menor a la estipulada. Sumando tal vez a cien.
El grupo despuntó con un vehículo descapotado que transportaba al personal del consulado en Los ?ngeles.

desfile-4.JPG
También hizo presencia en carro aparte la señora Ligia Molina quien fue designada por COFECA como ciudadana distinguida de Nicaragua, para el evento. Molina es funcionaria de un hospital angelino y ha ayudado a conseguir la donación de equipos médicos para ser enviados a Nicaragua.

Cristal Delagneau, seleccionada como Srita Nicaragua – Los ?ngeles 2007, luciendo un elegante vestido blanco, hizo el recorrido en una carroza patrocinada por una distribuidora de productos alimenticios del área. Viajaba acompañada por las princesas que representaban a varios Departamentos de Nicaragua. Entre ellas: Scarlett Somoza (Granada); Desiree Umaña (Masaya); Amanda Peugeot (Carazo) e Izamara García (Estelí).
El cuarteto musical Amanecer Nicaragüense estuvo encargado de alegrar a los participantes con las infaltables notas retadoras de ¡Viva León…Jodido! entre otras.

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La Nicaraguan American Opportunity Foundation (NAOF) sufrió un revés al no poder contar con los aproximadamente cuarenta niños con los que esperaban desfilar. Solamente se hicieron presente una decena. Al ser consultado al respecto, su director Germán Peña señaló como responsable, a la falta de interés por parte de los padres de familia. “Se les hizo varios llamados; incluso los invitamos a una pizería en dos ocasiones para que llegaran con sus hijos, pero aún así, fue imposible”, estableció Peña.

En la caravana pinolera participaron las miembros de la Asociación de Damas Nicaragüenses (Damas de Blanco), un grupo de señoras reunidas alrededor de programas sociales y comunitarios.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=twoa88Itpww[/youtube]

Entre los participantes de los diferentes países, fue notoria la ausencia de motivos relacionados con la independencia de las repúblicas de centroamérica de España aquel 15 de septiembre de 1821.

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La salud pública y la revolución sanitaria, el gran hito de la medicina en los últimos 166 años

Lunes, Septiembre 17, 2007 11:59
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nacionales-20050105-10.jpgHace algunos meses la BBC y la Revista Medica Británica promovieron un estudio para determinar cual es el gran hito de la medicina de los últimos 166 años, teniendo como candidatos entre otros, el descubrimiento del ADN, las vacunas, los antibióticos, la anestesia y las computadoras. Cerca de 11,000 personas consultadas de todo el mundo seleccionaron a la sanidad, definida como el conjunto de servicios para preservar la salud de los habitantes. Es decir el acceso a agua segura, disposición de excretas, tratamiento de los desechos sólidos y líquidos, en otras palabras saneamiento básico.Los argumentos que sostienen esta selección parten del millón y medio de personas (en su mayor parte niños) que mueren anualmente por el agua contaminada y las malas condiciones sanitarias (es decir muertes prevenibles), y los dramáticos cambios desarrollados en los países que iniciaron la Revolución Sanitaria en Inglaterra y otros países europeos a mediados del S XIX, partiendo de la simple idea de invertir (para toda la población) en el acceso a los servicios básicos, y disponer de un sistema para el tratamiento de los desechos (sólidos y líquidos).

Este hallazgo histórico inspirado por John Snow y Edwin Chadwick permitió controlar las epidemias de cólera y otras enfermedades infecto-contagiosas de la época, e iniciar una profunda reforma en las políticas de salud, que sirvieron de eje al desarrollo en estos países posteriormente.

El Informe sobre Desarrollo Humano 2006 del Programa de Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD) establece que el agua limpia y el saneamiento pueden promover u obstaculizar el desarrollo humano, y que son dos aspectos fundamentales en lo que las personas puedan hacer o devenir, es decir en sus capacidades.

La privación de agua segura, de un baño decente, de saneamiento elemental, destruye más vidas que cualquier ataque terrorista. Es inaudito desde una perspectiva de Derechos Humanos en el Siglo XXI que 1,100 millones de personas no tengan acceso al agua, y 2,600 millones no dispongan de saneamiento básico. Una muestra de las profundas desigualdades y efectos de esta situación, es que en ciudades como Phoenix la población dispone de 1,000 litros de agua por día, mientras en países como Mozambique este promedio es inferior a 10 litros, cuando la norma básica de UNICEF y la OMS es de 20 litros por día.

Según el Informe 2006 del PNUD, en Nicaragua un 21% de la población (es decir más de un millón de personas), no tiene acceso al agua de consumo humano, y un 53% carece de saneamiento sostenible, cifras dramáticas en un país comprometido a la disminución de la pobreza para el año 2015, de acuerdo a los Objetivos de Desarrollo del Milenio, suscritos en el año 2000 por el gobierno de Nicaragua.

Existe suficiente evidencia que el suministro de agua limpia y servicios de saneamiento son tan fundamen­tales para el desarrollo humano y la prosperidad de las naciones como la política económica, la salud o la educación. Y que ambos están estrechamente vinculados ya que de hecho, aumentar el suministro de agua sin proporcionar un sistema adecuado de drenaje y eliminación de residuos humanos podría agravar los problemas de salud pública, especialmente en las ciudades.
El gobierno recientemente electo ha situado el combate a la pobreza entre las prioridades de la agenda nacional, y si seguimos la ruta critica de las sociedades que han transitado hacia la senda del desarrollo (Irlanda es el ultimo país en hacerlo), la estrategia de asegurar el acceso a fuentes de agua y saneamiento básico, permitirá disminuir dramáticamente lo que la OMS llama el “pasaporte a la pobreza?.

No es necesario esperar más muertes infantiles, ni invertir millones de córdobas en medicinas para atender solamente los efectos del problema (la muerte y la enfermedad). Como afirman las Naciones Unidad el acceso al agua y al saneamiento es un derecho humano básico, pero también una pre condición para países como Nicaragua que han colocado como una prioridad la disminución de la pobreza.

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Congresista Hilda Solís somete resolución en apoyo a víctimas de huracán Félix

Miércoles, Septiembre 12, 2007 3:20
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Ayer martes, la congresista Hilda Solís (D) convocó a una conferencia de prensa en conjunto con el consulado de Nicaragua, para invitar a los residentes de la cuenca de Los ?ngeles a que contribuyan para los damnificados por los huracanes Dean, Félix and Henriette los que azotaron la región centroamericana y parte de México recientemente.

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La congresista Hilda Solís (en primer plano) mientras lee la resolución que sometió a la Cámara de Representantes.

Solís hizo ver que todos somos parte de esta catástrofe y que nadie puede ser indiferente ante el daños ocasionado por los fenómenos climatológicos.

“Hago un llamado a quienes puedan para que donen dinero a instituciones como la Cruz Roja y a los diferentes grupos comunitarios que saben como dirigir la ayuda en estos casos, y también con las oficinas de los consulados de Nicaragua y Honduras para que sepan donde enviar estos fondos y para averiguar que pasó con sus familiares” expresó la legisladora.

En el encuentro, Solís estuvo acompañada por Adilia Somoza Administradora del consulado de Nicaragua con funciones consulares, por Vivian Panting, Cónsul General de Honduras en esta ciudad, también hizo presencia Mario Velásquez, cónsul adscrito del consulado mexicano. Paul Schulz, director general de la Cruz Roja Americana de Los ?ngeles y el Dr. Carlos Carrión, ex-cónsul de Nicaragua.

Por su parte, Somoza dio una breve descripción de los daños sufridos y efectuó un llamado a las comunidades latinoamericanas para que apoyen el esfuerzo impulsado por Solís.

Igualmente respaldaron la iniciativa de la congresista, diferentes organizaciones comunitarias como Nicaraguan Relief Society, United in Charity, Asamblea Sandinista de Los ?ngeles, NAOF, Casa Nicaragua, CACONACA y Damas Nicaragüenses.

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De izquierda a derecha, Hilda Solís, Dr. Carlos Carrión, Adilia Somoza y Vivian Panting, Cónsul General de Honduras en L.A.

Solís, la única congresista con raíces centroamericanas (su mamá es originaria de Jinotega) también dio a conocer que el 7 de Septiembre sometió ante la Cámara de Representantes la resolución HR 642 en la que expresa su preocupación y apoyo a las víctimas de los devastadores huracanes Henriette, Dean y Félix.

En el documento insta a las instituciones privadas que han estado involucradas en los esfuerzos de apoyo y rescate a seguir haciéndolo. Igualmente felicita al gobierno federal por la ayuda otorgada y pide que esta sea incrementada mientras se conocen a fondo los efectos del desastre.

Al preguntarle a la legisladora la razón que la motivó a someter la resolución, dijo que lo hacía por ser miembro del caucus hispano, además. “soy de raices nicaragüenses… y si podemos ayudar a personas que no conocemos (y que viven) en Afghanistán e Irak, ¿porqué no podemos hacerlo con nuestros paisanos y amigos? Por ejemplo, yo tengo tías y tíos que todavía viven en Nicaragua” concluyó Solís.

La congresista demócrata representa partes del Distrito 32 el cual abarca un sector del Valle de San Gabriel y el Este de Los ?ngeles en el que residen más de 700.000 habitantes.

Por su parte, José “Chepe” Cabrales, directivo de Nicaraguan Relief Society, dijo que si bien es cierto que las organizaciones ahí presente no podían solucionar todos los problemas en las áreas afectadas, por lo menos intentarán mitigar el efecto del huracán. “Esperamos que todos cooperen lo más que se pueda, porque se trata de nuestros amigos y hermanos nicaragüenses que siempre están desamparados en la parte norte del atlántico nicaragüense”, apuntó el líder comunitario.

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Jatropha Curcas, Piñón o Tempate

Viernes, Septiembre 7, 2007 17:03
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Jatropha curcas una planta todo terreno para nuestros pequeños productores de América Latina.

Piñon (Jatropha curcas)

Cuando los países mas poderosos del mundo firmaron el protocolo de Kyoto (El tratado medio ambiental mas ambicioso del mundo) y en el año 2003 inicia la gran escalada de los precios del petróleo, muchos pensamos que grandes cambios se darían en nuestros países subdesarrollados, lo anterior por la oferta de transformar nuestras fuentes de energías, en su mayoría importadas a energías renovables con el visto bueno de las principales fuentes de financiamiento del mundo. Tal es el caso del Banco Mundial, con sus programas de créditos de carbono, el Banco Interamericanos de Desarrollo con su programa de promoción de creación de pequeñas fuentes de energía limpia.

Sin embargo, muchos países de América latina aún no hacen lo propio para aprovechar estas oportunidades de obtener su independencia a los carburantes fósiles, especial mente aquellos que no lo producimos.

A pesar de que aún no vemos políticas favorables para la inversión en la energía renovable, ya existen iniciativas en los temas de energía hidroeléctrica y producción de biocombustibles. En relación a este último enfocaremos nuestro articulo, considerando el enorme potencial que posee para reactivar el sector agrícola y generar empleo en zonas de mayor marginamiento social y productivo.

Un arbusto, cuyo nombre científico es Jatropha curcas, originario de Meso América y trasladado al viejo continente en el siglo XVIII, llega a ?frica desde Portugal para convertirse en una planta milagrosa, con poderes medicinales, productor de combustible y con la capacidad de adaptarse a los suelos más pobres y con mayor ausencia de lluvias. Pero fue en la segunda guerra mundial, cuando un comando alemán se quedo sin diesel en sus tanques, cuando entre los arbustos encontraron plantas de jatropha que por siglos había sido fuente de aceite para lámparas para los aldeanos. La jatropha se convirtió en una fuente de salvación para este regimiento y la puso en la palestra pública mundial.

La jatropha curcas, piñón o tempate es un arbusto de 3 a 4 mts de altura, sus hojas y frutos son tóxicos para animales y humanos, pero posee más de 150 propiedades medicinales, como purgante, para tratamientos curativos de llagas y quemaduras en la piel, cura y sella infecciones en las encías y la cavidad bucal, entro otras propiedades. Pero es por su producción de abundante aceite que ha tomado un interés mundial, sobretodo en países subdesarrollados que poseen muchos suelos de alto grado de degradación ecológica, irregular distribución de las lluvias y poca generación de empleos. El Piñón o tempate es capas de producir hasta 1,800 lts de aceite por hectárea las cuales se convierten en 1680 lts de biodiesel (Combustible cuya combinación con aceite y el alcohol puede sustituir en un 100% el diesel proveniente del petróleo).

En una siembra de 1250 árboles por hectárea la planta en su primer año ya produce un 25% de su potencial máximo, y al año cinco de establecida la plantación se logra el 100% de su potencial, manteniéndose así hasta el año 40 cuando empieza a decaer de manera muy lenta su producción anual. El aceite se extrae de las semillas de los frutos y es fácilmente transformado a biodiesel, también como subproducto se obtiene el glicerol que es materia prima principal para elaborar jabones. De la harina que queda como deshecho en la extracción de aceite se pueden elaborar abonos orgánicos o alimentos para ganado vacuno previo a una destoxificación (La harina o torta de piñón alcanza entre 40 y 60% de proteína cruda).

El piñón se adapta fácilmente a zonas entre 0 y 1300 metros sobre el nivel del mar, este cultivo no debe verse como un sustituto de cultivos alimenticios o industriales, más bien debemos orientarlos a regiones donde actualmente no logramos obtener buenas cosechas por las malas condiciones de suelos y distribución de lluvias. El piñón debe considerarse como un cultivo alternativo que puede generar importantes ingresos a la familia rural.

América Latina debe ponerle especial atención a este cultivo, tiene enormes beneficios que a corto plazo pueden reflejarse en reducción de la pobreza, reducción de la factura petrolera, mejora de nuestros ecosistemas y la obtención de una anhelada estabilidad económica en nuestras zonas rurales.

Por: David Erazo
Ing. Agrónomo Hondureño.

http://www.agrocreditohn.com/agrocredito/notidetails.php?codigo=58

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Sorgo dulce

Viernes, Septiembre 7, 2007 17:03
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Articulo de la FAO

http://www.fao.org/ag/esp/revista/0202sp2.htm

Sorgo dulce en China

Este “camello de los cultivos” podría ser la clave del desarrollo agrícola en zonas áridas o de suelos salinos…Aunque el sorgo (Sorgum bicolor) es más conocido como cereal, su variedad dulce se utiliza sobre todo como forraje. Su intensa fotosíntesis produce tallos frondosos de hasta cinco metros de altura que constituyen un excelente forraje. Además, los tallos también contienen mucha azúcar, de la que puede obtenerse piloncillo o destilarse para producir alcohol etílico. El sorgo azucarado se ha denominado “el camello de los cultivos”, por su gran capacidad de adaptación, su gran resistencia a la sequía y a los suelos salino-alcalinos, y su tolerancia a las inundaciones.

Todas estas características le interesan a China. En primer lugar, los suelos desfavorables y la falta de agua impiden el cultivo de caña de azúcar en 20 provincias de los valles de los ríos Amarillo y Yangtzé, lo que obliga a China a importar hasta dos millones de toneladas de azúcar al año. “Las tierras agrícolas de esas mismas provincias son muy adecuadas para el sorgo dulce -explica Peter Griffee, agrónomo del Servicio de Cultivos y Pastos de la FAO-. Requiere un tercio del agua que consume la caña de azúcar, y su periodo de crecimiento es lo suficientemente corto para permitir cosecharlo dos veces al año. La caña de azúcar se propaga a partir de estaquillas del tallo, del sorgo se siembran las semillas y basta con 4.5 kilogramos por hectárea, en comparación con las 4 500 a 6 000 estaquillas de caña de azúcar”. El potencial del sorgo azucarado como cultivo para obtener energía -produce hasta 7 000 litros de alcohol etílico por hectárea- determina que países como China se interesen mucho, ya que está previsto el agotamiento de las reservas económicamente recuperables de petróleo de este país para 2016.

Las autoridades de planificación agrícola de China también consideran el Sorghum bicolor un cultivo decisivo para el desarrollo agrícola sostenible de las zonas agrícolas áridas o de suelos salino-alcalinos. En la región de Huang Huai Hai y el noroeste de China, donde se calcula que la superficie total de tierras salino-alcalinas y salinas es mayor de 170 000 kilómetros cuadrados, la vegetación germina con grandes dificultades, crece lentamente y da malas cosechas, si éstas no se malogran por completo. Esta falta de desarrollo agrícola produce pobreza en muchas zonas rurales y es un peligro para la seguridad alimentaria de China a largo plazo.

Ahí es donde interviene la FAO. El Programa de cooperación técnica de la FAO está ayudando al Ministerio de Agricultura de China a establecer granjas experimentales en las provincias de Shandong y Shaanxi, a fin de demostrar y fomentar la producción de sorgo dulce, y utilizarlo en la ganadería y la industria de las regiones áridas y salino-alcalinas. Se han asociado al proyecto diversos institutos chinos que han venido introduciendo y mejorando nuevas variedades de sorgo dulce en los últimos 30 años. Sin embargo -advierte Peter Griffee- la tecnología agronómica e industrial todavía tiene algunas lagunas. Para zanjarlas, la FAO está proporcionando los servicios de especialistas en agronomía e industrialización del sorgo dulce, así como expertos brasileños en producción de alcohol etílico.

En el proyecto se han establecido parcelas de sorgo azucarado para probar seis variedades de alto rendimiento, su ensilado y su aplicación como forraje. También se han enviado expertos del país a los Estados Unidos, a fin de estudiar técnicas de refinación del azúcar y producción de alcohol, y esta capacitación se aplicará en un establecimiento experimental de producción de alcohol y en una refinería de jarabes y azúcar. El proyecto también está indagando técnicas para producir hongos y setas con los residuos industriales.

“Para diciembre de 2002 -dice Griffee- habremos capacitado a 100 técnicos agrícolas en producción y utilización de sorgo dulce en dos regiones áridas, salino-alcalinas, se habrán establecido dos sitios de 5 a 10 hectáreas de superficie para demostrar la producción del sorgo dulce, su elaboración y explotación pecuaria, y se transferirán las técnicas que hayan dado mejores resultados a más de 200 granjeros.

Así se sentarán las bases de un sistema agroecológico de sorgo dulce que fomentará la actividad pecuaria y la agroindustria, proporcionará muchos empleos nuevos y protegerá el medio ambiente”. A partir de los resultados del proyecto, el Ministerio de Agricultura y el Ministerio de Ciencia y Tecnología de China someterán a consideración la posibilidad de poner en marcha un importante programa de 2003 a 2005 para promover el cultivo de sorgo dulce en hasta medio millón de hectáreas agrícolas de las regiones occidentales del territorio.

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La Gran Piñata Vendepatria

Martes, Septiembre 4, 2007 23:14
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Hace un par de meses, un amigo me llamó para comentarme que las autoridades de inmigración en conjunto con la Agencia de Servicios de Investigación de la Fuerza Aérea de Estados Unidos habían capturado a un nica indocumentado trabajando en una base de esa rama de las Fuerzas Armadas.

También me comentó que el individuo en cuestión portaba un pasaporte nicaragüense, pero que hablaba como salvadoreño, además descubrieron que tenía antecedentes criminales de orden común.
Le recordé la posibilidad de que “el nica” haya crecido entre la comunidad “salva”, adquiriendo así el peculiar acento que los distingue.

Por alguna razón, mientras hablábamos, recordé el caso del primer ataque a las torres gemelas de New York en 1993 efectuado por extremistas islámicos en el que salieron a relucir varios pasaportes nicaragüenses auténticos en las investigaciones posteriores de aquel atentado que causó seis muertes.
Hace un par de días en mi lector de noticias recibí una nota sobre un militante etarra de nombre Luis Ignacio Iruretagoyena Lanz que fue capturado en Francia con gran cantidad de explosivos a punto de ser utilizados. Los servicios de información e inteligencia aseguran que Iruretagoyena estuvo radicado en Nicaragua por alguna temporada durante la década de los años 80.

Esa fue la época en que Nicaragua se encontraba convertida en una especie de centro de convenciones de mafiosos ideológicos y de matones en masa (o selectivos, dependiendo del caso y la necesidad).
Montoneros de Argentina, Tupamaros de Uruguay, Brigadas Rojas, Etarras, ORPAs, MIRs, OLP’s, Baader-Meinhof. FMLN, y hasta los efímeros Cinchoneros de Honduras rodaban por Managua. Era tanto aquel asunto que el nicaragüense común y corriente se podía encontrar a cualquiera de estos individuos con la misma frecuencia que uno se encuentra una bolsa de plástico usada, en la Managua de hoy.

Al leer la nota sobre el etarra en cuestión, pensé que no debería sorprenderme si más adelante nos damos cuenta que entre las pertenencias del sospechoso sale un pasaporte o algún tipo de documento que lo conecte con Nicaragua.

En octubre del 2001, mi buen amigo, el doctor y acucioso historiador Alejandro Bolaños Geyer (QEPD) escribió un detallado folleto de 27 páginas titulado La Gran Piñata Vendepatria, en el cual provee cifras y nombres de personas que fueron beneficiados con la ciudadanía nica en lo que podría indicar que fue hecho en algunos casos de manera “ligera” y “aligerada”.
Pero para ilustrar mejor el tema, prefiero transcribir algunos párrafos del folleto de don Alejandro.

Al tomar el poder el FSLN el 19 de julio de 1979, el primer número de La Gaceta – Diario Oficial del nuevo gobierno sale a luz el 22 de agosto del mismo año. Revisando la colección completa en la Biblioteca del Banco Central en Managua, desde esa fecha hasta el 31 de diciembre de 1995, he fotocopiado y analizado las nacionalizaciones de personas otorgadas durante más de dieciséis años.

Del 13 de septiembre de 1979 al 30 de junio de 1981, la Junta de Reconstrucción Nacional otorga la ciudadanía a quince personas nacidas en México (1), Cuba (2), Costa Rica (1), Estados Unidos (4), Honduras (1), Austria – Hungría (1), Chile (1), Líbano (1), Colombia (1) y Panamá (2). De julio del 81 en adelante, la Junta de Gobierno no naturaliza a ningún otro extranjero.

El 12 de noviembre de 1981 la Junta de Gobierno decreta una nueva Ley de Nacionalidad (Decreto N° 867, publicado en La Gaceta N° 263 el 19 del mismo mes). Dicha ley entra en vigor cuando su reglamento sale publicado en La Gaceta N° 52 el 4 de marzo de 1982. De allí en adelante, el Ministerio del Interior a través de la Dirección de Migración y Extranjería es el organismo encargado del otorgamiento, pérdida o recuperación de nacionalidad.

Desde ese 4 de marzo de 1982 hasta el 25 de febrero de 1990, día de las elecciones en que sale derrotado el FSLN, el Ministrio del Interior, a través de la Dirección de MIgración y Extranjería otorga la nacionalidad nicaragüense a 241 personas – un promedio de 30 por año. Sus países de orígen: Alemania (4), Argentina (16), Bélgica (2), Brasil (1), Chile (8), China (3), Colombia (2), Costa Rica (13), Cuba (6), Dominicana (2), El Salvador (43), España (26), Estados Unidos (2), Francia (5), Guatemala (7), Haití (1), Honduras (26), Irán (4), Jordania (9), México (15), Palestina (4), Panamá (16), Perú (3), Qouber (1), Uruguay (7) y Venezuela (4).

De comienzos de marzo al 25 de abril de 1990 – en los dos meses que transcurren entre la derrota electoral del FSLN y la toma de posesión del nuevo gobierno de doña Violeta de Chamorro, el Ministerio del Interior sandinista a través de la Dirección de Migración y Extranjería sandinista otorga la nacionalidad nicaragüense a 972 personas (marcado es mío). Cada una paga doscientos mil córdobas – para un total de 194,600,000.00 córdobas depreciados de entonces – además de las inevitables jugosas mordidas que muchos deben haber pagado y que no aparecen en La Gaceta. Sus países de orígen: Alemania (5), Argentina (9), Bolivia (7), Canadá (6), Chile (20), Colombia (15), Costa Rica (22), Cuba (33), Dominicana (2), Ecuador (6), El Salvador (494), España (93), Estados Unidos (4), Francia (6), Guatemala (44), Honduras (47), India (1), Irán (2), Inglaterra (1), Irlanda (1), Italia (4), Jordania (55), Líbano (16), Libia (3), México (16), Palestina (17), Panamá (5), Paquistán (2), Paraguay (1), Perú (3), Portugal (1), Rusia (3), Siria (4), Suiza (4), Uruguay (10), y Venezuela (4).

Después del 25 de abril de 1990 – cuando comienza el gobierno de doña Violeta – la Dirección de Migración y Extranjería sigue en poder del FSLN, siendo su Jefe el Lic. César Delgadillo Machado. De allí en adelante, hasta el 31 de diciembre de 1995, otorga la nacionalidad nicaragüense a 115 personas en casi seis años, para un promedio de unas veinte personas por año.

En resumen, en los años anteriores al 25 de febrero de 1990, los sandinistas otorgan la nacionalidad nicaragüense a menos de 30 personas por año; en los años posteriores al 25 de abril de 1990 se la otorgan a 20 personas por año. En los dos meses entre el 25 de febrero y el 25 de abril de 1990, se la otorgan a 972 personas cuyos países de orígen reflejan la composición del mundo de internacionalistas revolucionarios en suelo nicaragüense. No cabe duda que entre estas personas que adquieren nuestra ciudadanía hay gente honrada y digna, mas las elevadas cifras: 494 salvadoreños, 99 del Asia Menor y 93 españoles – el 70 % de los naturalizados – atestiguan a los fuertes nexos del FSLN con el FMLN de El Salvador, los etarras vascos y sus cofrades terroristas del Medio Oriente y otros países. La nacionalización del Comandante Victor Manuel Tirado López, honrando su solidaridad internacionalista (página 2) y la identificación del FSLN con el terrorismo internacional (página 6) lo confirman a plenitud.

He aquí una abominable Gran Piñata de nuestra nacionalidad- lo más preciado de nuestra Patria – que ha pasado desapercibida en nuestros medios de difusión y que produjo mucho dinero a los piñateros vendepatria en la Nomeklatura del FSLN.”

la-gran-pinata-iii.jpg

Con la intención de obtener información actualizada sobre el tema, y ver si se respeta la ley en lo que concierne al otorgamiento de la ciudadanía, consulté con varias fuentes obteniendo resultados negativos. Igual pasó al buscar en el sitio web que mantiene la Dirección General de Migración y Extranjería. Únicamente logré acceder a datos que fueron publicados en enero del 2006. Hace más de un año.
http://www.migracion.gob.ni/estadisticas.php?ID=2

Con los antecedentes existentes, es imperativo que se mantenga ojo avizor con la manera en que el nuevo gobierno pretende manejar, no sólo el secretismo sobre las estadísticas, sino el procedimiento usado para otorgar la nacionalidad nicaragüense. Que ésta no sea entregada como si fuese un trofeo de caza.

Juneau, Alaska

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Reconciliación

Sábado, Septiembre 1, 2007 13:24
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Marta Salomón Moreno

 

Este trabajo constituye un fragmento del ensayo “El papel de la justicia en los procesos de reconciliación” publicado en la Revista Universitas del Insituto de Derechos Humanos “Bartolomé de las Casas”, de la Universidad Carlos III de Madrid.

La reconciliación en su sentido más amplio es un proceso complejo que se construye a partir de diversos factores y etapas, pero desde un punto de vista minimalista puede ser también entendido como conformidad o aceptación de aquello que ya existe. Este elemento de conformidad a menudo olvidado y sin embargo fundamental en las políticas de pacificación captura la idea de aceptación voluntaria de lo que no resulta lo ideal o lo esperado y sin embargo se acepta tras una serie de mecanismos de negociación.

Existe además una noción de reconciliación que incluye elementos tales como la comparación y correlación de historias. Desde este punto de vista, el proceso de reconciliación logra un estado de equilibrio entre diferentes versiones acerca de lo acontecido de modo que éstas al menos no resulten irremediablemente incompatibles o irreconciliables.

En tercer lugar existe la idea de reconciliación entre contrarios a partir de la construcción de puentes entre diversidades. En esta noción de reconciliación aparece ya la posibilidad de intercambiar intereses y crear oportunidades que antes eran inaccesibles.

Finalmente, la visión más radical de reconciliación y la que aquí nos interesa es aquella que sitúa el proceso en el establecimiento de relaciones entre antiguos enemigos. Según Donna Pankhrust, durante el proceso al que se refiere esta noción, el antiguo enfrentamiento entre contrarios es dejado atrás y un nuevo espacio emocional es creado con el objetivo de regenerar nuevas relaciones 1 .

Este proceso suele darse habitualmente entre individuales de pequeños grupos tales como familias o pueblos en los que las relaciones personales han sido intensas. Sin embargo, la reconciliación entre grupos más grandes, incluso naciones, es también posible si partimos de la posibilidad de reabrir relaciones diplomáticas a través de gestos simbólicos tales como la expresión formal de arrepentimiento, el esfuerzo por crear instituciones comunes o la promoción de intercambios culturales entre otros.

Cada una de estas cuatro nociones de reconciliación se ajusta respectivamente a cada una de las diferentes fases por las que pasa la escalada y desescalada del conflicto en sí mismo. Así, los tres primeros significados de reconciliación, aún sin alcanzar el carácter definitivo del cuarto, son igualmente imprescindibles en las etapas que van desde la violencia y polarización de diferentes elementos del conflicto al manejo pacífico de contradicciones y la normalización de relaciones.

El proceso de reconciliación como factor fundamental en la resolución de conflictos

Es importante recordar que la reconciliación constituye un importante campo de análisis en torno al cual se han desarrollado diferentes teorías que examinan las sucesivas etapas del proceso de reconciliación bajo una perspectiva de resolución de conflictos. Este enfoque que tiene en cuenta ambas dimensiones se conoce por lo que Mervyn Love denomina “la construcción de la paz a través de la reconciliación” (peacebuilding through reconciliation) 2 .

Expertos en la resolución de conflictos han desarrollado importantes teorías en el terreno de la reconciliación desde hace algunos años. Destaca particularmente entre estas contribuciones la de Joseph Monteville, quien a través de su trabajo en mediación política ha desarrollado un enfoque hacia la reconciliación basado en una estrategia de tres etapas a la que denomina “contrición negociada y perdón” 3 .

Un enfoque psicosocial de la reconciliación sostiene la necesidad fundamental está en el reconocimiento de los daños del pasado

Kelman por su parte ofrece un método comparable para transformar la relación entre antiguos enemigos 4 ; Lederach, desde un enfoque más teológico encuentra su inspiración en el Salmo ochenta y cinco para señalar que la reconciliación es el lugar común en el que la verdad, la misericordia, la justicia y la paz se encuentran 5 ; Kriesberg ve también en la verdad (revelación, transparencia y reconocimiento), la justicia (restitución) y la misericordia (aceptación, perdón, compasión y curación) los principales ingredientes de un proceso de reconciliación real y duradero 6.

Desde un enfoque más psicosocial, Volkan sostiene que la necesidad fundamental está en el reconocimiento de los daños del pasado. Dicho reconocimiento permite a las víctimas comenzar a moverse desde la rabia y el odio hacia la aceptación primero de la pérdida y finalmente del otro, incluso siendo el otro su antiguo enemigo 7.

Todos estos enfoques tienen en común el establecer diferentes etapas sucesivas durante el proceso de reconciliación: el cese de la violencia, la superación de la polarización, el manejo de las contradicciones y por último la aceptación de la diferencia.

El cese de la violencia como principal condicionante del proceso

El primer requisito para iniciar cualquier tipo de proceso transicional es la llegada a un punto desde el cual se pueda garantizar al menos que la vuelta a la violencia es una circunstancia remota e improbable. Resulta muy complicado avanzar en este tipo de proceso si las partes que lo protagonizan sienten todavía su seguridad amenazada. Por este motivo la reconciliación es en principio más fácil de iniciar tras decisivas victorias o derrotas como la de Japón o Alemania tras la Segunda Guerra Mundial. Los “perdedores” en este caso sienten una necesidad más imperiosa de reconciliarse con el enemigo ya que las circunstancias son inevitables, mientras que los “vencedores” en su situación preponderante no encuentran tampoco grandes obstáculos para iniciar dicho proceso.

Esta dinámica nos explica por qué el espacio creado para la reconciliación en la Sudáfrica del post-Apartheid, por ejemplo, fue mucho mayor a aquél que se creó en Bosnia tras los acuerdos de Dayton o en Kosovo cuando estaba todavía sin decidir la cuestión del status final. En estos dos últimos no se concebía aún una derrota o una victoria de forma clara, por lo que los miedos, las amenazas y las desconfianzas estaban todavía vigentes. Si resulta complicado reconciliarse con el enemigo vencido, y aún más complicado reconciliarse con el enemigo vencedor, parece del todo imposible reconciliarse con un enemigo que todavía es percibido como una amenaza real e inmediata.

La superación de la polarización y la conciliación de posturas opuestas

En la segunda etapa que constituye la superación de la polarización, los esfuerzos recaen en el intento de combatir la diferenciación radical de posturas opuestas durante el desarrollo del conflicto.

Debe conseguirse que las presiones e intereses políticos por demonizar al enemigo pierdan fuerza

Un proceso auténtico de reconciliación no puede llevarse a cabo si las visiones deshumanizadoras del enemigo continúan presentes y las mutuas convicciones discriminatorias ampliamente extendidas. Entramos aquí en el terreno de la conciliación de las versiones de los hechos acontecidos y de la reestructuración de identidades colectivas. En dicho terreno debe conseguirse que las presiones e intereses políticos por demonizar al enemigo pierdan fuerza y se sustituyan por un sentimiento compartido que admita las trágicas pérdidas de ambas partes del conflicto.

La necesidad fundamental en esta etapa es por tanto la humanización del otro visualizado como enemigo. El factor principal del que depende dicha necesidad es el papel de las elites políticas o medios de comunicación creadores de opinión pública.

El manejo de las contradicciones

Durante esta tercera etapa del proceso de reconciliación, la dinámica entra definitivamente en el ámbito de la transformación en cuanto que los esfuerzos se concentran en reconstruir las fuertes diferencias mediante acuerdos estructurales de naturaleza principalmente política y económica.

Estas transformaciones, enormemente complejas, deben garantizar que aún siendo remota la posibilidad de reparación a nivel individual, al menos la satisfacción de las necesidades básicas (de tipo material y no material) se incrementará a través de medidas inclusivas que afecten tanto a la representación y participación política como a la distribución igualitaria de recursos económicos y de oportunidades.

El espacio para la reconciliación será mucho mayor si los individuos perciben que sus necesidades serán satisfechas de un modo más eficaz. El factor decisivo para superar exitosamente esta etapa será el carácter de las medidas adoptadas de cara a las transformaciones estructurales que requiere la sociedad en cuestión.

La aceptación de la diferencia

Sólo aceptando las diferencias es que se puede considerar que un estado de verdadera reconciliación ha sido alcanzado.

Sólo superando esta cuarta y última etapa se puede considerar que un estado de reconciliación verdadero ha sido alcanzado. Se entra aquí en la etapa de la expiación y el perdón, la cual exige actos formales de reconocimiento y un acuerdo general acerca de la necesidad de concentrarse en un futuro a compartir más que en un pasado de divisiones.

Esta etapa exige además altos niveles de mantenimiento y construcción de la paz que vayan desde la revisión de las versiones oficiales acerca de los hechos acontecidos hasta la pluralización en el sistema educativo que permita crear un mínimo acuerdo en la memoria colectiva de todos los individuos. Las identidades en este momento se transforman como producto del entendimiento y de la concepción del otro como ser humano.

No es común que se llegue a alcanzar esta etapa; quizás ciertos individuos de carácter extraordinario puedan llegar hasta ella, pero es bastante dudoso que sociedades enteras puedan disfrutar de la absoluta y real reconciliación que caracteriza la auténtica superación de diferencias.

Dificultades en el proceso de reconciliación

Entre la separación y la fusión de identidades

Después de evaluar las diferentes etapas que caracterizan a un proceso de reconciliación se hace evidente que dicho proceso es largo y tortuoso. De hecho, no existe la posibilidad de plantearse una eventual reconciliación en las etapas tempranas que siguen al final de un conflicto, sea de la naturaleza que sea. Esto sería incluso contraproducente, pues los individuos y las sociedades fuertemente traumatizadas no están aún preparados para el entendimiento y la calma que se requiere para ello.

Esta imposibilidad de iniciar un acercamiento en las primeras etapas del periodo de posconflicto choca con la llamada “hipótesis de contacto” en resolución de conflictos, la cual señala que a mayor contacto entre partes enemigas mayor espectro para la resolución 8 . Un gran número de autores rechazan esta teoría, y al contrario, defiende que en lo posible unas buenas barreras crean unos buenos vecinos:

“Numerosos datos avalan la hipótesis según la cual la separación de grupos es el elemento clave para acabar con las guerras civiles de origen étnico. No existe un sólo caso en el que las políticas de carácter no étnico fueran creadas o restauradas a través de identidades étnicas o coaliciones de poder compartido”.9

Algunos autores como Northrup defienden que lo que requiere básicamente el inicio de un proceso de reconciliación es la eventual redefinición de la identidad del otro frente a la de uno mismo, de modo que el sentido de “nosotros” remplace el de “nosotros vs. ellos” 10 .

Dado el desequilibrio existente entre fronteras de los estados y distribución geográfica de los pueblos, no parece que la separación física de los grupos sea la mejor estrategia a seguir, ni siquiera que ésta sea posible. Además, la creciente interdependencia de un mundo en proceso de globalización hace pensar que, cualquiera que sea la conclusión extraída de la “hipótesis de contacto”, individuos y grupos, incluidos aquellos que han mantenido una relación enemiga, deben en la mayoría de los casos aprender a contener sus diferencias y vivir juntos. La clave estaría precisamente y como se indicaba antes en la transformación de las identidades básicas, lo que implica indudablemente de nuevo un largo y complicado proceso.

La superación del trauma provocado por las atrocidades del pasado

Alcanzar el estado en el que se salven diferencias y se restauren confianzas requiere una capacidad que sobrepasa las posibilidades de una sociedad que se encuentra aún en el periodo inmediatamente posterior al de violencia directa

La parte de la cuestión que se refiere a la convivencia de antiguos enemigos, la gran dificultad desde una perspectiva de resolución de conflictos llega cuando el conflicto ha escalado de tal modo que las fases de diferencia, contradicción, polarización y violencia han sido superadas y se ha llegado a un punto en el que se cometen enormes atrocidades y se infringen grandes daños. Tras semejante contexto y circunstancias el proceso de reconciliación se enfrenta a tremendos desafíos de cara a ajustar cuentas con el pasado y a preparar el terreno para el futuro. Uno de estros desafíos viene dado por la dificultad de elaborar el trauma. Según Michael Ignatieff, la elaboración del trauma supone reconocer que éste ha quedado atrás, sustituir la simultaneidad psicológica por una secuencia pasado-presente e ir desalojando poco a poco el lastre de agravio y de resentimiento que nos mantiene apegados al pasado 11 . Este proceso se hace enormemente complicado si tenemos en cuenta el gran alcance de la violencia durante el conflicto.

Demasiados hechos acontecidos, demasiadas relaciones rotas, demasiadas normas violadas, demasiadas identidades distorsionadas y demasiados traumas acumulados. Alcanzar el estado en el que se salven diferencias y se restauren confianzas requiere una capacidad que sobrepasa las posibilidades de una sociedad que se encuentra aún en el periodo inmediatamente posterior al de violencia directa.

“Aquellos individuos que han sufrido un periodo de violencia intensa saben lo difícil que es sentarse en una misma mesa junto al adversario. Es probable que ellos adviertan: ‘no podemos negociar porque despreciamos demasiado a la otra parte. Han matado a nuestros hijos, violado a nuestras mujeres y devastado nuestras comunidades’” 12 .

Por otro lado, los efectos “invisibles” de las guerras de carácter psicosocial son a menudo más difíciles de tratar y rectificar que los efectos físicos a materiales:

“Las principales víctimas de una guerra suelen ser las mujeres y los niños. Sin haber perdido la vida o sus extremidades, se encuentran profundamente traumatizados de una forma que no se percibe fácilmente. Las víctimas de la violencia no pueden volver a sus vidas del día a día como si nada hubiera ocurrido. Como sabemos, en la antigua Yugoslavia, la verdadera “paz” está aún por llegar para la mayoría de las víctimas. Por este motivo, la atención psicosocial merece un lugar prioritario en los programas de ayuda humanitaria” 13 .

Ya sea apropiado o no la aplicación del enfoque occidental hacia el desorden de stress post-traumático (PTSD) en sociedades no occidentales 14 , el punto esencial desde la perspectiva de la resolución de conflictos y la reconciliación consiste en que, como explica Patrick Barren, la transformación psicológica venga siempre acompañada de acciones reconciliadoras a través de las cuales el proceso completo de la resolución del conflicto sea alcanzado 15 .

Evidentemente, en muchos casos es posible que la víctima no supere nunca el trauma de semejantes daños y pérdidas. Sin embrago, mediante la implantación de programas centrados única y concretamente en la atención psicosocial a las víctimas se debe insistir en esta necesidad. Antes de alcanzar el punto a partir del cual sea posible iniciar el proceso de reconciliación es preciso para grupos e individuos asimilar injusticias y reponerse del trauma en la medida de lo posible, es necesario afrontar el pasado de forma que se aclare el terreno presente de cara a la construcción de un futuro en común. 16 Indudablemente, y como veremos a continuación, tal necesidad supone un enorme desafío añadido al que ya suscita la administración de la justicia en este tipo de contextos.

Notas

[1] PANKHURST, D. (1999) “Issues of Justice and Reconciliation in Complex Political Emergencies: conceptualizing reconciliation, justice and peace”, en Third world quarterly, vol. 20, (1), 1999, pp. 239-256.

[2] LOVE, M. (1995) Peace building trough reconciliation in Northern Ireland, Aldershot, Averbury Press.

[3] MONTVILLE basa esta aproximación en el “problem-solving approach” que desarrolla a lo largo de su obra. MONTVILLE, J. (1993) “The healing function in political conflict resolution”, en SANDOLE, D. y VAN DER MERWE, H. eds. Conflict resolution theory and practice: integration and application. Manchester, Manchester University Press. pp. 122-128.

[4] KELMAN, H. (1999) “Transforming the relationship between formers enemies”, en Rothstein, R. ed. After the peace: resistance and reconciliation, Londres, Lynne Rienner. pp. 193-205.

[5] LEDERACH, P. (1997) Op.cit. p. 7.

[6] KRIESBERG, L. (1998) Reconciliation: conceptual and empirical issues, trabajo presentado en la convención anual de International Studies Association (ISA), Minneapolis, March.

[7] VOLKAN, J., MONTVILLE, J., JULIUS, D. eds. (1991) The psychodynamics of international relationships, vol. II, Lexington, Lexington Books.

[8] HEWSTONE, N. y BROWN, R. eds. (1989) Contact and conflict in intergroup encounters, Oxford. Basil Blackwell.

[9] KAUFMANN, C. (1996) “Possible and impossible solutions to ethnic civil wars”, International Security, 20(4), p. 161.

[10] NORTHRUP, T. (1989) “The dynamic of identity in personal and social conflict”, en KRIESBERG, L., NORTHRUP, T. and THORSON, S., eds., Intractable conflicts and their transformation, Nueva York, Syracuse University Press.

[11] IGNATIEFF, M. (2002) El Honor del guerrero. Retratos impactantes de las nuevas maneras de ver la guerra. Santillana, Madrid. p. 243.

[12] CARTER, J. (1992) “The real cost of war”, Security Dialogue, 23(4), 21-4, p. 24.

[13] BONINO, E. (1995) en AGGER, I. Theory and practice of psycho-social projects under war conditions in Bosnia-Herzegovina and Croatia. Zagreb. ECHO/ECTF.

[14] SUMMERFIELD, D. (1996) The impact of war and atrocity on civilian populations: basic principles for NGOs interventions and a critique of psychosocial trauma projects, Londres, Overseas Development Institute.

[15] BRACKEN, P. y PETTY, C. eds. (1998) Rethinking the trauma of war, Londres, Free Association.

[16] LEDERACH, P. (1997) Building peace: sustainable reconciliation in divided societies, Washington DC, United States Institute of Peace. p. 27.

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La Revolución Ignorada

Sábado, Septiembre 1, 2007 13:24
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http://www.revistafuturos.info/futuros13/revolucion.htm


Frente a la persistente pobreza y la desigualdad que afligen a América Latina y el Caribe se ha repetido de manera cíclica el debate entre los partidarios de las reformas y los que favorecen el camino de las revoluciones como medios para encontrar una salida justa a la situación. Sin embargo, ¿qué constituye una política de reformas?, y ¿de qué manera imaginamos el camino de la revolución?

Una revolución es, ante todo, un cambio radical – de raíz- de las estructuras existentes. Pese a que las más conocidas son las políticas, lo cierto es que hay revoluciones culturales, tecnológicas y civilizatorias que tienen mayor alcance, profundidad y permanencia que las revoluciones políticas. La Revolución Francesa como proceso político fue de corta duración, pero las ideas de Iluminismo y la Revolución Industrial pusieron en marcha procesos de larga duración histórica cuya vigencia permanece aún en el presente.

En las ultimas décadas del siglo XX otros tres grandes procesos históricos de larga duración, de naturaleza profundamente revolucionaria, se pusieron en marcha: el nuevo proceso civilizatorio representado por la emersión de las tecnologías que sirven de base a los procesos de globalización y la emersión de sociedades de la información, la subversión cultural de milenios de patriarcalismo por el movimiento de mujeres y la reconversión de mentalidades a favor del desarrollo sustentable que promueve el movimiento ecologista. Ninguna de las revoluciones que llegaron a tomar el poder político en el siglo XX tiene la relevancia histórica de cualquiera de estas tres revoluciones que están engendrando nuevos procesos de larga duración, sustitutos de otros que los precedieron.

Pero lo que siempre ha caracterizado y atraído del mensaje revolucionario es la convicción que transmite de que la solución a todos los males e infelicidades es simple y está al alcance de la mano. Hay una cura rápida a la injusticia, la desigualdad y la pobreza. Las revoluciones son, ante todo, la expresión de la pérdida definitiva de paciencia con el status quo distributivo o la opresión. Quizás a eso se debe el gran déficit intelectual de las fuerzas revolucionarias en dos temas claves. Los grandes debates que monopolizaron su atención en el pasado siglo fueron sobre cómo tomar el poder y distribuir de manera más justa la riqueza. Menos tiempo se dedicó a analizar cómo crear riquezas de manera eficiente y sostenible, y a cómo administrar el poder de manera democrática.

Sin duda, la concentración de poder económico y la capacidad de ciertas potencias de sacar ventaja de las reglas de la economía mundial apoyándose en el actual modelo de globalización neoliberal resulta cada vez más en situaciones de opresión y exclusión social intolerables. Estas reglas tienen también un impacto negativo, en muchas circunstancias, para las pequeñas y medianas empresas de muchos países. Esa realidad ha motivado la creación de amplios bloques de la opinión pública que se movilizan tras la demanda de transparencia y democratización de las negociaciones sobre acuerdos de libre comercio. Se trata de un movimiento que reclama la de reforma radical del modelo de globalización a favor de otro con reglas justas para el comercio mundial.

Pero ha surgido un nuevo fenómeno que –sin negar la validez de esos otros importantes movimientos sociales- intenta trascender las definiciones rígidas de la reforma y la revolución fusionando ambos en una reforma revolucionaria de la manera en que nos aproximamos a los temas de desarrollo. Y, como tal, es una revolución de nuestras percepciones e imaginario en torno a la pobreza y el desarrollo sustentable.

Un nuevo proceso revolucionario, paciente, invisible, ingenioso y tozudo, -que no se presenta a si mismo como una Panacea para alcanzar la felicidad de la humanidad, sino como una herramienta para iniciar la transformación de las vidas de personas concretas- viene teniendo lugar en el campo de la generación de riquezas. No se le reconoce a menudo como tal porque no ha surgido de partidos políticos sino de iniciativas que lograron poner en marcha movimientos de base. Se le mira con desprecio por la izquierda tradicional porque consideran que no es radical, emplea herramientas del propio sistema, no moviliza masas en las calles y no se propone la toma del poder político. Es un movimiento que lejos de plantearse la abolición de la propiedad privada parece empeñado en convertir al mayor número posible en emprendedores propietarios: el del cooperativismo, la microempresa y la responsabilidad social y ambiental empresarial.

Sin embargo, esta es una revolución potencialmente más radical que otras que reclaman ese título. Tiene sus propios héroes, es prolongada, transformadora de las relaciones de poder, plantea un cambio en los vínculos que sostiene la producción con la comunidad y el medio ambiente, y se desarrolla por vías no violentas y democráticas. Sin proclamarse la única estrategia posible de desarrollo ni una fórmula mágica para todo tiempo y lugar, pretende contribuir a poner término al escándalo del siglo XXI: la persistencia de la pobreza en un mundo en que ya es posible prescindir de ella. Si la abolición de la esclavitud fue el objetivo perseguido inútilmente por movimientos milenarios previos al surgimiento de la Revolución Industrial, la erradicación de la pobreza es hoy uno de los más radicales objetivos que pueda plantearse la humanidad después de sufrirla a lo largo de su historia.

Como ocurre a los procesos políticos, a esta revolución se incorporan no sólo los que creen en sus objetivos sino también los que desean manipularlo para sus propios fines y agenda. Algunas de sus ideas han resultado tan exitosas –como es el caso de los microcréditos y la responsabilidad corporativa- que ahora pretenden ser asimiladas por fuerzas del status quo que ven en ellas nuevas fuentes de ganancias y credibilidad, sin tener que hacer cambios profundos en sus propias entidades.

Estos pioneros se han dedicado a empoderar familias en distintos lugares del planeta para construir, ahora y aquí, un medio decente de existencia y trabajo. En ese bregar han sufrido importantes reveses y han tenido el coraje y la lucidez de renovarse para seguir adelante. A veces amenazan a los intereses de caciques locales y han sufrido consecuencias graves por su coraje. Si tan sólo fuera por eso se han ganado el derecho a hacerse escuchar. Es el ejercicio de ese derecho el que Futuros desea facilitarles en esta edición.

La experiencia práctica, no la teoría, es el fuerte de estos revolucionarios pacientes e ignorados. Pero cuando hay quienes pretenden encerrarnos en una insalvable dicotomía -populismo versus neoliberalismo- estos activistas desean presentarnos elementos que pudieran llegar a constituir los integrantes de un nuevo régimen de gobernabilidad democrática entre el Estado, el Mercado y la Sociedad Civil.

Los bancos de microcrédito para iniciar pequeñas empresas o construir viviendas y el empleo productivo y social de las remesas familiares son algunas de las herramientas que financian esta revolución. Como plantea uno de los autores, las remesas, “aún tienen un inmenso impacto económico en esta región, donde el año pasado superaron a la suma de la inversión extranjera directa más la cooperación externa. Además, estos flujos cumplen un papel social fundamental al cubrir las necesidades básicas y elevar la calidad de vida de millones de familias en la región.”

Muhammad Yunus, director y fundador del Grameen Bank de Bangla Desh e inventor de los microcréditos, afirma a partir de su exitosa experiencia que “si se logra llevar la tecnología de la información a los pobres, junto con el microcrédito, ambas serán herramientas muy potentes para ayudarlos a salir de la pobreza con su propia iniciativa, no la de otros. Sólo hay que llevarles los medios, y luego ellos cambiarán su propio mundo.” En América Latina, donde más del 85% de las empresas son pequeñas o medianas, estas consideraciones son de gran importancia. También lo es el que en la actualidad el 95% de las personas con créditos del Grameen Bank sean mujeres quienes, según afirma Muhammad Yunus, han demostrado constituir los más eficaces y emprendedores clientes de la institución que dirige.

Pero hay una cuestión filosófica de mayor profundidad planteada por esta ignorada revolución. Es el tema de la felicidad humana. ¿Se trata de un problema que resuelve exclusivamente una distribución más justa de bienes y el elevamiento del consumo? Uno de nuestros autores indaga esta interrogante:

“¿Genera felicidad el desarrollo? Parecería lógico pensar que cuanto más desarrollados estamos y más acceso tenemos a distintos tipos de bienes y servicios más satisfechos hemos de estar con nuestra vida. Paradójicamente, la realidad parece ser otra. De acuerdo a las encuestas disponibles, en los países ahora desarrollados no ha aumentado la felicidad en la última mitad de siglo.

Los estudios empíricos de Richard Easterlin muestran que las personas que afirman ser ‘muy felices’ se han mantenido constante en el 30 %; mientras que las personas que ‘no son muy felices’ apenas ha disminuido. Esto se ha venido a conocer como la ‘Paradoja de Easterlin’, que señala que pese a que en los últimos cincuenta años se ha doblado la renta por habitante, felicidad de las personas no ha aumentado. ¿Por qué los aumentos de renta no generan mayor felicidad? ¿Por qué no hemos cambiado nada al respecto? ¿Qué políticas podrían ayudar a incrementar la felicidad del hombre?”

La respuesta parece radicar en la capacidad para participar -de manera libre y autónoma- en la búsqueda de la felicidad.

Las personas aspiran a vivir de manera decente y eso supone la satisfacción de necesidades humanas básicas. Pero constituye también una necesidad humana básica e irrenunciable la libertad para poder definir un proyecto de vida y felicidad que no niegue el derecho de otros a alcanzarla y estar empoderado para alcanzarlo. Por eso las revoluciones que tengan la felicidad humana por meta han de asegurar el pan y la libertad al mismo tiempo.

El respeto a todos los derechos humanos –económicos, sociales y culturales, pero también políticos y civiles- es, como afirma Saramago, el único programa genuinamente progresista. Amartya Sen tiene razón: sin libertad no hay desarrollo…ni felicidad.

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Nicas participan en fiestas patrias en Los ?ngeles

Martes, Agosto 28, 2007 12:50
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Con el propósito de representar a Nicaragua en el Desfile Independencia de Centroamérica, varias jovenes nicaragüenses o hijas de nicaragüenses, se preparan para tratar de obtener el cetro de Srita. Nicaragua en el desfile mencionado.

Cristal Delagneau, una elegante universitaria hija de nicaragüenses, es parte del grupo que disputará la representación, viaja desde la ciudad de San Clemente ubicada a cuarenta millas al sur de Los ?ngeles para asistir a las reuniones de preparación. “Sería un honor para mi representar a la comunidad nicaragüense en Los ?ngeles durante las fiestas patrias de nuestro país” asegura Cristal.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=g4ByHYpA2Rk[/youtube]

El evento se llevará a cabo el domingo 16 de septiembre en el área conocida como La pequeña centroamérica, y partirá en la intersección del boulevard Pico y la Avenida Normandie donde podrá ser visto por varios miles de personas que se congregan.
También integrarán el contigente nica el ballet folclórico Nicaragüita de Lucrecia Navas, los equipos de Softball Los nicas y Boer, igualmente lo hará una agrupación de costeños que darán una demostración de Palo de Mayo, NAOF, el trío musical Nuevo Amanecer, y la Asociación Damas Nicaragüenses. En un vehículo aparte se integrará el personal del consulado en esta ciudad.

Según cifras expresadas por un organizador del grupo nicaragüense, se calcula que participarán unos 60 nicas entre niños y adultos además de varios vehículos y una “rastra”.

Se estima que varios miles de personas, en su mayoría ciudadanos de los diferentes paises centroamericanos asisten ese día a disfrutar del espectáculo estos se colocarán a lo largo de varias millas de calles angelinas para ver pasar a sus compatriotas.

El evento es organizado por el Comité de Festejos Centroamericanos.

Más en www.NaciónGüeguence.com

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Sociedad política y sociedad civil: ¿nuevos modelos de democracia?

Domingo, Agosto 26, 2007 14:17
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Por: http://www.revistafuturos.info/futuros_9/presentacion_f9.htm

Sociedad política y sociedad civil: ¿nuevos modelos de democracia?
Pese a que en la modernidad la democracia estuvo vinculada fundamentalmente a movimientos populares y era percibida en contraposición a las corrientes liberales, la degradación del ideal democrático a la rotación electoral en la gestión de gobierno redujo la incidencia y presencia de la sociedad civil en la sociedad política. Esta última fue progresivamente hegemonizada por los partidos políticos quienes a su vez se vieron bajo la influencia creciente de las finanzas en el llamado “mercado de ideas?.

La democracia liberal funcionó a menudo bajo el principio de una perfecta simetría de oportunidades legales para ejercer el voto (una vez que se permitió el de las mujeres y minorías étnicas y raciales) en un contexto de brutales asimetrías sociales y financieras. La democracia de elites de poder fue la democracia “realmente existente? que se expandió por diversas regiones.

El ideal democrático de Abraham Lincoln -una democracia “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo?- se desdibujó progresivamente en la medida en que la participación e incidencia de la sociedad civil en la sociedad política se degradó a elegir cada cierto tiempo “el mal menor? de un menú electoral dominado por el marketing político y las finanzas que él supone.

Mucho se ha hablado de la llamada “ola democrática” que de América Latina a Europa del Este sustituyó, mediante una combinación de medios no violentos de resistencia y reformas, a numerosos regímenes autoritarios y totalitarios. Una categoría casi olvidada de la sociología política -la sociedad civil- adquirió nueva materialidad como actor de esos procesos de cambio y así vino a ocupar de nuevo la atención de políticos y politólogos.

Los cambios, en casi todos los casos, dejaron atrás sociedades caracterizadas por el miedo a la represión política, pero no han podido trascender el miedo al desamparo económico y la exclusión social. La democracia actual –se dice a menudo- es defectuosa, insuficiente, deficitaria. Pero así era ya hace cuatro décadas la democracia en muchos países de América Latina.

Los Tupamaros lucharon contra una democracia que había sido validada en las urnas, pero no en la justicia social de la vida cotidiana. Su estratega militar fracasó y abrió paso a una dictadura. Ahora un amplio movimiento popular en que algunos ex Tupamaros ocupan puestos dirigentes han derrotado a una democracia deficitaria, pero esta vez por la vía electoral. El pueblo chileno, tras fracasar los grupos que promovían la resistencia armada al golpe y la dictadura, logró imponer por medios no violentos un referéndum sobre la salida de Pinochet y lo ganó. En Chile el partido socialista lleva ya un buen tiempo gobernando y pudiera salir reelecto nuevamente. En Brasil uno de los presos políticos de la dictadura que no se pudo derrotar por vía armada fue electo presidente del país. En Argentina los que ayer eran buscados por los militares para desaparecerlos son hoy quienes, tras ganar las elecciones, gobiernan esa nación.

Los antiguos revolucionarios se enfrentan ahora con el reto de limitarse a administrar la realidad o intentar transformarla. Su ascenso democrático los obliga a gobernar no solamente en beneficio de las mayorías o de sus propias bases, sino de todos los ciudadanos: pobres y ricos, militares y civiles, de izquierdas y derechas. Tampoco han llegado al poder, sino tan solo al gobierno, que en un régimen democrático constituye una parte importante de aquel pero no más que eso. Existen poderes independientes económicos, sociales, mediáticos e incluso políticos agrupados bajo diferentes afiliaciones y perspectivas. A menos que el gobierno pretenda, -sea de manera abrupta como ocurrió en Cuba, o gradual, como muchos creen que ocurre actualmente en Venezuela-, absorber todas las otras instancias de poder en la sociedad, con todas las consecuencias que luego ello conlleva, la justicia social ha de buscarse desde la complejidad de la poliarquía democrática.

El tema de cuál ha de ser el camino a seguir una vez alcanzado el gobierno parece dividir hoy especialmente al sector político que tiende a identificarse con la búsqueda de la justicia social e integra una heterogénea masa de partidos, organizaciones no gubernamentales y movimientos sociales que se identifican como la izquierda regional.

El asunto ya fue tratado hace años por Norberto Bobbio cuando definió a la izquierda frente a la derecha por la prioridad que la primera asigna a la búsqueda de la igualdad social. Sin embargo, advertía Bobbio, la izquierda tiende a dividirse, a partir de esa premisa común, en democrática y autoritaria. Mientras que la izquierda democrática acepta la búsqueda más lenta de los cambios en aras de mantener el principio democrático de consensuar y negociar las reformas, la izquierda autoritaria se presenta ante sus seguidores con el atractivo de su disposición a acelerar las transformaciones destrozando el status quo en su favor exclusivo. Para ello reclaman un nivel de centralización de poder y de coerción política que se aleja de la democracia…casi invariablemente para siempre. Quienes se ven cercados por el hambre y desamparo –cientos de millones de latinoamericanos hoy día- parecen estar dispuestos, al menos, a considerar la oferta.

Enfrentados con una pregunta del Latino- barómetro acerca de cuál sería su preferencia si tuviesen que elegir entre alternativas similares, un significativo porcentaje de los entrevistados prefirió el eventual autoritarismo. (La experiencia totalitaria – exclusión política y económica, pero con inclusión social- les resultaba ajena por lo que, al parecer, no entró en la encuesta).

Vistas las cosas desde esa perspectiva, parecería que los latinoamericanos tendrían que conformarse con izquierdas que se dediquen a administrar las mismas políticas -pero de manera más socialmente sensible que la derecha- o apoyar líderes que les ofrezcan un pacto de dudoso porvenir: cambiar las libertades políticas y civiles por seguridad económica e inclusión social.

¿Es realmente esa la paradoja inescapable de la realidad latinoamericana?

Cuando los discursos de algunos activistas del cambio radical aseguran que “estamos peor en democracia” se deslizan a una peligrosa coincidencia con la derecha autoritaria. Ellos creen lo mismo, sólo que por razones diferentes. El que alguna vez fue detenido arbitrariamente y torturado por criticar a un gobierno autoritario puede estar hoy legítimamente desilusionado con la lentitud o incluso ausencia de cambios económicos y sociales, pero difícilmente sostenga ese tipo de afirmaciones. Las ideas tienen, para bien y para mal, consecuencias. Movilizar contra lo que existe sin construir un mapa detallado –no un listado de consignas y aspiraciones por válidas que sean- de la ruta y destino, es una vieja fórmula que puede invitar nuevos desastres.

El alejamiento del ideal democrático, -persiguiendo la quimera de que líderes iluminados vendrán a resolvernos los problemas si cedemos ante ellos todos nuestros derechos políticos y civiles para que puedan defender nuestros intereses-, ya demostró sus posibilidades y límites en el Siglo XX. Pero construir “otro mundo mejor y posible” desde una maquinaria diseñada para administrar la realidad que se desea trascender es poco realista y menos pragmático.

Frente a los dilemas planteados, la izquierda que ha llegado a ser electa para gobernar puede –en lugar de simplemente heredar y administrar las políticas ya en curso- explorar el camino de la reforma democrática del Estado, el fortalecimiento del Estado de Derecho, la protección incondicional de las libertades políticas y civiles, y la puesta en marcha de políticas dirigidas a dar respuesta a los derechos económicos, sociales y culturales. De seguirse ese curso de acción se hace imprescindible abrir puertas y ventanas institucionales a la participación eficaz de la sociedad civil. Sin su involucramiento sistemático e institucionalizado en los procesos de toma de decisiones y de implementación de políticas, las posibilidades de una consolidación democrática definitiva se hacen más remotas.

La respuesta a la falsa dicotomía entre opción autoritaria o democrática para asegurar la justicia social es la transición democrática hacia un nuevo paradigma de desarrollo humano, democrático, participativo y sustentable.

Dicha transición demanda –dadas las actuales circunstancias internacionales y civilizatorias – un justo reacomodo en el equilibrio entre el capital, la fuerza de trabajo y la ecología, no la dominación unilateral o supresión de uno de ellos. Implica igualmente la construcción de nuevos modelos democráticos en que la reforma del Estado abra paso a instituciones más participativas para los ciudadanos que la simple libertad de participación electoral. Esas nuevas instituciones estarían llamadas a redefinir las posibilidades participativas en el ámbito político de organizaciones no- partidistas, tales como movimientos sociales y organizaciones ciudadanas no gubernamentales.

La respuesta a una democracia insatisfactoria y deficiente es más y mejor democracia -con todos y para todos. De ese modo se hará factible hacer con ella y desde ella la transición hacia un nuevo paradigma de desarrollo social, democrático y sustentable.

Ese es el verdadero reto que hoy yace ante los partidos, movimientos sociales y organizaciones ciudadanas de la región, sea cual sea su afiliación ideológica.


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