Correo
Portada Impresa
    La Prensa    
Archivo
Busqueda
JUEVES 6 DE JUNIO DEL 2002 / EDICION No. 22751 / ACTUALIZADA 02:30 am
PORTADA
POLITICA
ECONOMIA
NACIONALES
REGIONALES
EDITORIAL
DEPORTES
SUCESOS
EL MUNDO
OPINION
REVISTA
SUPLEMENTOS
OBITUARIOS
CARTAS AL DIRECTOR

CLASIFICADOS
SUSCRÍBASE


#!/usr/bin/perl use Mail::Sendmail; require "cgi-lib.pl"; #variables que recibira de su forma #los nombres dentro de $in (results, subject, etc) deben coincidir &ReadParse; $results = $in{'results'}; delete $in{'results'}; $subject = $in{'subject'}; delete $in{'subject'}; $sendto = $in{'sendto'}; delete $in{'sendto'}; $form = $in{'form'}; delete $in{'form'}; $website = $in{'website'}; delete $in{'website'}; delete $in{'submit'}; delete $in{'Submit'}; delete $in{'Reset'}; $url = $ENV{'HTTP_REFERER'}; $fecha = time(); &PrintError("No se especifico un email.") if ($sendto eq ''); &PrintError("No se especifico un subject.") if ($subject eq ''); &PrintError("No se especifico pagina de resultados.") if ($results eq ''); &send_an_email; &send_a_redirect; sub send_an_email { $date = &getDate; $info = "Alguien ha llenado información en el formulario de $form:\n $url\ncon la siguiente información:\n"; $info .= "Date: $date\n"; $info .= "\n"; $info .= "\n"; foreach $key (keys(%in)) { $info .= " $in{$key}\n"; } $info .= "\n---Fin del mensaje---"; %mail = ( To => $sendto, From => 'Foro La Prensa ', Subject => $subject, Message => $info ); &sendmail(%mail) or die $Mail::Sendmail::error; } sub send_a_redirect { print "Location: http://$website/$results\n\n"; } sub getDate{ @RealDay = ("Sun","Mon","Tue","Wed","Thu","Fri","Sat"); @RealMonth = ("Jan","Feb","Mar","Apr","May","Jun","Jul","Aug","Sep","Oct","Nov","Dec"); ($sec,$min,$hour,$mday,$mon,$year,$wday,$yday,$isdst) = localtime (time); $year += ($year < 90) ? 2000 : 1900; $mins = (sprintf ("%02d",$min)); $daweek = $RealDay[$wday]; $month = $RealMonth[$mon]; #if ($TZ eq "") { # offset in hours #my $offset = sprintf "%.1f", (timegm(localtime) - time) / 3600; #my $minutes = sprintf "%02d", ( $offset - int($offset) ) * 60; #$TZ = sprintf("%+03d", int($offset)) . $minutes; #} $am = "AM"; $am = "PM" if($hour>12); $hour -= 12 if($hour>12); return "$daweek, $mday $month $year $hour:$mins $am -0600"; }

   
In Memoriam

Foto  

 

León Núñez

A principios de abril pasado murió Orlando Herrera, un venezolano que fue amigo mío desde mi época de estudiante universitario en España. Cuando yo era joven “nadie se moría”, ahora que soy “macizo” no son pocos los amigos que desgraciadamente cada año “pasan a mejor vida”.

La última vez que vi a Orlando fue en Venezuela. Lo llamé por teléfono de Costa Rica para avisarle que había sido invitado a Caracas, junto con muchos nicaragüenses del exilio, a una reunión de la “Internacional de la Resistencia”, reunión que coincidió con el Festival de la Salsa al igual que años más tarde una sesión de la Asamblea de la Resistencia en Santo Domingo coincidiría con el Festival del Merengue de la República Dominicana.

Fuimos hospedados en el hotel Hilton. Me llamó la atención la “largueza” de la invitación. Una empleada del hotel me entregó una tarjeta que me autorizaba, sin costo alguno, a comer y beber sin límite lo que yo quisiera, al tiempo que me informaba de los diferentes servicios que se prestaban en el “Caracas Hilton”, entre los que se destacaba el servicio recreativo del elegante club nocturno que funcionaba en el doceavo piso del hotel.

Unas tres horas después de mi llegada me llamaron por teléfono. Era Orlando, que ya estaba esperándome en el lobby del hotel, el cual estaba abarrotado de gente. Parecía que había habido algún problema. Orlando me dijo que a la entrada del hotel mucha gente se había arremolinado alrededor de un artista mexicano para pedirle autógrafos, y que en vista de que el artista había corrido peligro —por el apretujamiento de sus “fans”— tuvo que ser rescatado por personal de seguridad del hotel.

Pero después Manuel Jirón me aclaró la situación. Me contó que todo el alboroto se había debido a una equivocación; que a quien le pedían autógrafos era al doctor Fernando Agüero Rocha porque lo habían confundido; que la gente creía que se trataba de “el loco Valdés”, el famoso artista de México.

Los invitados nicaragüenses estuvimos seis días en Caracas. Durante esos días, en un salón de conferencias del hotel, se pronunciaron más de cincuenta discursos contra el Frente Sandinista. De todos los discursos el que más impactó a Orlando fue el de Stedman Fagoth, quien anunció que la derrota militar del gobierno sandinista era cuestión de pocas semanas.

Siempre tuve la impresión de que a Orlando —un observador perspicaz—nuestros discursos le divertían y que le causaba curiosidad la personalidad de los nicaragüenses que asistían al foro libertario. Él decía que todos los días veía y escuchaba cosas nuevas y sumamente interesantes.

Un día antes de que concluyera el evento, Orlando y yo estábamos conversando en el lobby del hotel con Eduardo Ulibarri, que era Director del diario La Nación de Costa Rica, y con mi ilustre amigo Héctor Darío Pastora, cuando alguien dijo que estaba entrando al hotel el Secretario General de la OEA. Inmediatamente el profesor Pastora con los brazos abiertos y gritando varias veces “mi querido Alex”, salió rápidamente al encuentro de Alejandro Orfila con quien se fundió en el abrazo más efusivo que he visto en mi vida.

Mientras el profesor Pastora nos presentaba a don Alejandro, Eduardo y Orlando se intercambiaban miradas extrañas; como si el saludo al “querido Alex” fuera una audaz manifestación del teatro político latinoamericano. Yo traté de sacarlos de duda y les expresé que Orfila y Héctor Darío eran viejos amigos.

Nuestra conversación con Orfila fue interrumpida por periodistas de la televisión venezolana. Primero entrevistaron a Orfila y después a Héctor Darío. Ante una pregunta del periodista el profesor Pastora, con la elocuencia que lo caracteriza, manifestó que él no tenía nada que ver con la OEA; que él era Presidente de la “Asociación de nicaragüenses bolivarianos en el exilio”, de la cual, dijo, señalándome a mí, “el doctor León Núñez es el Secretario General. Mañana él y yo depositaremos una ofrenda floral en la tumba del Libertador”.

Fue hasta en ese momento que me di cuenta de mi nombramiento y de la existencia de una asociación que nunca había oído mentar. Le expresé mi agradecimiento al profesor Pastora. Por un contratiempo no pude ir a la tumba de Bolívar. Pero Orlando sí fue. Me dijo que el acto había sido televisado, y que el profesor Pastora había pronunciado un discurso fuera de serie; emotivamente bolivariano.

Al día siguiente Orlando me llevó al aeropuerto. Le agradecí que nos había acompañado a las actividades, excepción hecha de las seis jornadas nocturnas del doceavo piso del hotel en donde casi todos los invitados nicaragüenses, en compañía de amigas venezolanas, mitigaron diariamente la tristeza nostálgica de la Patria con finos licores y con la alegría de los mejores salseros de Venezuela.

Fue hasta en el aeropuerto, y por retraso en el vuelo de regreso a Costa Rica, cuando Orlando y yo estuvimos recordando amigos comunes y ciertas inquietudes filosóficas y literarias de nuestra juventud en España. La noticia de su muerte me entristeció profundamente y me hizo recordar algunos “pasajes” que compartí con él durante mi permanencia “contrarrevolucionaria” en la capital venezolana.

El autor es abogado y escritor, miembro del Consejo Editorial de LA PRENSA.  
.


---
   
Otros Artículos

In Memoriam

En letra pequeña

La niñez y el discurso de doña Lila

¿Habrá esperanzas para Colombia?

Sobre la atracción del mundial de fútbol