#!/usr/bin/perl
use Mail::Sendmail;
require "cgi-lib.pl";
#variables que recibira de su forma
#los nombres dentro de $in (results, subject, etc) deben coincidir
&ReadParse;
$results = $in{'results'}; delete $in{'results'};
$subject = $in{'subject'}; delete $in{'subject'};
$sendto = $in{'sendto'}; delete $in{'sendto'};
$form = $in{'form'}; delete $in{'form'};
$website = $in{'website'}; delete $in{'website'};
delete $in{'submit'};
delete $in{'Submit'};
delete $in{'Reset'};
$url = $ENV{'HTTP_REFERER'};
$fecha = time();
&PrintError("No se especifico un email.") if ($sendto eq '');
&PrintError("No se especifico un subject.") if ($subject eq '');
&PrintError("No se especifico pagina de resultados.") if ($results eq '');
&send_an_email;
&send_a_redirect;
sub send_an_email
{
$date = &getDate;
$info = "Alguien ha llenado información en el formulario de $form:\n $url\ncon la siguiente información:\n";
$info .= "Date: $date\n";
$info .= "\n";
$info .= "\n";
foreach $key (keys(%in)) {
$info .= " $in{$key}\n";
}
$info .= "\n---Fin del mensaje---";
%mail = ( To => $sendto,
From => 'Foro La Prensa ',
Subject => $subject,
Message => $info
);
&sendmail(%mail) or die $Mail::Sendmail::error;
}
sub send_a_redirect
{
print "Location: http://$website/$results\n\n";
}
sub getDate{
@RealDay = ("Sun","Mon","Tue","Wed","Thu","Fri","Sat");
@RealMonth = ("Jan","Feb","Mar","Apr","May","Jun","Jul","Aug","Sep","Oct","Nov","Dec");
($sec,$min,$hour,$mday,$mon,$year,$wday,$yday,$isdst) = localtime (time);
$year += ($year < 90) ? 2000 : 1900;
$mins = (sprintf ("%02d",$min));
$daweek = $RealDay[$wday];
$month = $RealMonth[$mon];
#if ($TZ eq "") {
# offset in hours
#my $offset = sprintf "%.1f", (timegm(localtime) - time) / 3600;
#my $minutes = sprintf "%02d", ( $offset - int($offset) ) * 60;
#$TZ = sprintf("%+03d", int($offset)) . $minutes;
#}
$am = "AM";
$am = "PM" if($hour>12);
$hour -= 12 if($hour>12);
return "$daweek, $mday $month $year $hour:$mins $am -0600";
}
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Mosaico
Matagalpa, cuna de cheles, pelo rubio y ojos azules
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 | Entre Matagalpa y Jinotega viven más de 800 familias que por sus características físicas parecier a que son extranjeras: piel blanca y pecosa, a veces albina, ojos zarcos (azul claro), pelo rubio y hasta rojizo. Aunque ellos se confiesan descendientes directos de los primeros españoles conquistadores, existen versiones encontradas sobre el origen de los ancestros de estos pobladores, que por siglos han mantenido vigente el modelo social español de conservación de la propiedad. |
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Por el color blanco de su piel, sus ojos zarcos (azul claro) y su pelo rubio y a veces rojizo, se reconoce a los “cheles” del norte de Nicaragua. |
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Orlando Valenzuela departamentos@laprensa.com.ni
Cuando uno viaja a Matagalpa o Jinotega y en el camino se encuentra con hombres y mujeres de piel blanca, pelo rubio y ojos zarcos (azul claro), lo primero que piensa es que se trata de “extranjeros” deambulando por los rincones de Nicaragua.
Sin embargo, para los campesinos del norte y centro del país, al ver a estas personas, lo primero que se les ocurre decir es: “Éstos son de Parcila”, y por lo general siempre aciertan, pues ésta es una de las comunidades donde los “cheles” abundan, y no de ahora, sino desde los primeros años de la conquista española.
La comunidad de Parcila está ubicada a 12 kilómetros de Matagalpa, sobre la carretera a Jinotega. Es un pequeño valle metido a unos dos kilómetros al Oeste de la entrada al Hotel Selva Negra (km 140), donde viven 560 personas que conforman 103 familias, un alto porcentaje de ellas de piel blanca.
Una de las costumbres más comunes en este lugar, que ha permitido mantener la herencia de sangre casi pura, es que la mayoría de los jóvenes se casan entre primos y parientes, muy cercanos en consanguinidad.
Por eso no es extraño encontrarse con personas que llevan los apellidos Zeledón-Zeledón, Castro-Castro o Montenegro-Montenegro, ya que sus padres antes de casarse eran parientes entre sí.
Para entender la incógnita de estos parentescos tuve que ganarme la confianza de doña Auxiliadora Montenegro, conocida cariñosamente como “La Chilo”.
Doña “Chilo”, que se casó con un primo, explicó que no es que la gente de Parcila no se quiera mezclar con gente de otros lados, “lo que pasa es que aquí no entra gente de otros lados, también que los padres no dejan salir a las chavalas, y si salen es a hacer compras y ya regresan, no se relacionan con otras personas más que con los mismos muchachos del caserío, por eso siempre se quedan aquí mismo, con gente conocida”.
Recordó que antes y después del casamiento se hacían fiestas y la gente bailaba al compás de violines y guitarras, luego llegó la vitrola, con la que amenizaron el casamiento de su mamá, y después el tocadiscos, con el que le alegraron su boda. En aquellos años, al padre lo iban a traer a caballo hasta Matagalpa, pero en su caso, ella tuvo que ir hasta esa ciudad porque éste no pudo venir al caserío.
Una característica de este lugar es que las muchachas se casan muy jóvenes, entre los 16 y 17 años, incluso hasta se han dado casos de jovencitas de 15 y 14 años, las que por lo general tienen bastantes hijos, como es el caso de su mamá que tuvo 19 hijos o el de su hermana, que sólo tuvo once, “pero ya no siguió teniendo porque su marido se le murió”, dice con sencillez.
Otra costumbre, quizás única en el país, es que cuando a una mujer se le muere su esposo, tiene que trabajar sola para mantener a sus hijos y no se vuelve a casar, aunque ya se dio un caso, en que al morir el marido la viuda se quedó a vivir con el cuñado, y ahora tiene hijos de los dos hermanos, según comentaron.
LA EDUCACIÓN ANDA DE MAL EN PEOR
En una pequeña aula donde funciona la escuelita rural, el profesor Reynaldo Lara Solórzano disfruta de la “paz” relativa que le dan los 30 estudiantes de tercero, cuarto y quinto grados, a los que por la tarde les da clases.
En la misma aula, y haciéndose tres, el profesor organiza a los estudiantes en grupos, según el grado, y así va dando las clases de acuerdo con el nivel de cada grupo. Él está consciente de que probablemente muchos no logren captar como es debido las clases, pero ésas son las condiciones del lugar y todos se tienen que adaptar. Sin embargo, se siente contento con esta “paz”.
El profesor Reynaldo, que también da clases matutinas, no puede decir lo mismo de ese turno, pues en la mañana, en la misma aula, él y otros dos profesores se las ingenian para dar clases a 12 niños de preescolar, 46 de primero y 42 de segundo y tercer grados. “Necesitamos por lo menos un aula más para que los niños puedan recibir mejor las clases”, clamó el profesor Reynaldo.
Mientras no se resuelvan los problemas de salud, educación y comunicación, los pobladores de estas comunidades seguirán en el mismo aislamiento que los ha obligado a vivir sin contacto con gente de otros lados, y los jóvenes, en su normal deseo de formar sus propias familias, no tendrán otra opción que seguir la norma de sus padres, de hacer pareja con jóvenes del mismo lugar, aunque sean primos y parientes.
LOS CHELES DE PARCILA
Por siglos han vivido aislados de la “civilización”, y por falta de contacto con gente de otros lados no se ha desarrollado el mestizaje como en otras partes del país, lo que ha ocasionado que en las comunidades se produzca una especie de unión de sangre entre familias, por lo que es muy común la unión entre primos y parientes, que da como resultado nuevas generaciones de “blancos”, conocidos en el norte como los “Cheles de Parcila”.
-En el fondo, y quizás inconscientemente, ellos han reproducido el modelo social español para mantener la propiedad sobre su capital, la tierra, ya que al no mezclarse con personas de afuera, su capital no sólo no se divide, sino que se fortalece cuando se une con el capital de otra familia de lugar.
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