Especial
Una vida de amor y sacrificio
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La Plaza de San Pedro, en Roma, recibió este domingo a miles de
creyentes que presenciaron al Papa Juan Pablo II, realizar la ceremonia de beatificación de una religiosa que consagró su vida a los pobres y desamparados: Madre Teresa de Calcuta. Siendo beata, está a un paso de la santidad, sólo hace falta un milagro |
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Tanto admiraba el Papa Juan Pablo II la devoción de la Madre Teresa hacia los pobres, que la puso en camino rápido hacia la santidad después que murió en Calcuta en 1997. La beatificación es el paso previo a la santidad. (LA PRENSA/CORTESÍA)
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Jehú Hernández Sandoval jehu.hernandez@laprensa.com.ni
En la formación cristiana, fe inquebrantable y amor hacia los pobres de Ganxhe Agnés Bojaxhiu, quien ahora es conocida mundialmente como Madre Teresa de Calcuta, tuvo mucho que ver el entorno familiar en que fue criada en Skopje, Albania, a inicios del siglo pasado. Nació el 27 de agosto de 1910.
Su padre, Kole Bojaxhiu, era comerciante por tradición y le enseñó muchos valores en los primeros años de su vida. Madre Teresa recordaba que una vez su padre le dijo: “Hija mía, no tomes ni aceptes nunca un bocado si no lo compartes con los demás”. Éste falleció cuando ella era todavía una niña.
Drane, su madre, también puso su granito de arena. Lazer, hermano de Ganxhe, en un libro que lleva por título: Madre Teresa, escrito por el sacerdote, escritor y periodista Lush Gjergji, expresa: “Creo que mi madre intuía que Ganxhe tenía vocación religiosa. Recuerdo que decía que no gozaría por mucho tiempo de su compañía por dos motivos: su naturaleza enfermiza, o quizá su entrega a Dios”.
Ella misma, Madre Teresa, afirmaba: “Cuando manifesté el deseo de dar a Dios mi pureza, mi madre era contraria, pero al final dijo: Está bien, hija mía, vete, pero debes estar segura de pertenecer solamente a Dios y a Cristo”.
“Cuando salí de mi casa natal para ir a las misiones, ella me dijo: pon tu mano sobre la mano de Jesús y mira hacia delante. Mira directamente hacia él. No mires nunca atrás. Siempre adelante”, continúa la narración.
UNA PROFESÍA
El día que nació Ganxhe Agnés Bojaxhiu, toda la familia se reunió para festejar la llegada de una nueva hija, acompañados de familias pobres que llegaron para alegrarse y bendecirla, por los muchos favores recibidos de esa familia.
Algunos pronosticaron lo que sería la niña cuando fuese adulta: “Será una buena mujer como su madre... Será una buena comerciante como la familia de su padre... Será... Será...”, opinaron uno a uno. Pero su madre, dijo: “Será lo que Dios querrá y escogerá. Es mía, pero es todavía más de Dios”.
PRIMER LLAMADO
Desde que tenía doce años, estando en el círculo familiar deseó por primera vez pertenecer completamente a Dios. “Estuve durante seis años rogando y pensando. A veces me parecía que no tenía vocación. Al final me convencí de que era llamada por Dios”, relató en alguna oportunidad la Madre Teresa.
Cuando Ganxhe tomó la decisión definitiva de partir hacia las obras misioneras, tenía 18 años. Tanto la familia como amigos y miembros de la Iglesia, se conglomeraron para desearle un buen viaje y expresarle el amor que le tenían.
En la víspera de la partida, el 25 de septiembre de 1928, muchos llegaron a despedirse de ella, le obsequiaron lápices, plumas, libros y cosas similares. El día siguiente, el 26, fue el gran día de su partida hacia la India, tierras lejanas y desconocidas para ella, por lo que todos elevaron sus plegarias para que Dios la bendijera en su largo camino y en el apostolado que iniciaba.
Antes de comenzar a trabajar debió cumplir algunos requisitos. En Rathfarnharm se preparó cerca de tres meses para aprender inglés y conocer más de cerca la vida religiosa del monasterio. Allí, aún hoy está la casa madre de las Hermanas de Loreto, quienes tenían las misiones en la India.
Comenzó los preparativos para hacerse religiosa: el período de candidatura. Le cambiaron el nombre por el de María Teresa del Niño Jesús, como una forma de representar un cambio total en su vida. El primero de diciembre de 1928 inició el viaje rumbo al destino tan deseado y esperado, la India.
La joven María Teresa del Niño Jesús comenzó su noviciado el 23 de mayo de 1929. Después de la misa, el obispo dio a las novicias los símbolos de la vida religiosa: la cruz, el velo, el rosario y bendijo el vestido de monjas.
Las maestras y compañeras solamente la llamaban sor Teresa del Niño Jesús, y estaba muy comprometida en su vida espiritual, en la vida comunitaria y siempre dispuesta a ayudar a los demás.
En los años siguientes se convirtió en enfermera trabajando en un hospital cuidando a los enfermos muy pobres. Después sucedió algo que ella misma no entendió en su momento y explicaba diciendo que “Esa era la voluntad de Dios”. Fue trasladada a trabajar como maestra en la Escuela St. Mary’s, muy conocida en Calcuta por albergar a las muchachas de las castas ricas. No obstante, continuó su obra misionera en el hospital cuidando enfermos.
En 1935 le encomendaron la tarea de enseñar en la Escuela Santa Teresa, que es para niños pobres de Calcuta.
El 24 de mayo de 1937, sor Teresa hizo los votos perpetuos en Darjeeling, la ciudad donde hizo dos años de noviciado. Según sus propias palabras, los votos perpetuos son para una vida consagrada a Dios y al prójimo, el día más bello y significativo de la vida.
Después de los votos perpetuos fue enviada por la superiora a trabajar en el St. Mary’s-High School, donde fue recibida con mucho amor y alegría.
SEGUNDA LLAMADA
El 10 de junio de 1946, mientras viajaba en tren hacia Darjeeling, escuchó la voz divina que le decía que debía salir del templo de las Hermanas de Loreto para servir libremente y durante toda su vida a los pobres.
La gestión para cumplir ese llamado no resultó tan fácil. Las autoridades eclesiales decidieron autorizarle únicamente la exclaustración, que no era más que dejarla trabajar fuera del convento, pero siempre bajo la orden de las Hermanas de Loreto.
Después de algún tiempo, algunas jóvenes que habían sido alumnas suyas en el colegio de St. Mary’s, se le acercaron ofreciéndole su vida para el trabajo de Dios. En noviembre de 1949 eran cinco y al año siguiente, en 1950, ya eran siete y antes de finalizar ese año, completaron un grupo de diez.
Madre Teresa recuerda la fundación de la Congregación de las Misioneras de la Caridad, con las siguientes palabras: “El Señor fue generoso con nosotras, el trabajo crecía, pero también crecían nuestras vocaciones. En octubre de 1950 el Santo Padre hizo de nuestra pequeña comunidad una congregación a nivel diocesano. Quince años después creó la Congregación Pontificia, es decir, que nosotras pertenecíamos directamente al Santo Padre”.
En la actualidad, las Misioneras de la Caridad tienen 703 casas en 131 países, atendidas por más de seis mil Hermanas de la Caridad, fieles seguidoras de los principios religiosos de la Madre Teresa de Calcuta.
CONGREGACIONES FUNDADAS
La Madre Teresa de Calcuta fundó una serie de congregaciones con la ayuda de personalidades de la Iglesia, que trataron de apoyar su obra inicial: las Misioneras de la Caridad.
La Congregación de las Misioneras de la Caridad fue fundada por la Madre Teresa el 7 de octubre de 1950, autorizada por el Papa Pío XII.
Fundó la Asociación de Colaboradores de Enfermos y Sufrientes, junto a Jacqueline de Decker, en 1952.
La Asociación Internacional de Colaboradores, fue fundada por la Madre Teresa y Ann Blake, el 29 de marzo de 1969.
Las Hermanas Misioneras de la Caridad Contemplativas, fueron fundadas por la Madre Teresa y Nirmala Joshi M. C., el 26 de junio de 1976.
Los Hermanos Misioneros de la Caridad Contemplativos, fueron fundados por la Madre Teresa y el padre Sebastián Vazhakala, M. C., el 19 de marzo de 1979.
Los Hermanos Misioneros de la Caridad Activos, fueron fundados por la Madre Teresa y Andrés Travers-Ball M. C., el 25 de marzo de 1979.
El Movimiento Sacerdotal Corpus Christi, fue fundado por la Madre Teresa y el padre Pascual Cervera, el 26 de junio de 1881.
Los Padres Misioneros de la Caridad, fueron fundados por la Madre Teresa y el padre Joseph Langford M. C., el 31 de octubre de 1984.
Los Misioneros Laicos de la Caridad, fueron fundados por la Madre Teresa y el padre Sebastián Vazhakala, M. C., el 16 de abril de 1984.

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