MARTES 12 DE ABRIL DEL 2005 / EDICION No. 23777 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE



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Desorganización

Marlon Obando Solano

Es lamentable la desorganización que se presenta tanto en la Policía Nacional como en los centros de cedulación. Muchas veces envían desacertadamente a los ciudadanos a instancias varias.

Tras la pérdida de mi cédula hace un mes aún no he logrado que se realice la emisión de la misma. Sobre todo porque mi dirección en Boaco, de donde soy originario, complica esta gestión. En esas circunstancias usé como identificación mi pasaporte, el cual no sirve pese a que es usado a nivel internacional, siendo en este sentido, más seguro en cuestión de trámites.

Dado que se presentan situaciones incómodas cuando uno no tiene su cédula, hice los trámites tanto de reposición de cédula como de cambio de domicilio. El 1 de abril fui al centro de cedulación ubicado en los edificios de la Alcaldía de Managua; después de hacer fila por media hora logré entrar, me atendieron de manera amable y me tomaron todos los datos necesarios. Para ello presenté una constancia que me habían dado en el centro de cedulación del departamento de Boaco para trámites de récord policial, aunque la constancia estaba dirigida para cualquier trámite. De aquí me enviaron a la Estación VI de Policía para solicitar una constancia de la denuncia de la pérdida de mi cédula para que luego con esa declaración me entregaran la colilla.

Me presenté a la Estación VI donde, luego de mucho tiempo perdido, me enviaron a la Estación IV, lugar en el que se me explicó que este distrito sólo emite esas constancias en caso de pérdida de pasaporte, por lo que me enviaron al Distrito III. Ahí, un policía me pidió que habláramos en privado y me dijo que en ese lugar no se hacían esos trámites, e insinuó que él los podía realizar. Yo respondí que regresaría luego y sin lograr nada intenté obtener información sobre él.

Finalmente me dirigí al centro de cedulación y le manifesté a la persona con la que logré hablar que no podía sacar mi cédula por la sencilla razón que no quería ser uno más de este sistema corrupto y que prefería quedarme sin cédula de identidad antes que prestarme al juego sucio y amañado de las instituciones del Estado, que dicen trabajar por el pueblo.
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